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Mié, Nov

BOXEO... Canelo Álvarez, un rey discutido

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El mexicano adorna su imponente carrera con la corona en el semipesado, pero sigue sin un reconocimiento unánime

Los datos en frío le sitúan como el mejor boxeador de la actualidad. Saúl Álvarez, «Canelo», es campeón mundial en cuatro divisiones distintas, posee un contrato exclusivo con una plataforma televisiva que le convierte en el púgil mejor pagado de la historia y cuenta con un récord profesional al alcance de muy pocos: 53 victorias (36 de ellas antes del límite), una sola derrota y dos combates nulos.

Pese a todo lo anterior, las peleas del mexicano no colman el espíritu de los aficionados y algunos expertos se resisten a considerarle el número uno. Ha llegado a un punto en el que incluso es criticado con determinación en su propio país. «Realmente no sé qué es lo que pasa, será su forma de ser», contaba ayer a los medios mexicanos el adorado, este sí, Julio César Chávez, intentando encontrar alguna explicación a tanto desapego: «Lo ves en todas partes, hay gente que quiere que pierda y no lo traga».

Canelo ya era el niño mimado de la industria en sus inicios, dado su enorme potencial, y la coletilla le ha acompañado hasta estos días. Golden Boy, la promotora del excampeón Óscar de la Hoya, le adoptó en 2011 y ha dirigido sus pasos desde entonces hasta convertirle en una estrella. El problema está en el cómo. Al mexicano se le acusa de falta de épica, de elegir rivales en decadencia y de obligarles a firmar cláusulas de rehidratación para que no superen determinado peso el mismo día del combate. «Es verdad que busca rivales muy adecuados, que ya no tienen tanto peligro», explica a ABC Javier Castillejo, excampeón mundial del peso medio. «Quizás tampoco gusta su forma de pelear».

Un reto constante

A sus 29 años Canelo ha convertido su carrera en un reto constante cuyo último capítulo se vivió este fin de semana en Las Vegas. El mexicano subió dos categorías y siete kilos de peso para derrotar al corpulento Sergey Kovalev y coronarse campeón del mundo semipesado. «Tiene mucho mérito, por mucho que Kovalev no fuera el rival más duro. Canelo es mucho más bajito. Pero me gustaría verle en esa misma categoría ante rivales más jóvenes», explica Castillejo.

El del semipesado es el cuarto cinturón de una trayectoria formidable con una única mancha, la derrota ante Floyd Mayweather en 2013. Canelo pagó las consecuencias de afrontar un combate tan duro demasiado joven, pero se hizo adulto de golpe. El fiasco le sirvió para afrontar con mayor poso el doble enfrentamiento con el kazajo Gennadiy Golovkin por la unificación de los títulos mundiales del peso medio, entre 2017 y 2018. Aquel doble duelo, historia viva del boxeo del siglo XXI, se lo llevó de la forma más polémica. Tras el nulo del primer pleito dio positivo por clembuterol. Fue sancionado seis meses y regresó para el segundo combate, un año después, donde venció a los puntos por decisión dividida, un triunfo que muchos aún se resisten a reconocerle. «Lo que ocurre es que la envidia es mala, pero en el boxeo es mucho peor», cuenta a ABC el polifacético Jero García, exboxeador, entrenador, actor y presentador de televisión. «Yo sí creo que es el número uno. Se ha medido a los mejores y los ha ganado». García recuerda a Jack Johnson, primer campeón negro de los pesados, Mohamed Ali o el propio Mayweather como ejemplos de grandes campeones que también fueron odiados en su época. «A Canelo la historia le hará justicia. Aún no hemos visto su mejor versión».

Ajeno a toda la polémica, Canelo piensa ya en su siguiente objetivo. Tiene muchas opciones abiertas, aunque la más apetecible sería cerrar la trilogía con Golovkin. «Es lo que todo el mundo quiere», dice García. «Esa serie hay que cerrarla», confirma Castillejo. Si hay negocio detrás, se hará.