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Sáb, Dic

El secreto del pelazo de Donald Trump y otras historias de ciencia cotidiana

Ciencia y tecnología
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El bioquímico José Manuel López Nicolás desentraña en un libro los misterios del sueño, cómo saber el sexo de un gato por el color o el ingrediente más alucinante de las cremas

(ABC) ¿Para qué sirven unas vacaciones de Navidad? Muchos dirán que para descansar, otros que para ver a la familia y unos cuantos solo verán el momento de disfrutar de enormes comilonas regadas de buenos caldos. Sin embargo, José Manuel López Nicolás ocupó su tiempo en reflexionar acerca de la ciencia que esconden las pequeñas cosas. Este catedrático en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Murcia -así como responsable del famoso blog de ciencia « Scientia»- ideó durante una estancia de diez días en su «pequeño rincón del Mediterráneo», Dehesa de Campoamor, el germen de «Un científico en el Supermercado» (Planeta, 2019).

Utilizando como hilo argumental aquellas vacaciones y conversaciones con su hija, con su abuela o incluso con un gato callejero, López Nicolás introduce temas tan dispares como las matemáticas detrás del flamenco, la óptica tras de la visión de los toros de lidia o la farmacología que esconde la melena rubia de Donald Trump. Una excusa perfecta para comprender mejor la dinámica del mundo que nos rodea de forma amena y sencilla. Aquí algunos ejemplos.

La finasterida es uno de los fármacos más conocidos para luchar contra la calvicie y es el «truco» detrás de la cabellera rubia de Donald Trump. Su funcionamiento es «simple»: bloquea una enzima que transforma la hormona testosterona en otro metabolito que activa la calvicie. «Su uso es controvertido por la posible aparición de efectos secundarios relacionados con la disminución del apetito sexual y con trastornos de erección y la eyaculación -escribe López Nicolás-. Pero estos no están nada claros, ya que quizá se deban a la edad y no al fármaco».

No es el único remedio que la farmacología ofrece contra la temida caída del pelo: el minoxidil, que originalmente se utilizaba contra la hipertensión, mostró que también podía estimular el crecimiento del cabello, pero en forma de loción para no alterar la tensión arterial. Recientemente también se están probando tratamientos con plasma rico en plaquetas o la inyección de células madre, «aunque aún no hay pruebas científicas suficientes que avalen su eficacia».