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Plásticos y sostenibles, los pilares de la moda

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Nuevos materiales se imponen en las estrategias del sector para el año 2018. El cliente ya no quiere permanecer ajeno a los procesos de producción

Acapulco Gro., 31 de diciembre del 2017(ABC).-Ni seda, ni lana, ni algodón. Si no atesora en su armario alguna prenda de plástico, está usted fuera de onda. Todas las casas de moda, casi sin excepción, se unen a nuevas tendencias estratégicas que modifican el producto y están muy relacionadas con los modos y maneras de los procesos de producción, que cada vez importan más al cliente final.

Plástico trasparente

Plástico transparente. Los accesorios de pvc transparente y las prendas de vinilo han reinado en las más importantes pasarelas de este año. Desde que en los años 60 André Courréges se lanzase a diseñar prendas galácticas, no había resurgido tanto este prístino material, tan de nave espacial y de película de ciencia ficción.

Es cierto que la genial Elsa Schiaparelli ya había ideado gabardinas transparentes en los años 30, y que tanto Miu Miu como Gareth Pugh se habían metido en producir prendas en vinilo en 2014, si bien los abrigos y vestidos de Pugh parecían hechos de bolsas de plástico para «deshechos» de mascotas.

Este año, Kanye West, el marido cantante, estilista y divo de la no menos poderosa Kim Kardashian se ha lanzado a crear para su mujer botas altas de pvc transparente de Yeezy. Chanel ha retomado la idea y presentó el 3 de octubre para la próxima primavera unas botas similares, eso sí, sin dejar atrás su tacón grueso y su puntera. El desfile incluía también abrigos y bolsos transparentes, guantes y capas en plástico traslucido.

Raf Simons presentó en la colección de este otoño de Calvin Klein unos deliciosos vestidos que combinaban el blanco y el plástico transparente, mientras que Balmain, Anya Hindmarch, Burberry, Maison Margiela, Jane D’Arensbourg, Linda Farrow y Phillip Lim lanzaban botas, chaquetas, gabardinas, collares, pendientes, gafas y pulseras acrílicas sin color. Entre los accesorios más curiosos de este revival se encontraba un estricto attaché casi invisible de Helmut Lang.

Sostenibilidad

Otro factor que preocupa especialmente a los millenials, y por lo tanto a las grandes marcas que les «persiguen», son la ecología, el respeto del medio ambiente y la sostenibilidad. Por ello hay empresas que ya hace tiempo decidieron elaborar prendas y accesorios a base de materiales reciclados. Del mismo modo, otras casas, como Stella McCartney, han decidido no utilizar pieles de animales en ninguno de sus artículos.

Hace un par de meses, Gucci anunció que a partir de su colección de primavera no utilizará pieles de pelo -visón, zorro, etcétera- en ninguna de sus prendas y se unirá a la «Fur Free Alliance». Adiós a sus zapatillas forradas de canguro y a los abrigos de astracán de 13.000 euros, y ¡hola! a los cueros sintéticos y los proyectos ecológicos, siguiendo la estela de Ralph Lauren o Armani.

Estos esfuerzos están guiados por las consignas de la Sustainable Apparel Coalition, la coalición para una vestimenta sostenible, que identifica aspectos de mejora y aporta asesoramiento concreto con respecto a las aciones a tomar. El Congreso de la Moda en Copenhague, hace ya un tiempo que cuenta con apoyos en cuanto a sostenibilidad se refiere, tanto por parte de Kering, como de H/M o Target. El Fashion Tech Lab de París también participa de estos proyectos presentando nuevas ideas e inventos que -respetando el medio ambiente- fomenten la creatividad.

Retiro vintage

A la tradicional tendencia de Prada y MiuMiu por retomar diseños de otras décadas y hacerlos suyos con un toque de modernidad excéntrico, se le han unido en manada grandes marcas de moda y accesorios. Es así como Gucci o Louis Vuitton han recuperado estilismos que parecen sacados de revistas de la primera mitad del siglo XX.

Paralelamente, ha comenzado a darse cada vez más una tendencia que retoma piezas de corte retro usadas, las recicla y las integra en colecciones de un estilo definitivamente ecléctico, aunque a veces en el límite. Hablamos de marcas de moda como Reformation, que nació de «reformar» prendas descartadas, o la famosa Nasty Gal. La empresa norteamericana Osomtex, ofrece alternativas para incluso reciclar prendas y tejidos antiguos sin usar productos químicos agresivos, al igual que hace Worn Again, con base en el Reino Unido. Y Bolt Threads, una entidad californiana que colabora con Stella McCartney, recupera materiales y procedimientos tan antiguos -y modernos- como la seda de la tela de araña.

Personalizar

La necesidad de personalizar la ropa y los accesorios se hace imprescindible en un mundo global en el que la misma chaqueta de Zara se puede llevar en Nueva York o Madrid, o el mismo par de zapatillas de Gucci luce Milán, Pekin o Moscú. Llueven los ejemplos, -en tienda y online-. Uno de los grandes sectores para ello es el calzado. Y desde Adidas a New Balance, se ofrecen ya una variedad enorme de combinaciones para intentar distinguirse de los demás. Así es el ser humano: todos a una, pero cada cual con su santo y seña.