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Jue, Ene

La interminable locura de Abreu

Deportes
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El delantero uruguayo, de 41 años, se ha convertido en el futbolista que ha militado en más clubes

Acapulco Gro., 01 de  enero del 10|8(ABC).-Delantero con una personalidad peculiar y cierto grado de excentricidad, Sebastián Abreu (17 de octubre de 1976) comenzó a labrarse un pequeño hueco en la historia del fútbol desde sus inicios como profesional. En su primera aventura argentina, luciendo el escudo del San Lorenzo, un fallo clamoroso del atacante uruguayo quedó inmortalizado en la narración televisiva de Marcelo Araujo. Tras una acción a la altura de la pifia del español Julio Cardeñosa ante Brasil en el Mundial 78, el mítico locutor argentino tardó varios segundos en salir del asombro por el error a puerta vacía protagonizado por un jugador que, dos décadas después, continúa en activo y sigue haciendo historia, aunque ahora en mayúscula. El charrúa acaba de firmar contrato con el Audax Italiano, conjunto de la Primera división chilena, y se ha convertido es el futbolista que más equipos diferentes ha defendido. La de su nueva aventura es ya la vigesimosexta de su carrera, jamás nadie vistió tantas camisetas como él.

La llegada al fútbol de Washington Sebastián Abreu, al que todos conocen como el «Loco», resultó acorde a la personalidad de un personaje tan singular como él. Desde crío, lo suyo siempre fueron los balones y en sus primeros años compartió el baloncesto con la pasión por el fútbol. La elección definitiva, sin embargo, resultó forzada. En una concentración con la selección uruguaya sub 16 de baloncesto, decidió salir de fiesta con un compañero y aquella juerga le costó la expulsión. Esa noche, su país perdía un prometedor pívot, pero empezó a ganar un delantero que ha llegado a disputar tres Copas de América, de las cuales ganó una (2011), y dos Mundiales. Esta semana, ya con 41 años, ha entrado en el libro Guinness como el futbolista que más camisetas ha vestido como profesional. En su armario apenas queda sitio para ampliar la colección porque ya son 26 los clubes que se suceden en su currículum. En la mayoría de ellas aparece serigrafiado en la espalda el «13», el número de la suerte de un veterano que nunca abandona su costumbre de entrar al césped con el pie izquierdo.

En once países

Veinticuatro años ininterrumpidos de carreraen once países diferentes, entre ellos España, donde se dio a conocer con el Deportivo de La Coruña y luego repitió en la Real Sociedad. Ni en Galicia ni en el País Vasco, sin embargo, consiguió echar raíces. Su espíritu sigue siendo igual de nómada que entonces. Su personalidad igual de singular que siempre. No teme al «13» ni cree en supersticiones, solo en el trabajo y el esfuerzo. «Si veo un gato negro, aplaudo; si hay una escalera, paso por debajo», explicó en una entrevista. Su discurso tampoco varía con los años y siempre repite el guión cuando estampa una nueva firma: «El fútbol no mira el carnet, mira el rendimiento y yo no tengo ninguna cuenta pendiente».

Con su fichaje por el Audax Italiano, el «loco» Abreu ha roto el empate que mantenía con el otro gran camaleón del fútbol, Lutz Pfannenstiel, guardameta alemán que se enfundó 25 camisetas. El internacional uruguayo comenzó a jugar en su país en la plantilla del Defensor Sporting (1994) y desde entonces no ha parado de preparar y deshacer maletas. Es el polo opuesto a Carles Puyol, Ryan Giggs, Francesco Totti, Paolo Maldini y ese reducido puñado de leales que forman el «One Club Men», futbolistas fieles a un solo equipo desde el primer al último día. A pesar de disfrutar de tres continentes y de firmar por 26 conjuntos distintos, Abreu nunca llegó a encontrar el destino ideal. Reconocido hincha de Nacional, al que defendió en tres etapas, su contrato más largo lo firmó en España con el Deportivo, al que estuvo vinculado entre 1998 y 2004. Seis años en los que se le vio poco por Riazor porque salió cedido hasta en ocho ocasiones.

Ya cuarentón, Abreu no se mueve igual sobre el campo ni exhibe su poderosa zancada, pero conserva el olfato goleador por el que siempre llamó la atención. Después de 24 años como futbolista ya ha celebrado más de 400 dianas, 26 de ellas vistiendo la camiseta de su selección, aunque en una entrevista tras su último fichaje volvía a exhibir ese punto provocador que siempre ha mostrado sobre la hierba: «Si yo hubiera jugado al lado de Messi, llevaría 800 goles en este momento». Un trotamundos del balón que ha pasado por históricos como San Lorenzo, River Plate o Botafogo pero que, con los años, no ha dudado en bajar un peldaño para poder seguir marcando.

Tras su estancia en la Segunda división chilena con el Puerto Montt, repite ahora destino aunque regresa a la élite con el Audax Italiano. La ilusión, como el gol, nunca caduca. «El 9 de enero comenzará la pretemporada, con mucha ilusión y sueños», escribió el jugador en las redes sociales tras oficializarse un fichaje que ha terminado dando la vuelta a todo el mundo.

Una contratación rodeada también de polémica porque a Lutz Pfannenstiel no parece haberle sentado bien verse superado por Abreu. El exguardameta alemán ha descartado que el delantero uruguayo sea el poseedor de ningún récord al recordar que «hay dos jugadores que vistieron 29 camisetas, Trevor Benjamin y John Burridge». Dos exfutbolistas ingleses que no ha salieron de las Islas, que militaron en muchos conjuntos de categorías inferiores a los que ahora se agarra el germano. «Yo nunca dije que tuviera ese récord. Sí, jugué en 25 equipos, pero nunca dije que fuera una marca. Sólo tengo un récord: soy el único que ha jugado en los cinco continentes y en las seis confederaciones diferentes de la FIFA».