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Mié, Dic

Viraje y perspectiva

Eleccciones 2018
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BAJO FUEGO/ José Antonio Rivera Rosales/ La decisión de la dirigencia colectiva de Morena, que prioriza la paridad de género, parece haber dado al traste con las aspiraciones de los pretensos varones para las alcaldías de Acapulco, Chilpancingo, Iguala y Zihuatanejo.

Aunque no parece ser una decisión terminante dado que falta la sanción de la dirigencia nacional que encabeza Andrés Manuel López Obrador, la paridad de género cambia de entrada -esperemos que para bien- todo el juego político en los municipios más importantes de Guerrero. Hablemos de Acapulco, el municipio más populoso y de mayor importancia económica. De entrada, si el Consejo Estatal cambió la perspectiva para abrir el paso a una mujer candidata a la alcaldía, habría que ver quién es la aspirante que se perfila para la más anhelada municipalidad de Guerrero. La primera consideración que habrá que tomar en cuenta es que en Guerrero el comité estatal del Movimiento Regeneración Nacional desde hace tiempo anda a la greña por el control de esa parcela de poder de la izquierda partidaria, particularmente entre los grupos representados por Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros y Marcial Rodríguez Saldaña, que anhelan colocarse en algún escaño del Senado de la República. Cuestión aparte es el profesor César Núñez Ramos, quien aspira también a la misma posición pero, a diferencia de sus compañeros, en su haber existe una amplia currícula de activismo político desde los tiempos del profesor Lucio Cabañas Barrientos, de quien fue compañero en los años del activismo primario, allá por los sesenta. Podría decirse que Núñez Ramos tiene su derecho bien ganado. Pero el caso es que entre estos tres personajes surgió una disputa irresoluble por las posiciones políticas que, a menos que haya una intervención de la dirigencia nacional de Morena, terminaría por hundir los objetivos del fundador, quien podría perder la joya de la corona de la militancia guerrerense. Habrá que dejar en claro que entre los aspirantes a la candidatura de Morena en Acapulco no había de dónde echar mano, con excepción de Gabino Solano Ramírez, un académico de conducta intachable, quien verdaderamente cuenta con un proyecto de empoderamiento de la ciudadanía de este puerto aterido por el miedo. Los demás, Javier Solorio Almazán, José Inocente Ariza, Javier Morlet Macho y, mucho menos, el impresentable Víctor Jorrín, poco tienen que aportar a la Cuarta Transformación del País, según ha pregonado López Obrador. (Perdonen mis dudas, amigos lectores, pero… ¿Cuarta Transformación? Ja, ja, ja). Así pues, la decisión del Consejo Estatal de Morena cambió de un plumazo las reglas en el juego de ajedrez político más complicado e inédito de los tiempos modernos. Queda entonces por conocer quién sería la candidata a la alcaldía de Acapulco por Morena, para saber si esa decisión fue la más sabia o la que sepultará las pretensiones políticas de López Obrador en uno de los estados más perredista-morenista del país. Porque -perdón por la suspicacia- entre quienes están perfiladas como candidatas a los distritos federales por Guerrero aparecen nombres como Abelina López Rodríguez, Evelyn Salgado Pineda y Rosario Merlín García, quienes de entrada fueron recibidas con un amplio repudio en las redes sociales. La primera ha sido regidora y dos veces diputada por su partido de origen, el PRD. La segunda no tiene más mérito que ser hija de Félix Salgado Macedonio y la tercera ya fue beneficiada con una diputación federal también por el PRD. Cargos en los que, por cierto, no han aportado absolutamente nada a la ciudadanía. Una pregunta: ¿acaso no hay otras mujeres con mejores prendas que las susodichas? En los colectivos de mujeres que luchan contra la violencia de género hay personas valiosas que podrían hacer aportes sin duda bastante meritorios para abonar precisamente a la paridad de género y al empoderamiento femenino, si ese es el plan morenista. ¿Por qué no buscar entre esos segmentos valiosos de la sociedad, en lugar de postular a cartuchos quemados, que es lo que López Obrador aseguró que no pasaría? Y si van a persistir en esa moda (porque estos dirigentes partidistas de Morena ese es el trato que le dan a la paridad de género), habría que conocer entonces, insistimos, quién sería la candidata a la alcaldía de Acapulco. Sin restarle valor a la equidad de género, sólo la proyección de una mujer con prendas extraordinarias en la lucha social, en la gestión política o en la academia, podría remontar con éxito la guerra sucia que se avecina que, a juzgar por los primeros indicios, se vislumbra como una contienda descarnada en la que los partidos políticos buscarán acceder al poder a toda costa, escenario que replicará el de la contienda por la silla presidencial. Si, por el contrario, los dirigentes de Morena -Sandoval, Saldaña y Núñez Ramos- sólo buscan priorizar sus intereses personales, entonces desde el principio damos por sepultado el proyecto transformador del país de López Obrador. En ese escenario, con fórmulas gastadas (es decir, los mismos de siempre), Morena no tendrá gran cosa que hacer en este proceso político porque se habrá privilegiado el interés de algunos grupos de la izquierda avecindados en este partido político, que remontan su interés personal por encima de la colectividad. Si las cosas van por este rumbo, la comunidad guerrerense es lo que menos les importará a estos barones de la vacuidad. Se habrá desperdiciado entonces una oportunidad histórica para cambiar las cosas no sólo en Acapulco, capital de los homicidios según el WashPost, sino de todos los 81 municipios de Guerrero y, por extensión, en el Congreso local que podría estar integrado por una bancada más afín a los intereses populares. Por eso es importante estar pendiente de la integración de las fórmulas que podrían ser postuladas para los comicios del 2018, que darían la pelea por un verdadero cambio en la correlación de fuerzas que representan a los sectores populares, en lugar de representar los intereses del capital o, peor aún, del crimen organizado. Si Morena ya se contaminó, como todo parece indicar, adiós a la paz con justicia social.