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Lun, Dic

Al menos 26 muertos en un tiroteo en una iglesia baptista de Texas

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El atacante disparó sobre la congregación en la misa de once. Es uno de las cinco peores matanzas con arma de fuego en la historia de EE.UU.

Houston Texas 05 de noviembre del 2017(ABC).-  Un hombre ha entrado hoy por la mañana en la iglesia baptista de Sutherland Springs, en Texas, y disparó contra la congregación. Al cierre de esta edición, el gobernador de Texas, Greg Abbott, informó de la muerte de 26 personas, de entre 5 y 72 años, además de decenas de heridos.

La policía no comunicó hasta el momento detalles sobre la identidad o la motivación del atacante, que al parecer también murió tras el ataque. Hubo una pequeña persecución que se extendió al condado vecino de Guadalupe, tras la cual el autor de la masacre falleció, según explicó a la CNN Robert Murphy, portavoz del shérif de ese condado. Todavía no está claro si fue por disparos de la policía o si se quitó la vida.

Según algunos testigos, la matanza se produjo durante la ceremonia de las once, poco después de que se iniciara el servicio. Una testigo, Carrie Matula, explicó a la cadena NBC, que escuchó «un arma semiautomática». Otra testigo, que trabaja en una gasolinera frente a la iglesia, aseguró a la cadena ABC que oyó disparos hacia las once y cuarto de la mañana -18.15 hora española- y que hubo gente dentro y fuera del templo que entró al establecimiento a refugiarse. «Duró unos quince segundos», añadió.

Sutherland Springs es una pequeña comunidad en el centro de Texas, unos 60 kilómetros al Sureste de la principal ciudad de la zona, San Antonio. La población apenas llega a los 700 habitantes, con lo que casi el 4% de la comunidad habría fallecido en la matanza.

La iglesia es un templo modesto, de tamaño pequeño y paredes blancas, donde la congregación no suele sobrepasar las cincuenta personas. Nada más ocurrir el suceso, la zona se llenó de coches de la policía, que acordonó la iglesia, decenas de ambulancias y varios helicópteros para transportar a los heridos.

Buena parte de ellos fueron trasladados al Brooke Army Medical Center y otros a hospitales cercanos de la región.

Algunos de los vecinos se congregaron en el Sutherland Springs Community Building, un centro vecinal, para seguir las noticias. Entre ellos estaba Amanda Mosel, cuya hija de trece años estaba entre las víctimas del tiroteo. Mosel aseguró al diario local «San Antonio Express-News» que «por lo que he escuchado, alguien simplemente entró y se puso a disparar». También dijo que «por desgracia» no fue a la misa de ese día, pero que es la iglesia a la que siempre va. «Somos unos cincuenta», añadió. «Es una congregación pequeña y muy unida».

Reacciones

Las reacciones políticas no tardaron en llegar. El presidente de EE.UU. Donald Trump, lo hizo desde Japón, donde se encuentra como parte de su gira por varios países de Asia, que acaba de comenzar. «Que Dios acompañe a la gente de Sutherland Springs, Texas. El FBI y las fuerzas de seguridad están en la escena del crimen. Estoy siguiendo la situación desde Japón»; escribió por Twitter. Su reacción fue muy diferente a la que tuvo la semana pasada, mucho más virulenta, tras el atentado de Nueva York, que causó la muerte de ocho personas. «¡No en EE.UU.!», clamó entonces poco después de la tragedia.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, se sumó a las condolencias a las víctimas. «Mientras que los detalles de esta acto horripilante todavía están bajo investigación, Cecilia [su esposa] y yo queremos compartir nuestros pensamientos y oraciones con todos aquellos afectados por este acto malvado», aseguró en un comunicado. «Quiero agradecer a las fuerzas de seguridad por su respuesta y pedir a todos los texanos que recen por la comunidad de Sutherland Springs en este momento de pérdida y duelo».

El comisionado del condado de Wilson, donde se asienta Sutherland Springs, Albert Gamez, conocía a muchas de las víctimas. «Mi corazón está roto», dijo a la CNN. «Nunca pensamos que algo así puede pasar, y ocurre. No importan dónde estés. Esto es una comunidad pequeña, muy tranquila y mira esto, mira qué ha pasado», lamentó.

Regulación de armas

Aunque todavía está por ver la motivación del atacante y qué armas usó, la matanza volverá a agitar el debate de la regulación de las armas de fuego. Texas es uno de los estados del país con mayor tradición de posesión de armas de fuego -tanto deportivas y de caza como de defensa personal- y los partidarios de no tocar su acceso verán la tragedia como una excusa para recortar su derecho constitucional a poseer armas. Ayer, poco minutos después de que se conociera la tragedia, las opiniones en las redes sociales ya mostraban las diferentes posiciones entre quienes exigen la limitación de algunas armas -como el acceso a armas semiautomáticos- y quienes les acusan de politizar las tragedias.

La matanza se produce pocas semanas después de la de Las Vegas, cuando un residente de una localidad cercana, Stephen Paddock, disparó desde un hotel contra una multitud que disfrutaba de un festival de música ‘country’. Entonces murieron 58 personas y hubo más de quinientos heridos.