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Mié, May

Una familia musulmana con cuatro hijos se hace estallar en tres iglesias de Indonesia

Policía
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Reivindicado por Daesh, el ataque deja al menos 13 muertos y 41 heridos y marca un giro aterrador en la radicalización islamista

Acapulco Gro., 13 de mayo del 2018(ABC).-La radicalización islamista dio ayer un giro aterrador en Indonesia, donde una familia con cuatro hijos se hizo estallar en atentados con bomba contra tres iglesias que dejaron al menos 13 muertos y 41 heridos. A pesar de sus cortas edades, comprendidas entre los nueve y los 18 años, los padres no dudaron en sacrificar a sus hijos en los ataques que perpetraron contra las primeras misas del domingo en Surabaya, que se ubica al nordeste de la isla de Java y es la segunda ciudad del país.

Mientras la madre, identificada por la Policía como Puji Kuswanti, y sus dos hijas, Fadila Sari, de 12 años, y Pamela Rizkita, de nueve, se hicieron estallar los cinturones explosivos que llevaban adheridos al cuerpo en la iglesia GKI Diponegoro, los varones de la familia atentaban contra las otras dos. Por una parte, el padre, Dita, explotaba un coche bomba ante el Centro de Pentecostés de Surabaya, y, por la otra, sus dos hijos adolescentes, Yusuf y Alif, de 18 y 16 años, entraban con motos cargadas de explosivos hasta la puerta de la iglesia católica de Santa María. Así aparece en un vídeo difundido por las redes sociales.

Sin ofrecer pruebas, el grupo terrorista Daeshreivindicó la autoría de este triple atentado, el más grave que ha sufrido Indonesia desde los coches bomba que dejaron 23 muertos en Bali en 2005. Tan solo tres años antes, dicha isla había sido golpeada por el peor atentado terrorista en la historia de este país con 202 fallecidos, la mayoría turistas australianos. En enero de 2016, Daesh reivindicó su primer zarpazo en Indonesia con un ataque coordinado en el centro de Yakarta que acabó con ocho muertos, cinco de ellos terroristas.

El atentado de Surabaya es el último de una cadena de ataques que se han sucedido durante la última semana en Indonesia. Hace solo unos días, un motín provocado por presos islamistas en una cárcel de Java Occidental dejó cinco policías muertos después de 40 horas de asedio. Posiblemente relacionados con dicho motín, la Policía abatió a cuatro supuestos terroristas y se incautó de armas y explosivos en Cianjur, también en Java Occidental, poco antes del ataque contra las iglesias. Horas después, otra bomba estallaba cerca de Surabaya, al parecer de forma prematura, y mataba a uno de los inquilinos de unos apartamentos tras una comisaría de policía.

Crimen contra la Humanidad

«Esto es un crimen contra la Humanidad, lo que no tiene nada que ver con ninguna religión. Es un acto bárbaro porque los autores han usado incluso a niñas como terroristas suicidas», condenó el presidente de Indonesia, Joko Widodo, en una comparecencia en directo por televisión desde uno de los hospitales de Surabaya donde habían sido ingresados los heridos, según informa el periódico «The Jakarta Post». Además de los hijos de la familia, entre las víctimas y heridos hay niños que acudían con sus padres a las misas.

Al parecer, es la primera vez que una mujer se inmola en un atentado terrorista en Indonesia, siguiendo los pasos de las tristemente famosas «viudas suicidas» de la guerrilla de los Tamiles en Sri Lanka. Más horroroso aún es que el matrimonio haya empleado a sus dos hijos adolescentes y a las dos hijas pequeñas, lo que ha generado una corriente de indignación que ha sacudido a Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo. De inmediato, las asociaciones islámicas han condenado este ataque contra iglesias cristianas, que deja de manifiesto la creciente tensión religiosa en este caótico archipiélago de 17.000 islas.

Aunque la brigada antiterrorista ha conseguido frenar atentados tan mortíferos como el de Bali en 2002, no puede evitar que cada cierto tiempo haya algún ataque mortal como el de ayer. En buena medida, se deben al regreso de indonesios que han acudido a Irak y Siria para unirse al Estado Islámico y vuelven radicalizados para expandir la «yihad» por el Sudeste Asiático. La Policía indonesia cree que la familia autora del atentado acababa de regresar de Siria, lo que sienta un peligroso precedente que los expertos antiterroristas deberán tener en cuenta para el futuro.

Nueva franquicia de Daesh

Los terroristas del Daesh han tomado el relevo de la Jemaah Islamiyah, la rama de Al Qaida que pretendía extender una califato islámico por el Sudeste Asiático, desde Indonesia hasta Filipinas pasando por Malasia y Tailandia. Al igual que aquellos, los nuevos terroristas se han agrupado bajo una «franquicia» del Estado Islámico llamada Jemaah Ansharut Daulah (JAD), que dirige Aman Abdurrahman.

A esta amenaza se suma la tensión religiosa entre los musulmanes, que suman el 90 por ciento de los 260 millones de habitantes del país, con el resto de comunidades, especialmente con los cristianos.

En febrero, la Policía hirió de un tiro a un radical que, inspirado por el Daesh, atacó con una espada a los asistentes a una misa en Yogkayarta. Hace ocho años, paquetes enviados a iglesias y sacerdotes como si fueran regalos de Navidad mataron a 19 personas y provocaron numerosos heridos. Por desgracia, todo hace pensar que es solo cuestión de tiempo que haya otro gran ataque terrorista en el Sudeste Asiático, y Tailandia e Indonesia tienen todas las papeletas.