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Dom, Oct

Messi ya está de morros en París

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Pochettino le sustituye en la segunda parte y el rosarino se marcha molesto, le niega el saludo al técnico y le pide explicaciones

 

(ABC).- Andoni Zubizarreta, ex director deportivo del Barcelona, revelaba en una charla con Vicente del Bosque hace un año una anécdota que venía a desvelar las dinámicas de vestuario de Leo Messi. El chascarrillo se remonta a la temporada 2013-14, en la que el Tata Martino se hizo cargo del banquillo azulgrana y es un fiel reflejo de la exigencia que tiene un técnico cuando gestiona un club grande y a una estrella como Messi. «Ya sé que si usted llama al presidente me echa, pero hombre, no hace falta que me lo demuestre todos los días», le espetó el entrenador tras una mala mirada del rosarino. Ese es el poder que tenía Messi en el Barcelona, un fiel reflejo de la altísima exigencia que muestra y demanda. Lo sabían en Barcelona y ahora también lo saben en París tras la ocurrencia de Mauricio Pochettino de sacarlo del campo sin haberlo pactado con anterioridad. Un gesto vale más que mil palabras y la cara de incredulidad de Messi cuando vio el cartelón con su dorsal en el minuto 76 era la antesala de la tormenta que se avecinaba a orillas del Sena. El rosarino se negó darle la mano al técnico, que se vio obligado a dar explicaciones públicas. «Se acercan partidos clave y debemos protegernos. Las decisiones las tomamos por todo el equipo. Creo que todo el mundo sabe que tenemos muchos grandes jugadores, con una plantilla de 35 hombres. Tenemos que tomar decisiones», se justificó Pochettino, que ya es consciente de cómo se las gasta su compatriota. Messi apenas celebró el gol del triunfo de Icardi, reaccionando con mucha frialdad, y no se sumó a los festejos del equipo con sus aficionados.

Si el Tata Martino avisaba del poder de Messi, a éste no le hizo falta levantar el teléfono tras el partido ante el Lyon para quejarse al jeque ni a Al-Khelaïfi. El enfado del rosarino ya había llegado a Catar y desde el entorno de la familia propietaria del PSG se le lanzó un aviso a Pochettino. «Londres es una ciudad hermosa, ya lo sabes», publicó en las redes sociales, junto a una foto del entrenador saludando, Khalifa Bin Hamad Al Thani, familiar del presidente del PSG y que durante este verano se ha significado para adelantar los movimientos del club en el pulso con el Real Madrid por el traspaso de Kylian Mbappe. El críptico mensaje puede entenderse como una advertencia o como una broma y habrá que ver cómo lo encaja Pochettino, al que parece que no le agradecen ni reconocen que la apuesta le hubiera salido bien, ya que gracias a los cambios que realizó gano el partido. La expectación para ver lo que ocurre este próximo miércoles es máxima, ya que el PSG visita al Metz en un partido de Liga intersemanal.

En cualquier caso, Messi ya ha podido comprobar que en París no goza de la bula que tenía en el Camp Nou, cuando era obligado consultarle la mayoría de grandes decisiones relativas al juego y sobre todo a su participación o demarcación sobre el campo. Se desgañita el atacante en todas las entrevistas asegurando que no tiene tanto poder como le presuponen. «Ni quito ni pongo entrenadores no decido altas y bajas de la plantilla», reitera hastiado cada vez que le preguntan por ello. Unas declaraciones que chocan muchas veces con su actitud. Lo desvelaba Luis Enrique recientemente, cuando reconoció que tuvo una fuerte pelea con el argentino en su primera temporada que le pudo costar el puesto. Todo sucedió en enero de 2015, tras las fiestas de Fin de Año. El asturiano sentó a Messi en el banquillo durante el partido que Barcelona acabó perdiendo (1-0) ante la Real Sociedad en Anoeta. Aunque le permitió jugar la última media hora, Messi ya estaba con el gesto torcido y al día siguiente, una jornada de puertas abiertas con niños y aficionados, no se presentó al entrenamiento. «Hasta que se soluciona todo hubo un tiempo de tensión, que yo no busqué, sin ninguna duda, pero que apareció y que tuve que gestionar» rememora Luis Enrique. Aquella crisis se llevó por delante a Zubizarreta y estuvo a punto de provocar la destitución del técnico asturiano, que montó en cólera y pidió una sanción para el rosarino. Xavi Hernández, capitán de la plantilla, tuvo que interceder primero ante Luis Enrique y después ante Leo en su domicilio para apaciguar los ánimos, a la vez que desde la junta se descartaba cualquier posibilidad de multar al futbolista.

Con esa lección aprendida, Ernesto Valverde entendió que la mejor manera de caer de pie en el vestuario del Barcelona era llevarse bien con Messi. Fue el primer técnico que le cambió sin consecuencias, aunque todos estos movimientos estaban pactados y, sobre todo, aceptados por el jugador. «Esas cosas no se pueden decir son parte del misterio. Está bien que sean así. Es mucho mejor que la gente no sepa como somos los que estamos dentro. Es mejor que piensen que somos super inteligentes y que lo sabemos todo. Es mejor que no sepan como somos en realidad», explicaba el extremeño sobre su forma de gestionar el equipo y la relación con Messi. También Koeman logró la pasada temporada que entendiera que debía dosificarse en momentos puntuales. La mejor manera de entender el tabú que supone la suplencia de Messi la exponía gráficamente Tito Vilanova, que además de en el primer equipo, también le entrenó en las categorías inferiores: «No quiere dejar de jugar nunca. Es como si estuviera jugando en la plaza del pueblo y su madre le enviase a buscar el pan. Iría, ¡pero de mal humor! Siempre quiere jugar. ¿Saben cuál es el problema de Messi? Quitarle a medio partido. Es mejor tenerle en el banquillo y sacarle en la segunda parte», explicaba hace más de diez años Una teoría que aún sigue vigente y que demostró anoche en el París.

Messi, cuya prioridad era quedarse en el Barcelona, acabó aceptando la oferta del PSG después de que el club catalán no pudiera asumir el coste de su renovación. Ante el Lyon pudo jugar su primer partido como titular en el Parque de los Príncipes, donde tuvo un gran recibimiento por parte de los aficionados. No obstante, su rendimiento no está siendo el esperado. Hasta ahora había disputado dos partidos pero como visitante, con triunfo 2-0 en Reims en la Ligue 1 y empate 1-1 en Brujas (Bélgica) en la Liga de Campeones. Messi fue suplente en Reims, jugando media hora. Disputó los noventa minutos en Brujas y este domingo fue titular, por primera vez en el campeonato francés, y fue cambiado sin poder estrenar por ahora su cuenta goleadora con sus nuevos colores y con cara de circunstancias. La prensa francesa se está mostrando crítica con su rendimiento tras este inicio de temporada en la que los resultados no concuerdan con la calidad de una delantera formada por el rosarino, Neymar y Mbappé.