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Mié, Nov

LIGA SANTANDER / El Barça arrasa a un buen Sevilla

Deportes
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Los goles de Suárez, Vidal, Dembele y Messi dejan los tres puntos en el Camp Nou

(ABC) El Sevilla se hospedó en el Presidente, en la Diagonal, muy cerca de la delegación de ABC, y el hotel donde históricamente pernoctaban los toreros cuando mi ciudad aún no había empezado su lenta pero tozuda decadencia. Noche cálida en el Camp Nou. Cualquier intento de ponerse un jersey era esteticista y desde luego una excesiva protección contra un clima improbable. 81.331 espectadores. Muchos turistas en la tribuna, y a riesgo de que parezca cualquier cosa, había mucha chica sola, y suelta.

El Sevilla empezó mandando, con ganas de tener el balón, controlando el juego en campo rival, sin especular. Un fútbol elegante, sólido, pero arriesgado cuando juegas contra el Barça y le dejas campo abierto para las transiciones. El partido se jugaba a la velocidad que quería el Sevilla y aunque el Barcelona trataba de calmarlo, no lo conseguía. Es más, acababa siempre precipitándose, cayendo en la trampa visitante. El Sevilla lo hacía todo pero sin embargo el Barça quien lograba tener las mejores ocasiones con lo poco que hacía, hasta que Ter Stegen tuvo que rechazar al modo de un portero de waterpolo un remate de De Jong (el visitante). Noche andaluza en Barcelona, con los de Valverde encallados y a la vez precipitados, sin encontrar su momento de pausa a través de la posesión para que el Sevilla no se sintiera tan cómodo.

En el minuto 17:14, de tanto gritar independencia, casi marca el Sevilla, como si Dios advirtiera. La ocasión que desaprovechó, otra vez, De Jong, fue clarísima. Brillante fútbol sevillano, pero sobre él se cernía la amenaza de que no les suele ir bien a los equipos que perdonan en el Camp Nou. De todos modos, la incomodidad local persistía, y Valverde, impasible, con su cara de lechuga olvidada al fondo del frigorífico, asistía a la tristeza de su equipo. De Jong tuvo su tercera gran -y clamorosa ocasión- que también clamorosamente desaprovechó picando demasiado su cabezazo; justo antes de que, como se veía venir, Semedo centrara con la izquierda y Suárez (27) adelantara al Barça de media chilena. Una ocasión, un gol. Nada que no supiéramos. Nada que no supiera el Sevilla.

El Barça empezó a mandar con el gol, De Jong -el rubio- se gustó con una bella ruleta y Arthur centró para Arturo Vidal (31) para el 2 a 0. A Mateu le pareció fuera de juego pero el VAR le corrigió. Ya con la noche teñida de azulgrana, sin ni rastro del Sevilla tras el primer gol, Dembélé (35) taladró el 3 a 0 con sangre fría y acierto. Lopetegui, que yo creo que tiene el difícil mérito de ser el único entrenador tan o más triste que Valverde, paseaba por su área técnica con su carita de perrito abandonado. Con un Messi inédito, aplaudido por los aficionados más que por méritos, por compasión, llegamos al descanso.

Lopetegui sustituyó a Nolito y Oliver Torres por Munir y Jordán. Pero el Sevilla volvió a lo suyo, con De Jong fallando hasta lo más obvio. Chutó al palo solo frente a Ter Stegen. Así es imposible, claro. También la tuvo Ocampos, pero chutó a las nubes. Messi hizo una de sus míticas progresiones, pero se abrió demasiado y su disparo pudo rechazarlo Vaclik. Busquets entró por Arthur, buen partido, y Chicharito despidió al infortunado De Jong, qué noche más triste la suya. Rakitic entró por Arturo Vidal, que también supo competir. El uruguayo Araújo debutó para sustituir a Todibo.

El Sevilla continuó con su buen fútbol y generando ocasiones notables, pero sin ser capaz de marcar y alguien en el club reflexionó sobre ello. Piqué buscaba la amarilla para no arriesgarse en Éibar y llegar limpio al clásico. Mateu se dio cuenta y no se la quiso conceder hasta que no tuvo más remedio. De falta en el 32, Messi celebró su gol con rabia, como quien consigue zafarse al fin de un largo maleficio.

Mateu Lahoz, lamentable, quiso hacer su show expulsando a Araújo y a Dembelé por una falta muy discutible, sobre todo para un árbitro que tanto contacto permite.