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Dom, Oct

Así que esto era el instinto maternal

Ciencia y tecnología
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Unas células en el cerebro de las hembras de ratón pueden tener la clave del abnegado comportamiento materno

(ABC)La llegada de un hijo supone una revolución en múltiples ámbitos de la vida. Especialmente para la madre, que lo ha gestado durante nueve meses, llevando a cabo una enorme inversión que se prolongará durante mucho tiempo tras el parto. Su vida dará un vuelco y el bienestar del bebé indefenso será prioritario. Para que esto suceda, el cerebro de la madre atraviesa una serie de cambios durante el embarazo en los que está involucrada la oxitocina, la llamada «hormona del amor».

Ahora, investigadores de la Universidad Estatal de Lousiana (LSU) han descubierto un grupo de células que se activan con la oxitocina en un área del cerebro de las hembras de ratón que no están presentes en la misma área en el cerebro de los machos. El hallazgo, publicado en la revista PLOS ONE, puede ser clave en el desarrollo de eso que llamamos instinto maternal.

«Muchos investigadores han intentado investigar la diferencia entre el sistema de oxitocina en machos y hembras, pero hasta ahora nadie había encontrado pruebas concluyentes. Nuestro descubrimiento fue una gran sorpresa», afirma Ryoichi Teruyama, del Departamento de Ciencias Biológicas de LSU y líder de la investigación.

Los científicos creen que las células receptoras de oxitocina situadas en el área del cerebro están involucradas en la regulación del comportamiento materno. Además, la expresión de los receptores de oxitocina en estas células solo está presente cuando el estrógeno también lo está. Esto implica que estas células están involucradas en la inducción del instinto maternal. Los investigadores creen que su hallazgo confirma lo que muchos estudios humanos recientes han demostrado: existe una conexión entre una expresión alterada de los receptores de oxitocina y la depresión posparto.

Depresión posparto

La depresión posparto contribuye a la mala salud materna y tiene efectos negativos en el desarrollo del niño. Varios estudios han encontrado que los niños de madres deprimidas corren el riesgo de una amplia gama de problemas cognitivos, emocionales, de comportamiento y médicos. Por lo tanto, la depresión posparto es un problema importante de salud pública que tiene efectos adversos significativos tanto en la madre como en el niño. No es un problema menor, ya que alrededor del 10% al 20% de las mujeres experimentan esa tristeza tras dar a luz.

Según los autores del estudio, este nuevo descubrimiento abre las puertas a nuevos tratamientos y medicamentos potenciales para la depresión posparto que afectan a las células receptoras de oxitocina. «Creo que nuestro descubrimiento podría ser universal para todos los mamíferos que exhiben un comportamiento materno, incluidos los humanos» afirma Teruyama.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores realizaron un trabajo extremadamente cuidadoso que requería marcar con un bolígrafo rojo la ubicación exacta de miles de células receptoras de oxitocina. La identificación requirió un mes entero, algo fundamental para el descubrimiento.

En los últimos años, el sistema de oxitocina en el cerebro ha recibido una gran atención como clave para los nuevos tratamientos para muchos problemas de salud mental, como la ansiedad, los trastornos del espectro autista y la depresión posparto.