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Dom, Oct

Trump azuza la guerra comercial con China con nuevos aranceles

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Podría aplica un 10% a los producto chinos por un valor de 200 mil millones de dólares

 

Acapulco Gro., 16 de septiembre de 2018(ABC).-Donald Trump ha llegado a deslizar que no le importaría declarar la guerra comercial total a China y someter a fuertes aranceles a todos los bienes que importa del gigante asiático. Esta semana estará un paso más cerca de ello: el presidente de EE.UU. tiene previsto anunciar una nueva batería de aranceles a China, según ha adelantado este fin de semana «The Wall Street Journal». La medida supondría una tarifa del 10% a importaciones por valor de 200.000 millones de dólares, que se sumarían a otras dos decisiones agresivas tomadas por la Administración Trump en lo que va de año: los aranceles al acero y al aluminio -que también se impusieron a otros socios comerciales- y los que se aplicaron a bienes por valor de 50.000 millones de dólares en julio. Tras esta última decisión, China cumplió con su promesa de responder a los aranceles con la misma moneda. Trump subió la apuesta y ordenó a su oficina de comercio a que elaborara una lista de productos chinos por valor de 200.000 millones que serían objeto de un nuevo arancel.

China calificó entonces la idea de «irracional» y «completamente inaceptable», pero todo apunta a que hoy o mañana el presidente de EE.UU. lo hará oficial. No hay duda de que Pekín responderá con otro ataque comercial, pero lo cierto es que tiene menos capacidad de maniobra que Trump: el año pasado, EE.UU. importó productos chinos por valor de 505.000 millones de dólares, mientras que China solo recibió exportaciones estadounidenses por valor de 129.000 millones.

La decisión de Trump parece una estrategia para forzar concesiones por parte de China, pocos días antes de que se retomen las conversaciones comerciales entre ambos países. Está previsto que el vice premier de China, Liu Heviaje a Washington los días 27 y 28 de este mes para mantener negociaciones con el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y el resto de altos cargos comerciales de la Administración. Si las conversaciones van por un camino adecuado para Washington, también habrá una reunión con el presidente de EE.UU. Ahora, todo eso -incluso la propia celebración de las conversaciones- está en el aire.

Los nuevos aranceles entrarían en vigor dentro de unas semanas y, si no consiguen torcer el brazo de China, podrían ser una apuesta peligrosa para Trump. Las elecciones legislativas de noviembre, donde los republicanos se juegan conservar su mayoría en las dos cámaras del Congreso, están a la vuelta de la esquina y la guerra comercial iniciada por el presidente de EE.UU. no se ve con buenos ojos en sectores amplios del empresariado. Varias asociaciones patronales que se oponen a los aranceles están convirtiendo la guerra comercial en un asunto de campaña. En su opinión, las tensiones en comercio afectan a los avances económicos conseguidos por Trump con la reforma fiscal y su eliminación de regulaciones.

La nueva ronda de barreras comerciales -que incluye productos de consumo de todo tipo, desde marisco a bicicletas- tendría además un impacto más visible en los precios que paga el consumidor medio estadounidense (hasta ahora los aranceles se habían centrado más en bienes de equipo industriales), y con la llegada de las compras masivas por festividades -Halloween, Acción de Gracias, Navidades- podría desatar una respuesta negativa del electorado. Además, es muy probable que la represalia china a los nuevos aranceles afecte a exportaciones agrícolas estadounidenses, un sector normalmente alineado con los republicanos.