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La fuerza de prensión podría ser muy últil para evaluar la salud cardiovascular

Ciencia y tecnología
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Un apretón de manos para saber nuestro riesgo de sufrir infarto. La fuerza de prensión manual parece ser un indicador fiable del estado de la estructura y funcionalidad del corazón y, por tanto, del riesgo cardiovascular

Acapulco Gro., 15 de marzo del 2018.-Las enfermedades cardiovasculares, responsables cada año de cerca de 17,5 millones de decesos en todo el mundo, constituyen la primera causa de mortalidad global. Y esta mortalidad, lejos de disminuir en el futuro, aumentará considerablemente como consecuencia de factores como el envejecimiento poblacional e, incluso, el calentamiento planetario. Tal es así que, dado que siempre será mejor prevenir que curar, se hace necesario contar con herramientas que permitan identificar de forma temprana a la población en riesgo de sufrir una de estas patologías. Y dado la magnitud de las cifras, cuanto más barata y asequible, mejor. Y en este sentido, un estudio dirigido por investigadores de la Universidad Reina María de Londres (Reino Unido) podría haber dado con la solución: un simple apretón de manos entre médico y paciente.

Como explica Steffen Petersen, co-director de esta investigación publicada en la revista «PLOS ONE», «nuestro trabajo muestra que la fuerza de prensión manual se asocia con una mejor función del corazón y con una estructura coronaria más sana».

Prensión ‘amigable’

La evaluación de la fuerza de nuestras manos, por lo general mediante un ‘amigable’ apretón, es uno de los métodos habitualmente utilizados por los médicos para medir nuestra fuerza muscular. Sin embargo, su utilidad podría ir mucho más allá. Y es que como han mostrado distintos estudios, esta fuerza de prensión también se asocia con el riesgo de sufrir, e incluso de morir, por un episodio cardiovascular, caso de un infarto de miocardio. Entonces, ¿es posible que la fuerza de la mano pueda ofrecer alguna pista sobre cómo de sano se encuentra nuestro corazón?

Para responder a esta pregunta, los autores recurrieron a las pruebas de imagen por resonancia magnética para analizar la estructura y funcionalidad de los corazones de 5.065 mujeres y varones a los que habían medido su fuerza de prensión manual. Y de acuerdo con los resultados, los participantes con mayor fuerza solían tener corazones que bombeaban más sangre en cada latido. También en aquellos casos en los que la masa cardiaca era menor, lo que indica que sus corazones habían sufrido un menor ‘remodelado’ de su masa muscular. Un aspecto muy a tener en cuenta dado que cuanto menor es este ‘remodelado’ o ‘reestructuración’, que suele ser una repuesta a factores tan estresantes para el corazón como la hipertensión arterial o un infarto, menor es el riesgo de padecer un episodio cardiovascular.

La fuerza de prensión podría suponer en un método importante para identificar de las personas en riesgo elevado de enfermedad cardiovascular

Como indica Sebastian Beyer, co-director de la investigación, «estos resultados pueden ayudarnos a mejorar nuestra comprensión sobre cómo la función y estructura del corazón puede contribuir a la asociación entre la fuerza de prensión y la morbimortalidad cardiovascular».

Es más; la relación entre la fuerza de la mano y la salud del corazón fue independiente de otros factores como el sexo, la edad, el nivel de actividad física y otros factores de riesgo cardiovascular.

Apretar para prevenir

En definitiva, y si bien debe requerirse la realización de otras pruebas complementarias mucho más complejas y costosas, los médicos podrían detectar si padecemos algún problema de corazón simplemente midiendo la fuerza de nuestro apretón de manos. Una prueba que no es demasiado específica, pero que supone un comienzo.

Como concluye Steffen Petersen, «la fuerza de prensión es una media muy barata, reproducible y muy fácil de implementar, por lo que podría constituirse en un método importante para la identificación de las personas con un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular y, así, prevenir episodios potencialmente fatales, caso de los infartos agudos de miocardio».