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Jóvenes sin educación, condenados a vivir en la pobreza: Gabino Solano

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Acapulco, Gro., agosto 15 de 2017 (IRZA).- La falta de educación y de empleo, aunado a salarios mal pagados, ha provocado la deserción escolar y la poca posibilidad de éxito de los jóvenes guerrerenses para terminar una carrera universitaria, lo que los condena a vivir en la pobreza.

Así lo señaló Gabino Solano Ramírez, investigador de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) y también coordinador de la Maestría en Ciencias Políticas del Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados "Ignacio Manuel Altamirano (IIEPA-IMA).

El académico comentó que de acuerdo a los resultados arrojados por un Observatorio de Violencia, próximo a inaugurarse, la delincuencia tiene sus bases en la precariedad que viven miles de jóvenes en la entidad.

"La precariedad favorece que una persona pueda ser víctima de la violencia o pueda ser victimario, pero identificar estos factores de riesgo corresponde al Estado, ya que se miden por medio de la cultura, el acceso a los servicios de salud, el empleo, la escolaridad, entre otros, los cuales deben atenderse y solucionarse para evitar que crezcan más", dijo.

Solano Ramírez comentó que aunque la falta de empleo o educación no indica que una persona será violenta, sí amplía las probabilidades, y puso como ejemplo que un joven que apenas terminó la secundaria y tiene que mantener a su familia, al no encontrar opciones viables en la legalidad, “será presa fácil de los criminales”.

"Hemos visto que los políticos de siempre le han fallado a la ciudadanía. Si ponemos el ejemplo de Guerrero, los jóvenes apenas tienen el primero de secundaria en promedio y en Acapulco el tercero, lo que los condena a vivir en la pobreza, ya que difícilmente encontrarán un trabajo bien remunerado con esa preparación”, abundó. 

Manifestó que estos jóvenes se movilizan en la informalidad y son excluidos de la posibilidad de llevar una vida digna junto a sus familias. 

Agregó que una solución podría ser el trabajo conjunto entre gobierno y sociedad, pero debido a la desconfianza provocada por los mismos políticos, las acciones se disuelven en sólo buenas intenciones, lo que podría cambiar con una clase política nueva, que verdaderamente busque la transformación de Guerrero y de Acapulco, concluyó. (www.agenciairza.com)