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Jue, Ago

Tres semanas aferrándose a vivir, por falta de hemodiálisis hoy murió Diógenes González Navidad

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El  IMSS comparado a campos de concentración y exterminio Nazi donde determinan quién vive y quién muere

 Acapulco Gro., 15 de julio del 2020 (Noticias Acapulco al Desnudo.com) Tras varias semanas aferrándose a vivir, Diógenes González Navidad, de 62 años de edad, murió en la cama 2 de la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital regional del Instituto Mexicano del Seguro Social(IMSS) en Acapulco, su pecado fue estar intubado, no se le permitió la hemodiálisis que porque la norma de ese instituto no se lo permite.

Fredy González Sánchez, hijo de González Navidad, hizo hasta lo imposible por llevarle la máquina para limpiarle la sangre a su padre que se intoxicaba con sus propias toxinas. No se le permitió que porque no había una toma de agua en la sala donde se encontraba el paciente. 

A tres semanas de dura agonía, el hombre de 62 años dejó de sufrir…expiró. Como este paciente hay otros que corren con la misma suerte.  No tienen posibilidades de que se les pueda salvar, como ha pasado como por ejemplo con la senadora Nestora Salgado, quien fue trasladada en un ambulancia aérea a la Ciudad de México a un clínica militar como si fuera jefa de estado. 

La denuncia hecha en tiempo y forma ante la opinión pública de la negación del personal médico del IMSS para asistir al paciente González Navidad, es una muestra del horror que a diario viven los pacientes que ingresan a ese nosocomio.

En redes sociales encontramos los comentarios de la gente: “Vicky Pear A su hijo le dijo un médico “tu papá está ocupando un espacio para una persona joven” claro como no es su familiar ahí si no hacen nada No todos los médicos son héroes otros son ASESINOS”.

Ante este hecho tan lamentable, el hospital Vicente Guerrero del IMSS en Acapulco, es comparado ya como los campos de concentración y exterminio Nazi, donde se daban el lujo, de determinar quién vivía y quién moría sin el más mínimo remordimiento o cargo de conciencia.

En el IMSS reglas son reglas, “a menos que se trate de un paciente cuyo familiar trabaje en gobierno porque entonces sí, se mueve mar y tierra para salvarle la vida”, habría expresado una mujer mientras se secaba la lágrima de sus ojos, en la sala de urgencia de ese hospital de la muerte.

Cuando te mueres en la raya,  no hay a quién reclamar, porque sabes que se hizo todo lo que estuvo al alcance de los médicos. Pero para nosotros, ver que se le niega un servicio de atención a un hombre indefenso de 62 años de edad, porque existe una regla es peor que tener el Covid-19 en los pulmones, habría dicho un familiar del paciente.

Y es que la atención es selectiva, mientras a unos los llevan a los mejores hospitales del país, para salvarles la vida, a otros, los dejan morir, que porque “ya no tiene caso invertir en pacientes que según ellos, van a morir por el virus”.

Cuál es el criterio médico que establece ¿Quién vive y quién muere?- Nadie lo sabe, solo lo que ven los que entran a ese hospital sin saber que será el último día de su vida. Una vez que entras con un síntoma aunque no se tenga la certeza que sea COvid-19 SARS2 te pasan a los aislados y ya nada puedes hacer.  

Auschwitz el campo de concentración y exterminio de los nazis,  en los territorios polacos durante la Segunda Guerra Mundial, es ahora el referente para visualizar las estadías en el interior del hospital regional Vicente Guerrero en Acapulco.

 Si llegas a encontrarte con un alma de DIOS, entonces quizás corras con la fortuna que te atiendan bien y puedas librarte de la larga agonía de vivir con el virus del Covid-19 en los pulmones, mientras te asisten con un respirador artificial. Pero si te encuentras a un médico tipo militar de Auschwitz entonces estarás condenado a morir, como le ha pasado a muchos de los pacientes que ingresan a ese nosocomio de la muerte.

En otro día, mire en la televisión que pasaron como una mujer de edad avanzada venció al Covid-19, luego un hombre de más de 80 años también. Pero muchos se preguntan por qué en Acapulco, ser un anciano con Covid-19 es prospecto para morir sin el más mínimo esfuerzo por salvarlo, como lo que le ocurrió a Diógenes, quien por más que luchó tres semanas para vencer al virus, no lo consiguió. 

A este paciente no le practicaron la Eutanasia, “proceso por el cual le adelantan la muerte a una persona que tiene una enfermedad incurable”, ni tampoco fue una “muerte asistida”, donde el médico provee al paciente de la información y medicación necesaria para que el mismo paciente se quite la vida, sino más bien podría ser que por “negación a una servicio de hemodiálisis el paciente murió”, que son cosas distintas. 

Desde el punto de vista de un jurista, si una persona pierde a un ser querido en manos de un médico negligente que juró salvar vidas, entonces podría interponer una denuncia ante instancias judiciales. Cosa distinta es cuando familiares de un paciente, piden al médico la llamada “muerte digna”, que consiste que limitar el esfuerzo terapéutico.  

A lo mejor, en el IMSS del hospital Vicente Guerrero, consideraron por regla, que ya no se debería aplicar hemodiálisis a Diógenes, porque sería como aplicar un “tratamiento desproporcionado que le prolongue la agonía porque está desahuciado o  tenga una enfermedad terminal”, al menos deberían explicarlo a los familiares, para que no sientan que no los están dejando morir a propósito.