09
Dom, Dic

Carta de hijo a la oftalmóloga del IMSS asesinada en Acapulco

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Reyna Valenzo Pérez, médico oftalmólogo, amiga y, sobre todas las cosas, la mejor madre del mundo. Me es muy triste tenerte que decir adiós para siempre. Extrañaré abrazarte, acompañarte durante todo el día en tu incesante trabajo, llamarte y saber que siempre tendrás una manera de hacerme reír para mejorar mi vida. Los que te conocían sabían que eras una mujer extremadamente trabajadora, llena de amor por su oficio y sus pacientes; nunca le negaste consulta o atención a nadie porque sentías el dolor de esas personas.

 

Eras una mujer fuerte, llena de valor, que luchaba por cumplir sus metas sin importar los obstáculos. Gracias por haberme dado tanto, por criarme como lo hiciste, por quererme infinitamente. Sin duda, viviremos con la incertidumbre de saber por qué tú, madre, siendo una persona llena de alegría, pasión y amor.

México, perdón, lamento decirte que estás enfermo. Tus calles están llenas de sangre de personas inocentes, tus callejones ya no son seguros, tus avenidas están cerradas por una banda amarilla, patrullas y ambulancias, ya ni siquiera la luz del sol puede calmar tus dolencias. Tu diagnóstico (como decía mi madre): Humanos. Humanos que buscan una vida fácil por medio de la violencia; personas de todo tipo, sin color, sin forma, tamaño, ni raza específica, que consideran que su existencia está por encima de la de aquellos que se esfuerzan día con día por seguir adelante solo por tener un arma de fuego.

Acapulco, lo siento, acabas de perder a una joya, una médica más que excelente, alguien que de verdad se preocupaba por el bienestar de los demás. Nos arrancaron de las manos a alguien que se quedó contigo, aun cuando tenía oportunidad de irse a otro lugar, porque sentía que tenía muchas cosas que hacer ahí, y tenía esperanza de que lo que te está sucediendo se va a remediar algún día.

Madre, donde quiera que estés en este momento, te amo. Y no te preocupes, descansa, le diste a todos el amor que merecía, no dejaste nada inconcluso.

Descansa en paz.