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Sáb, May

En Nicaragua...El matrimonio Ortega: de guerrilleros a aliados de la clase empresarial

Eleccciones 2018
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No existen muchos casos en los que marido y mujer ostenten las dos principales ramas del poder Ejecutivo

Acapulco Gro., 22 de Abril del 2018(ABC).-Daniel Ortega y Rosario Murillo conforman un curioso matrimonio. Son el presidente y la vicepresidenta de un país, Nicaragua, combinación poco usual que parece más cercana a la de una serie de ficción que a la realidad. No existen muchos casos en los que marido y mujer ostenten las dos principales ramas del poder Ejecutivo. Y mucho menos que antes de conformar este binomio fueran guerrilleros, porque Ortega y Murillo fueron integrantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), la guerrilla que combatió por erradicar la dinastía de los Somoza de Nicaragua y que actualmente es el partido político que ostenta el poder desde 2007.

A pesar de ser una organización socialista con fuerte inspiración en la Revolución Cubana, de hecho, la bandera del FSLN utiliza las mismas franjas roja y negra del Movimiento 26 de Julio, los varios años que ha pasado Ortega en el poder le ha generado una mayor cercanía con los empresarios lo que le ha llevado a renunciar a muchas de sus ideas revolucionarias. Tanto es así que el sector privado ha mantenido una estrecha relación con él desde que retomó la presidencia en 2007. Desde entonces, la inversión extranjera en Nicaragua se ha casi triplicado, de acuerdo con el Banco Mundial, gracias a la buena sintonía de Ortega con el capitalismo. Así, Nicaragua será el segundo país de Centroamérica que más crecerá este año con un incremento estimado del 4,7%, según el Fondo Monetario Internacional.

Revolución sandinista

Durante 1979 y 1990, los años de la revolución sandinista, periodo en el que Ortega fue presidente entre 1984 y 1990, se confiscaron cientos de granjas y fábricas que pertenecían al sector privado. Se trataba de una revolución anticapitalista que Estados Unidos trató de erradicar financiando a las Contras, guerrillas, para que sacaran al FSLN del poder. Por ello, Ortega siempre ha mantenido una fuerte retórica anticapitalista, sin embargo, lo único que tiene de sandinista el FSLN es el nombre.

Pero en este retorno a la presidencia del país, el matrimonio ha logrado tener a los empresarios como uno de sus principales aliados. Murillo ha sido la principal portavoz del gobierno de su marido hasta enero de 2017, cuando fue nombrada vicepresidenta. No obstante, es vista como una de las personas de mayor peso dentro del Ejecutivo que controla Nicaragua desde la última década.

En ese periodo, han aprobado leyes reduciendo los impuestos a la importación de yates y de helicópteros ejecutivos. Igualmente, han permitido que grandes corporaciones agrícolas como la polémica Cargill, uno de los mayores conglomerados del mundo, hayan invertido en el país centroamericano. En cierto sentido, esta relación cercana a los empresarios y ese halo de dinastía familiar que encarna el matrimonio, que lleva ya más de diez años gobernando, recuerda al clan de los Somoza bajo el que creció Ortega y que, posteriormente, tanto lucho por erradicar.