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Lun, Dic

Eurobasket | Hungría-España Pau Gasol agranda su leyenda

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El español se convierte en el máximo anotador histórico de los Eurobasket en el triunfo ante Hungría

Acapulco Gro., 07 de septiembre del 2017 (ABC) El choque ante Hungría, descafeinado en lo deportivo, escondía un momento mágico para Pau Gasol. Los 14 puntos que le separaban de ser el máximo anotador de la historia del torneo quedaron enjugados a los quince minutos. Un triple, esa faceta en la que tanto ha trabajado en los últimos años, le permitía superar a Tony Parker, su compañero en la NBA, y le situaba por derecho propio como leyenda de los Eurobasket.

Hungría-España

HungríaWittmann (5), Vojvoda (10), Perl (9), Allen (5) y Keller (3) --quinteto inicial--; Ferencz (17), Eilingsfeld (5), Karahodzic (-), Toth (7) y Rujak (3).EspañaRubio (6), Navarro (3), San Emeterio (5), P.Gasol (20) y M.Gasol (10) --quinteto inicial--; Rodríguez (15), J.Hernangómez (8), W.Hernangómez (15), Sastre (2), Oriola (3) y Vives (-).ÁrbitrosMastre (FRA), Krejic (SLO) y Zashchuk (UKR). Sin eliminados.IncidenciasPolyvalent Hall de Cluj-Napoca. 3.180 espectadores.

Poco amigo de los reconocimientos personales, el pívot tenía claro que antes o después llegaría este instante y prefirió zanjarlo ayer para no acaparar la atención durante los cruces. Pau conoce bien este tipo de torneos y cualquier distracción puede provocar un cortocircuito que eche por tierra el trabajo de los dos meses anteriores. Por eso, el pívot salió lanzado a por el récord. De los 22 puntos que España acumulaba al final del primer cuarto, casi la mitad (10) llevaban su firma. Era una declaración de intenciones.

Un descanso medido de Scariolo volvió a situarle en la pista en el segundo período. En su primer balón, se lanzó hacia la canasta con hambre. Como si fuera su primera jugada. Como si no hubiera anotado nunca antes un punto con la selección. Lo impidió una falta que le acercó más a su objetivo tras un tiro libre. Estaba a solo un triple de Parker, con el que ha compartido vestuario en los Spurs durante todo el año. Un amigo y un rival histórico de los Europeos al que siempre ha frustrado en la cancha. Un pase milimétrico de Sergio Rodríguez dejó a Pau solo en la línea de tres. Frontal al aro. Un lanzamiento sencillo para él que esta vez no falló. La reacción del catalán, tímida como él, no pasó de una sonrisa cómplice con el banquillo. Un guiño hacia sus compañeros, artífices de buena parte de ese récord. Aunque en un principio estaba previsto que se parara el encuentro, Pau pidió que no fuera así, por lo que la FIBA aplazó su homenaje al descanso. Por entonces, España ya mandaba con autoridad (29-41) y, salvo catástrofe, el triunfo estaba asegurado.

Sin nada en juego en lo deportivo, el choque invitaba al compadreo y por eso los húngaros se unieron a la fiesta. Uno a uno saludaron a Pau, ovacionado en el centro de la cancha.

La excesiva relajación con la que España salió a la cancha permitió a los húngaros soñar con el milagro. A base de triples, casi el único recurso de los magiares -en los que no jugó Hanga por descanso-, se pusieron a cinco con siete minutos aún por jugarse (55-60, min. 33). El tiempo muerto de Scariolo reactivó a la selección, que cuajó un parcial exprés de 11-2 que selló definitivamente el triunfo. Uno más para España, que será único para Pau. Porque aún resonaba en su cabeza el aplauso para la historia del descanso que alarga la leyenda del español. Mito viviente que quiere más. Su décima medalla con España, el tercer oro en el Eurobasket para el que la selección sigue siendo la gran favorita.