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Mar, Feb

La Guardia Nacional de México frena la caravana de inmigrantes con gas lacrimógeno y detenciones

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Aún no se precisa el número exacto de detenidos, pero se estima que la caravana se dividió entre los arrestados, los que escaparon a la selva de Chiapas y los que se entregaron ante la impotencia de afrontar a los elementos de seguridad

(ABC) La caravana de emigrantes indocumentados que atravesaba el sur de México rumbo hacia el norte fue disuelta el jueves por la tarde por cientos de agentes de la Guardia Nacional y del Instituto Nacional de Migración (INM). Equipados con equipo antidisturbios y sprays de gas pimienta, los militares cargaron contra los cerca de 2.000 centroamericanos que habían caminado durante unas 10 horas por la carretera tras haber entrado irregularmente en México ese mismo día sobre las 5 de la mañana.

«Queremos paz, queremos paz», cantaron al unísono cuando los escudos de la Guardia Nacional empezaron a empujarles para que retrocedieran. Apenas unos segundos después, los militares rociaron a la caravana con gas pimienta y lograron romper la primera fila de emigrantes. Inmediatamente los emigrantes comenzaron a dispersarse y los agentes mexicanos fueron deteniendo a cada una de las personas que quedaban desconectadas del grupo.

En total unos 800 centroamericanos fueron atrapados por las autoridades mexicanas durante el operativo que tuvo lugar en el municipio de Frontera Hidalgo, Chiapas, según un comunicado del INM. Los agentes trasladaron en veinte autobuses a los extranjeros y los llevaron a albergues migratorios para ser atendidos individualmente y dar inicio a los correspondientes procesos administrativos.

Varios de los integrantes de la caravana lograron escapar de la carga tras adentrarse por caminos de la selvática región, por lo que las autoridades mexicanas han desplegado un operativo para poder dar con ellos y frenar su intención de cruzar el país para llegar a Estados Unidos.

Sin resistencia

El jueves por la mañana, el enorme colectivo había sorprendido a la Guardia Nacional después de atravesar el río Suchiate que demarca la frontera de México con Guatemala. Entonces, los centroamericanos pudieron entrar en México sin encontrar resistencia por parte de las fuerzas seguridad hasta que llegaron a Frontera Hidalgo, donde la caravana fue dispersada.

México se comprometió en junio de 2019 con Estados Unidos a que pondrían más esfuerzo por reducir el flujo migratorio si Washington no imponía aranceles sobre todos los productos importados desde el país latinoamericano. Por ello, el Gobierno mexicano no quiere que se vuelvan a formar nuevas caravanas como aquella de diciembre de 2018 que consiguió cruzar todo el país hasta llegar a Tijuana, ciudad fronteriza con Estados Unidos.

México también ha ofrecido más de 4 mil  empleos para los centroamericanos que quieran quedarse en el sur del país con un visado que no les permitiría avanzar hacia el norte. La propuesta, sin embargo, resulta poco atractiva para los centroamericanos porque los salarios en el sur de México rondan cantidades similares a los que reciben en Honduras, Guatemala o El Salvador.