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Mar, Mar

¿Qué tipo de yogur es el más sano?

Ciencia y tecnología
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Los expertos aconsejan revisar el etiquetado para elegir el yogur que contenga menos azúcares, en lugar del que tenga menos grasa

(ABC) Uno de los mensajes que suelen resultar más atractivos cuando se elige un yogur en el supermercado es que contenga un 0% de materia grasa, pero en realidad en lo que nos tenemos que fijar a la hora de revisar el etiquetado es en su contenido de azúcares y no tanto en el de grasas, según explica Guillermo V. Rodríguez, dietista-nutricionista y vicedecano delCodinma. «Es mejor elegir un yogur que contenga menos azúcares que comprar uno que sea desnatado. Soy partidario de que no se procese más el yogur, sino que lo dejen con su grasa correspondiente, pues eso hará que sea más saciante», comenta. El experto explica que el hecho de que le quiten la grasa obliga a tener que reforzar ese alimento con otras cosas artificiales. «Si a un yogur le quitan la grasa, la lactosa y el azúcar lo que estás tomando no es un yogur sino un producto diseñado», aclara.

El vicedecano del Codinma aconseja preguntarse si realmente compensa tomar alimentos «reforzados» para así consumir más calcio o más bacterias «beneficiosas» para la salud. «Te benefician por un lado pero por otro te están añadiendo más azúcares de lo necesario», añade.

Otro de los reclamos publicitarios que suelen tener más éxito es el que presenta el producto como algo «casero» y «saludable». Esto suele ser habitual en el caso de los yogures griegos que, en ocasiones pueden tener más azúcar que otros postres aparentemente más calóricos, según revela el dietista-nutricionsita.

A modo orientativo el experto aconseja tomar con referencia que una cucharadita puede contener 4 o 5 gramos de azúcar. «Muchas veces creemos que nos estamos cuidando tomando un yogur, pero algunos contienen más azúcar que unas natillas. He llegado a ver en la etiqueta de algunos yogures que tienen hasta 22 gramos de azúcares, lo que equivaldría a que contiene más de cuatro cucharaditas», argumenta.

Podemos tomar un yogur al día 

El yogur es una leche (entera o desnatada) fermentada por bacterias lácticas específicas que provocan una transformación parcial de la lactosa en ácido láctico, así como un aumento de su consistencia por coagulación de sus proteínas. Contiene proteínas útiles y es fuente de vitaminas del grupo B y A y de minerales como el calcio, el fósforo, el magnesio y el zinc.

Es mejor consumir el yogur a media mañana o a media tarde, en lugar de hacerlo como postre de las comidas principales, según revela Guillermo V. Rodríguez, quien ve posible y hasta recomendable, si no existe ninguna patología que lo impida, consumir un yogur al día. «En la merienda o a media mañana podemos añadir además gruta o frutos secos y aumentaremos sus propiedades saciantes para evitar el picoteo», cuenta.

 

A pesar de que la creencia popular otorga al yogur la capacidad de proteger al organismo si se consumen antibióticos, el vicedecano del Codinma asegura que no existen evidencias científicas sobre esta propiedad, pues el yogur «no es un medicamento». De lo que sí se han recogido estudios, según el experto, es de su capacidad para regular el tránsito intestinal y mejorar las digestiones. De hecho, el yogur tiene una mayor digestibilidad que la leche. «Las bacterias que aporta son buenas para la flora intestinal y en el caso de las digestiones, si consumimos el yogur descontextualizándolo de las comidas principales notaremos sus beneficios», comenta.

Uno de los mayores valores de yogur y de las otras leches fermentadas es su valor probiótico, debido a las bacterias que contienen. Algunos de sus beneficios han sido observados en trabajos científicos que cita Iva Marques-Lopez, dietista nutricionista de la Facultad de Ciencias de la Salud y el Deporte de la Universidad de Zaragoza en un artículo de la revista «Corazón y salud». La experta menciona una mejoría de los síntomas de intolerancia a la lactosa, pues ayudan a que ésta se digiera mejor en el intestino; prevención y tratamiento de la diarrea en los niños, especialmente la causada por rotavirus, y mejoría de la diarrea en adultos tras la toma de antibióticos; aumento del número de bacterias beneficiosas en el intestino que ayudan a eliminar sustancias tóxicas y carcinógenas y aumento de la producción natural de ciertos tipos de células del sistema inmunitario.

Además, la experta destaca un apunte. Y es que los «bio» no son yogures sino leches fermentadas, ya que la legislación define el yogur como el que procede exclusivamente de dos bacterias muy concretas:Lactobacillus bulgaricus y Streptococus thermophylus.