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Dom, Oct

LEYENDA DE LOS TLACOLOLEROS... Hace tiempo en tierra del tlacolol se vivía con intranquilidad y desesperación debido a que sus cultivos se veían amenazados por una bestia de enormes garras

Hace mucho tiempo en la tierra del tlacolol se vivía un ambiente de intranquilidad y desesperación debido a que todas las noches sus cultivos se veían amenazados por una terrible bestia de enormes garras, pintoresca piel y feroz rugido de tigre, y paso mucho tiempo sin que pudieran confrontar al tigre, hasta que un día llegó al pueblo un extraño viajero al que pronto apodaron “el pitero” debido a que le gustaba mucho tocar la flauta y el tambor, deleitando y haciendo bailar a todos los tlacololeros.

“El pitero” al ver el problema que pasaban los tlacololeros, recordó que los tigres le temen a los truenos, así que con sus conocimientos musicales y con ayuda de los tlacololeros, construyó un instrumento que imitara el sonido de un trueno.

El instrumento fue llamado “chirrión”.

El grupo de tlacololeros encabezados por el macizo, guiados por la música del Pitero y acompañados de su mascota, la perra “maravilla”, salieron en busca del tigre para acabar de una vez por todas con su terrible amenaza. Después de buscar por todos  lados, encima de una gran roca y a la luz de la luna, se dibujó la silueta del poderoso animal. Al verlo, la perra “maravilla”, ladró señalando al tigre, quien intentó llenar de miedo a los tlacololeros lanzando un impresionante rugido.

El tigre, confiado por la enorme fuerza que poseía, pegó un gigantesco salto hasta caer en medio de los tlacololeros, quienes se asustaron al tener enfrente a semejante animal.

Lo que el tigre no sabía era el plan que ellos tenían en mente así, de un momento a otro, valientemente y con astucia, sonaron sus chirriones todos al mismo tiempo. El tigre al escuchar los truenos, salió despavorido, perdiéndose entre la frondosidad de las ramas, al mismo tiempo que los tlacololeros festejaban su victoria.

Al tigre nunca más se le volvió a ver por la tierra del tlacolol y se cuenta que por las noches los tlacololeros bailar al ritmo del Pitero.