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Dom, Ago

Los 100 días más sangrientos de la Nicaragua de los Ortega

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La represión y las amenazas del Gobierno hacia quienes alzan su voz en contra de Ortega, de 72 años, generaron un cambio radical en el país que, hasta hace poco más de tres meses, tenía la imagen de ser el más seguro y pacífico de Centroamérica: entre 295 y 351 personas han sido asesinadas desde el pasado 18 de abril

Acapulco Gro., 28 de Julio del 2018 (ABC) Daniel Ortega y esposa, la vicepresdiente Rosario Murillo, parecen vivir en otra realidad muy diferente a la que transmiten las imágenes, los testimonios y los 450 muertos como consecuencia de las protestas iniciadas hace más de 100 días contra el gobierno nicaragüense. Mientras Murillo proclamaba este viernes una «gran victoria» y la vuelta a la normalidad en el país –tras «tres meses de terrorismo golpista, el pueblo de Nicaragua quiere paz»–, siguen las manifestaciones. A ellas se suma ahora el rechazo declarado de algunos miembros del sandinismo más histórico contra la gestión que ha hecho Ortega de la crisis.

«El principal responsable de la situación que estamos viviendo es el Estado de Nicaragua, y este tiene un gobierno que debió haber tomado todas las medidas para no llegar a estos niveles de sangría que el pueblo está sufriendo», declaró este viernes Humberto Ortega, hermano del presidente nicaragüense, a la cadena de televisión CNN. El exjefe del Ejército de Nicaragua, entre 1979 y 1995, que luchó junto a su hermano para derrocar la dictadura de Somoza, además de pedir que dejasen de operar los grupos paramilitares criticó el despido de 40 trabajadores sanitarios –médicos, enfermeras– por haber atendido a personas que protestaban contra el gobierno.

Despidos por atender heridos

Estos despidos movilizaron el viernes al sector sanitario que se manifestó contra esta represalia. Una nueva protesta a la que se sumó, según confirmó el propio Humberto Ortega, la médico Tania Fonseca, hija del fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Carlos Fonseca Amador, a la que se pudo ver llorando y consolando a los médicos despedidos del hospital estatal Escuela Óscar Danilo Rosales Argüello, informa Efe.

Organizada por 37 asociaciones galenas, además de condenar los despidos, los manifestantes exigieron la «liberación inmediata de los médicos secuestrados en las instalaciones policiales y el cese de la persecución, estigmatización y criminalización del ejercicio médico».

Protesta de los obispos

La última gran protesta fue la protagonizada este sábado por los obispos, una marcha bautizada como «Peregrinación en solidaridad con los obispos y pastores», algunos de los cuales han sido víctimas de los ataques de paramilitares, así como sus iglesias, basta recordar el caso de la Parroquía Divina Misericordia de Managua, en la que fueron asesinados dos jóvenes.

Tras los ataques de Ortega a los obispos, a los que acusó hace unos días de «golpistas», actualmente está en el aire el papel de mediador en el Diálogo Nacional desempeñado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua desde el comienzo de las protestas. Algo que la CEN ha pedido a través de una carta que les aclare, a la que todavía no han recibido respuesta por parte del mandatario.