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Sáb, Dic

Alemania considera a Rusia «un gran peligro potencial»

Mundo
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Además de invadir Crimea y Osetia del Sur, Moscú ha lanzado poderosos ciberataques contra Alemania y la estabilidad de Occidente

Acapulco gro., 15 de noviembre dl 2017 (ABC) A Merkel le dan miedo los perros. De niña sufrió una mordedura y desde entonces, reconoce la canciller alemana, los prefiere a distancia. Pero a pesar de saber esto perfectamente, Putin la recibió en 2007 en su residencia de verano de Sochi acompañado por su imponente labrador negro, Koni, que para terror de Merkel no hizo otra cosa durante la reunión bilateral que olfatear, amenazador, las piernas de la canciller. Merkel llevaba solo dos años en el cargo y aguantó como pudo el desafío. Incluso ironizó después con su enfadado equipo de colaboradores: «No ha sido para tanto, al menos el perro no comía periodistas». Pero Putin dejó clara a la nueva canciller alemana su incipiente estrategia para con Alemania y por tanto para con Europa: tomar la sartén por el mango a base de meter miedo. Diez años después de aquel episodio, la inteligencia alemana constatan preocupantes avances en esa línea.

El director de los servicios secretos alemanes (BND), Bruno Kahl, ha empleado palabras desacostumbradamente transparentes en un discurso pronunciado en Múnich para advertir que «en lugar de un socio para la seguridad europea, lo que tenemos en Rusia es un gran peligro potencial», alertando además sobre el hecho de que «Rusia ha vuelto como actor de política internacional y será un vecino muy incómodo».

Ante unos 300 invitados por la Fundación Hanns-Seidel, Kahl ha prevenido sobre las ambiciones de poder geopolítico global y ha constatado que, desde que él está en el puesto, año 2016, la inteligencia alemana ha podido constatar «una sorprendente modernización del equipo militar de la capacidad de comando» de las fuerzas rusas, así como avances pioneros en el uso de internet como arma política. Todo ello resulta «inquietante», califica, sobre todo porque el objetivo de Rusia es «recuperar su papel directivo en Europa» y, aparentemente, a cualquier precio. A esta estrategia responden, en su opinión, operaciones para «debilitar en todo lo posible a la Unión Europea y mantener al margen a EE.UU. para, en lo posible, abrir una brecha entre ellos».

A pesar de todo esto, Kahl considera que «es importante mantener abiertos los canales de comunicación con Rusia» y que «el intercambio no debe paralizarse» entre los países europeos y Moscú. Pero aconseja fervientemente a la OTAN y a la UE «que reconsideren si están lo suficientemente equipados como para poder compensar y disuadir la gran amenaza potencial de Rusia». Esto, advierte, solamente es posible conjuntamente con EE.UU., por lo que las relaciones bilaterales con Washington son un elemento de seguridad del más alto nivel.

Ciberataques

Además de invadir Crimea y Osetia del Sur, Putin da pasos, lentos pero seguros, contra la estabilidad de Occidente, que cristalizan en movimientos contra Alemania. En 2015, Alemania fue víctima de un serio ciberataque en el que hackers rusos conocidos como Sofacy o APT 28 se hicieron con 16 GB de documentos confidenciales del Bundestag. Putin ha metido además en nómina al excanciller socialdemócrata Gerhard Schröder, que ya trabajaba para Nord Stream y que ha sido fichado más recientemente por la petrolera estatal ruso Rosneft, por 300.000 euros al año. Antes de las elecciones de septiembre, la presidenta del partido populista y anti europeo Alternativa para Alemania (AfD), Frayke Petry, acudió a Moscú para reunirse allí con Viacheslav Volódin, uno de los más estrechos aliados del presidente Putin. Y no solamente Alemania, sino muy especialmente Polonia y otros países del este, han contemplado con zozobra la Zapad 2017, las maniobras militares llevadas a cabo conjuntamente por los ejércitos ruso y bielorruso en las fronteras de Estonia, Letonia y Lituania.

Los medios de comunicación rusos y la enorme maquinaria defakes y páginas web fraudulentas de la factoría rusa presentan el panorama actual como el escenario de una Europa corrupta y en decadencia que ve surgir un nuevo imperio ruso sobre su cabeza. Y el siguiente paso de Moscú parece perfilarse como una nueva ley para amenazar a los medios de comunicación extranjeros en Rusia y que podría tener mayor alcance del esperado, según se desprende de las palabras de Piotr Tolstoi, vicepresidente de la Cámara Baja del Parlamento. «Los medios registrados en territorio de otro Estado que reciban dinero u otros medios de estructuras extranjeras, ya sean autoridades estatales, empresas o incluso empresas rusas con financiación extranjera, podrían ser reconocidos como agentes extranjeros», ha citado la agencia de noticias Interfax al número dos de la Duma. Un diputado ha aclarado que la ley podría afectar, además de a medios estadounidense como la CNN, Radio Liberty o Voice of America, a otros como la Deutsche Welle alemana.

La última vez que los jefes de gobierno de Alemania y Rusia se encontraron, en mayo de este año, los periodistas preguntaron a Merkel si tenía miedo de una posible interferencia rusa en la política germana. La canciller respondió: «Yo no suelo dejarme guiar por mis miedos, así que seguiré haciendo política basándome en mis convicciones».