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Mié, Sep

COPA AMÉRICA... Messi levanta su primer título con Argentina

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Di María anotó el gol de la final contra Brasil que rompe una sequía de 28 años de la Albiceleste

 

(ABC).- Argentina, con Leo Messi como capitán del combinado y figura del torneo, se coronó en la final de la Copa América celebrada en el estadio de Maracaná ante la Brasil de Neymar. Veintiocho años han tenido que pasar para que la Albiceleste rompa una sequía de títulos que amargaba a un país que respira fútbol por sus cuatro costados. En el mítico recinto de Río de Janeiro, ante el mejor rival posible, la historia cambió para siempre. Di María anotó el único tanto de un partido áspero, tosco por momentos, con más de cuarenta faltas, y aún así, pese a todo, con destellos de la enorme calidad que había sobre el campo.

 

La final se decantó a los 22 minutos a partir de un pase profundo desde la mitad de la cancha de De Paul que sorprendió a Lodi. Di María recogió el balón, ganó en velocidad y bañó literalmente a Ederson cuando salía a cortar el balón, que terminó en el fondo de la red. Una vaselina preciosa que a la postre elevó a quince las conquistas de Argentina, igualando así a Uruguay en el palmarés histórico del torneo. Soberbio partido del 'Fideo', que fue una pesadilla constante para la defensa de Brasil. Tras perderse por lesión la final del Mundial de 2014, el gol cierra en parte aquella herida en su carrera.

 

Otro nombre propio fue De Paul, quien, por cierto, oficializó su fichaje por el Atlético en las próximas fechas. Si Simeone vio el partido, escenario más que probable, tuvo que relamerse viendo la exhibición de quien será su pupilo. De Paul, hasta ahora en el Udinese, trabajó sin descanso en defensa, facilitó la salida de balón desde atrás y asistió magistralmente a Di María en el gol. Además, estuvo a punto de sellar su actuación con una segunda asistencia a Messi, pero el rosarino falló ante Ederson.

 

Scaloni impone su ley

La Albiceleste impuso las condiciones durante todo el partido. Robó el balón y maniató a Brasil, que buscaba su décimo título, el segundo consecutivo con Tite en el banquillo. Neymar había sido el mejor hasta la fecha y no paró de intentarlo, pero chocó una y otra vez con la defensa de Argentina. Otamendi estuvo especialmente acertado, duro a la par que contundente. El jugador del PSG sigue sin levantar la Copa América, toda vez que no disputó por lesión la de 2019.

 

Prueba de lo que fue el partido es la amarilla a Fred nada más echar a rodar la pelota. Amarilla que pudo ser roja. Luego se sucederían una serie de faltas que, pese a su dureza, se quedaron sin castigo. Así, Argentina dominaba entre continuas interrupciones hasta que llegó el gol de Di María que abrió el marcador. Casemiro, de nuevo Di María y Messi rondaron la portería antes del descanso, aunque sus acercamientos apenas tuvieron peligro.

 

A la salida de los vestuarios se vio a un Brasil más ofensivo. Argentina fue a menos, tónica habitual durante esta Copa América. En el 53, Richarlison anotó, pero su gol fue anulado por fuera de juego. Luego, Emiliano Martínez, otro de los héroes en este torneo, le detuvo un disparo con una parada brillante. Scaloni movió el banquillo, sacó a Guido Rodríguez y Tagliafico y los suyos volvieron a tomar el control. También salió Vinicius, que lo único que hizo fue acumular errores. En el tramo final, Brasil lo intentó a la desesperada, en algo parecido a Neymar contra el mundo, batalla en la que ganaba siempre el mundo personificado en un Otamendi que se hizo gigante.

 

Por contra, el capitán Messi, neutralizado por una defensa que lo cercó con dos y hasta tres hombres, pudo sentenciar en el 88, pero falló ante Ederson. Aun así, termina el torneo con cuatro tantos en la cima de la clasificación de goleadores junto al colombiano Luis Díaz. El argentino repartió, además, cinco asistencias. Ante Brasil se dedicó más a tareas de contención, con algún que otro tímido intento de ofensiva. A punto estuvo, de hecho, de firmar una jugada de ensueño en la frontal del área, pero acabó enredándosele el balón entre las piernas.

El pitido final del árbitro no pudo ser más significativo. Messi, arrodillado, rompió a llorar, mientras que todos sus compañeros corrieron a abrazarle. Argentina tenía ganas de celebrar un título, y también, de que Messi lo levantara. El diez fue manteado, coreado y premiado hasta en dos ocasiones -mejor jugador del torneo y máximo goleador-. También fue abrazado por Neymar, quien interrumpió su llanto para ir a felicitar a su amigo. Gesto de crack.

 

Después, Messi se encargó de levantar al cielo de Brasil la Copa América, su primer trofeo con Argentina. Antes había logrado el Mundial sub20 y los Juegos Olímpicos, pero el éxito con la absoluta se le negaba. Las lágrimas reflejaron la importancia de esta victoria, sin duda uno de los mejores triunfos de la carrera de Messi, a quien, precisamente, triunfos no le faltan.