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Mié, Feb

España se consolida como principal puerto de entrada de inmigrantes por delante de Grecia e Italia

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Seis personas murieron cada día al intentar cruzar el Mediterráneo en 2018, según ha registrado el informe «Viajes desesperados» de Acnur

(ABC) El informe del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) «Viajes desesperados» confirma a España como principal puerto de entrada de 2018 y previsiblemente para los primeros meses de 2019. Si en la primera mitad del pasado año Grecia sobrepasó a Italia, a partir de mayo, la ruta occidental por Marruecos ganó peso hasta situar a nuestro país a la cabeza con 65.400 (58.600 por mar y 6.800 por vía terrestre), un 131% más que en 2017, por los 50.500 de Grecia y 23.400 de Italia, donde la cifra disminuyó hasta un 80%. El total de llegadas por el Mediterráneo fue de 139.300.

Las razones del espectacular aumento de llegadas a España radican, según las notas al pie del informe, pertenecientes al portal especializado Mixed Migration, en «el aumento en las llegadas a España parece ser una combinación de varios factores, incluido el aumento de las oportunidades creadas por los contrabandistas, el factor de atracción creado por el éxito de otros, la necesidad de protección internacional y / o la reunificación familiar para algunos, las dificultades para cruzar desde Libia a Europa, y las redadas y deportaciones en Argelia».

Aunque las llegadas al mar a Italia ya habían disminuido significativamente a partir de julio de 2017 gracias al acuerdo pergeñado entre el anterior ministro del Interior números, el austero y discreto Marco Minniti (del socialdemócrata Partido Democrático), y el primer ministro libio, Fayez Al Sarraj, estas cayeron aún más desde junio de 2018 en adelante. Con Matteo Salvini a los mandos de la cartera de Interior, el Gobierno italiano decidió cerrar los puertos a los refugiados y migrantes rescatados de las costas de Libia por las ONG y los buques mercantes, en lo que se convirtió en la Región de Búsqueda y Rescate de Libia (SRR). Así, la Guardia Costera de Libia intensificó sus operaciones con el resultado de que el 85% de los rescatados o interceptados en la recién creada SRR fueron desembarcados de vuelta al país norafricano, donde se enfrentaron a «una detención en condiciones espantosas».

Sin comida ni agua durante días en la mar

2018 también fue el año en el que refugiados e inmigrantes tuvieron que esperar en alta mar varios para desembarcar, dadas las restricciones de países como Italia de cerrar los puertos. Dicho de otra maneras refugiados y los migrantes pasaron más tiempo en el mar en barcos destrozados, a veces sin comida ni agua durante varios días, 12 antes de hacer tierras o ser rescatados. Según Acnur, la gran mayoría de niñas, mujeres, y también algunos hombres y niños, procedentes de Libia sufrieron repetidos episodios de abusos y violaciones.

Precisamente este miércoles, Roma ha anunciado un acuerdo con otros seis países para repartir a los 47 inmigrantes bloqueados desde hace 12 días en el Mar a bordo del Sea Watch. «Nos complace que esta toma de rehenes en Europa esté llegando a su fin», dijo a AFP el portavoz de Sea-Watch, Ruben Neugebauer. «Al mismo tiempo, es un mal día para Europa, ya que los derechos humanos han sido una vez más subordinados a las negociaciones dentro de la UE, un día amargo más».

El informe detalla el marcado aumento de la tasa de mortalidad de las personas que cruzan el Mediterráneo y cómo han tenido que enfrentar mayores peligros de secuestro y tortura para obtener un rescate, y la amenaza de los traficantes incluso antes de enfrentar el cruce marítimo más mortal. mundo. Se estima que 2.275 refugiados e inmigrantes murieron en el Mar Mediterráneo en 2018, muy inferior a los 3.139 muertos de 2017 y algo menos de la mitad del récord de 5.096 muertos de 2016, lo que hace un promedio de seis muertes por día y un muerto por cada 51 migrantes (el pasado año la proporción fue de 1 por cada 55). En España el número de muertos y desaparecidos en el mar pasó de 202 en 2017 a 777 en 2018. Aunque la mayoría de las muertes se produjeron tras salir de Libia (más de 1.100) o en naufragios, según el informe.

«Salvar vidas en el mar no es una opción, ni una cuestión de política, sino una antigua obligación», ha concluido Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.