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Las empresas españolas en México piden continuar con las reformas

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Sucursal del banco del BBVA en Madrid, Bancos, constructoras, energéticas y otras compañías del Ibex se juegan 19.000 millones en ingresos en el país

Acapulco Gro., 04 de julio del 2018 (ABC) La victoria electoral del izquierdista Andrés Manuel López Obrador en México fue recibida en Bolsa por las empresas españolas con intereses en ese país con escepticismo. Las acciones de BBVA, la más expuesta a ese mercado, cayeron más de un 2% el lunes, tras conocerse el triunfo de la coalición populista Junto Haremos Historia. El Santander, Mapfre, Iberdrola, Telefónica y Repsol cerraron con ligeras pérdidas, de las cuales ayer todas esas compañías se recuperaron con creces. A la espera de conocer la agenda política del futuro presidente, el empresariado español confía en que el nuevo Gobierno mantenga las reformas necesarias para impulsar al país.

La Administración de Enrique Peña Nieto se había afanado en desplegar un ambicioso plan de grandes reformas que contribuyeron a dinamizar la economía mexicana y abrirla a la inversión extranjera y la competencia. El Pacto por México supuso grandes cambios en sectores económicos trascendentales como el energético -incluida la privatización de la petrolera Pemex-, el de las telecomunicaciones y el financiero y en ámbitos como la fiscalidad y la educación.

El discurso electoral inicial de López Obrador, que ha ido matizando a lo largo de la campaña electoral con el fin precisamente de tranquilizar a inversores y empresarios, arremetía contra la inversión foránea, apuntaba a revertir reformas como la privatización parcial del sector petrolífero y prometía políticas fiscales muy expansivas, lo que causaba temor entre lo grupos empresariales.

Actualmente operan en México casi 6.000 empresas, desde grandes multinacionales a pymes. Solo las grandes compañías del Ibex 35 facturan en ese país más de 19.000 millones de euros. El sector financiero es uno de los más expuestos, con la presencia de BBVA, el Santander, el Sabadell y Mapfre, cuyos ingresos conjuntos en México alcanzan los 12.080 millones.

«Confiamos en que el nuevo Gobierno continúe impulsando reformas políticas y económicas que contribuyan a un mayor desarrollo del país», dicen a ABC desde Mapfre, que recuerda que lleva operando en el país más de 30 años «con diferentes gobiernos con total independencia y profesionalidad». La aseguradora tiene presencia en los 32 Estados del país con más de 250 oficinas y 1.500 empleados e ingresos por primas de 1.181 millones, cerca del 5% de los ingresos totales del grupo.

Sector financiero

BBVA es la empresa española con mayor exposición a México, primer mercado del banco con unos ingresos de 7.080 millones, el 28% del total y por encima de España, donde factura 6.163 millones. El Santander, por su parte, genera allí 3.460 millones, poco más del 7% de sus ingresos, y el Sabadell está en plena fase de expansión en ese mercado, donde ya factura 358 millones. «Tras los resultados electorales, confiamos en que se mantendrá el ritmo de crecimiento económico que hasta ahora se ha dado en México», dice el consejero delegado de Banco Sabadell México, Francesc Noguera, quien recuerda que el Banco de México prevé un PIB sostenido del 2%.

La entidad de origen catalán asegura que sus objetivos para el país, donde está centrada en banca corporativa, de empresas y personal, se mantienen: alcanzar un volumen de negocio de 160.000 millones de pesos en 2020. «Mantenemos nuestro compromiso por el país y confiamos en las oportunidades que México otorga y la capacidad que existe para fortalecer el mercado», dice Noguera.

Los principales cambios legislativos que podría llevar a cabo López Obrador en materia económica afectarían al sector energético, donde las principales compañías españolas del sector -Iberdrola, Naturgy y Repsol- tienen importantes intereses. El líder populista ya avisó en su día de su intención de revisar la reforma energética y liberalización del mercado impulsada por Peña Nieto y que dio acceso al mercado al capital extranjero.

Más ambiguo es su discurso sobre infraestructuras, en el que las empresas españolas también están expectantes por cuanto hay miles de millones en juego. El proyecto más ambicioso que dejó el anterior Ejecutivo es el del nuevo aeropuerto de Ciudad de México, cuyas obras se adjudicó un consorcio del que forman parte Acciona y FCC por 3.600 millones. Aunque inicialmente amenazó con paralizarlo, López Nieto parece dispuesto a mantenerlo.

Telecomunicaciones

Otra industria pendiente de más reformas es el de las telecomunicaciones. Peña Nieto inició un plan de liberalización para reducir el poder casi monopolístico de América Móvil, propiedad de Carlos Slim, y abrir el mercado a la competencia. Se logró la entrada con fuerza de la estadounidense AT&T, mientras Telefónica lleva años peleando por ganar cuota.

El presidente de la teleco, José María Álvarez-Pallete, dijo el pasado lunes en una entrevista r que su intención será explicar al nuevo Gobierno «la importancia que tiene el sector e intentar que comprenda la importancia de la transición tecnológica que estamos viviendo». «En cuanto nos convoquen, iremos y lo compartiremos con ellos», añadió.