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Jue, Sep

ROLAND GARROS / Krejcikova, campeona de Roland Garros en recuerdo de Novotna

Deportes
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Supera a Pavlyuchenkova en un partido lleno de nervios de hora y 58 minutos y homenajea así a su mentora, fallecida de cáncer en 2017

(ABC).- Es Barbora Krejcikova, ante todo, una luchadora, que se despegó de la etiqueta de que solo servía para jugar dobles -tiene en su palmarés ocho títulos, con un Wimbledon y un Roland Garros de 2019 en pareja con Siniakova- y se corona en París ella sola, en su primera final de Grand Slam. Y lleva el orgullo de todo un país que ve besar el trofeo a otra checa cuarenta años después de que lo hiciera Hana Mandlikova (ganadora, además, de dos Abiertos de Australia, en 1980 y 1985, y un US Open, en 1985). Para redondear la fiesta checa, la encargada de entregarle el trofeo fue Martina Navratilova, 18 Grand Slams en su muñeca, aunque los logró con nacionalidad estadounidense.

 

Krejcikova, 25 años, 33 del mundo, nunca había pisado la final de un grande en solitario. Su mejor resultado habían sido los octavos de final de 2020 en esta misma pista. Y de sopetón, un título de los que enorgullecerse. Quizá de sopetón tampoco, porque hay trabajo detrás y una promesa a Jana Novotna, extenista que había seguido sus pasos como mentora hasta su fallecimiento por cáncer en 2017. De ahí el beso al cielo y las palabras que no repite siempre que tiene ocasión: «No estaría aquí si no es por ella». En este 2021, la eclosión. Por primera vez dentro del top cien, finalista en Dubái en febrero -perdió contra Garbiñe Muguruza- y primer título WTA hace unas semanas en Estrasburgo.

 

Su camino hasta este título no ha sido precisamente un paseo: se midió con Elina Svitolina, 5 del mundo, la estrella adolescente Coco Gauff y a la potente María Sakkari, ante la que levantó una bola de partido. Pero sobre todo se ha superado a sí misma, pues reconoció públicamente que había sufrido un ataque de ansiedad que la llevó a encerrarse en una habitación media hora antes de salir a su partido contra Sloane Stephens. «A falta de media hora me encerré en una habitación a llorar. Tuve que encerrarme en la sala del fisioterapeuta y hablar con mi psicólogo, ahí empecé a llorar. Me sentía muy mal y no entendía por qué». La conversación con su psicólogo le abrió la puerta del convencimiento de que sí podía jugar. Y de tan convencida que salió, campeona una semana después.

Seguirá esperando Anastasia Pavlyuchenkova su oportunidad de coronarse en un Grand Slam, por primera vez en esta última ronda después de 52 presencias en cuadros finales, récord absoluto. Pero a la rusa le pesó la presión y ciertos problemas físicos, evidenciados en un gran vendaje que tuvo que ponerse en el muslo izquierdo cuando, curiosamente, llevó el partido al tercer set, remontada de aúpa por el primer set fue una paliza de 6-1 en 31 minutos.

 

En ese tiempo médico, la rusa regaló una de esas estampas que perdurarán, pues activó su cuerpo comiendo ositos de goma. «Una de las mejores fuentes de energía instantánea. Andy y Jamie siempre llevaban en los bolsillos cuando eran juniors», explicaba Judy Murray, madre de los tenistas, cuando la imagen dio la vuelta a la Philippe Chatrier. Pavlyuchenkova, no obstante, firma un grandísimo torneo, sobre todo porque ha sabido sobreponerse a una carrera en la que luchó contra la alargada sombra de Maria Sharapova, y hasta se sobrepuso a tres bolas de partido conte Krejcikova, pero no a la cuarta. Respeto y honores para Krejcikova, beso al cielo por Novotna.

 

«Pasé una muy mala época cuando murió. Sé que está mirándome, y todo esto que está pasando, estas dos semanas, es porque ella me está mirando y me está guiando. Era una inspiración para mí. Ojalá que esté muy contenta allí arriba», explicó la checa, sin acabar de creerse que acababa de ganar su primer Grand Slam, campeona de Roland Garros 2021.