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Dom, May

Raúl Castro confirma que deja el liderazgo del Partido Comunista de Cuba

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Durante el VIII Congreso, dice tener «la satisfacción de que entrega la dirección del país a un grupo de dirigentes preparados, curtidos por décadas de experiencia»

(ABC).- En la lectura del Informe Central al VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), iniciado este viernes, el General de Ejército Raúl Castro, actual Primer Secretario del Comité Central del PCC, confirmó que entregará la dirección del país a la nueva generación de funcionarios.

«En lo que a mí se refiere, concluye mi tarea como Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba con la satisfacción de haber cumplido y la confianza en el futuro de la patria, con la meditada convicción de no aceptar propuestas para mantenerme en los órganos superiores de la organización partidista, en cuyas filas continuaré militando como un combatiente revolucionario más, dispuesto a apostar mi modesta contribución hasta el final de la vida. Nada me obliga a esta decisión, creo fervientemente en la fuerza y el valor del ejemplo, en la compresión de mis compatriotas y, que nadie lo dude, que mientras viva estaré listo y en el estribo para defender a la patria, la revolución y el socialismo».

Aunque aún no se ha confirmado, se supone que el nuevo dirigente del PCC sea Miguel Díaz-Canel, actual Presidente del Consejo de Estado.

Según rememoró, el actual Congreso se realiza al conmemorarse el aniversario 60 de la proclamación del carácter socialista de la Revolución cubana, después de la invasión por Playa Girón.

 

¿Apertura?

Si a alguien le quedaba dudas de si en este Congreso se establecerían aperturas económicas y sociales, en las palabras de Castro se elimina toda idea de ello pues refirió la necesidad de continuar con el carácter centralizado de la planificación y con el modelo socialista de producción, o sea, cero libertades de mercado, elemento necesario para rescatar al país de la crisis.

«Igualmente, se requiere consolidar el proceso inversionista sobre la base de su integralidad sin espacio para las chapucerías y la improvisación, potenciar la productividad y la eficiencia en el desempeño del sector estatal de la economía (…), al tiempo que se flexibilizan e institucionalizan las formas de gestión no estatales», señaló.

Como es costumbre en la cúpula militar cubana, el discurso de Castro estuvo marcado por un carácter belicista, antimperialista y de victimización del pueblo y del gobierno. Castro manifestó gran preocupación por las sanciones internacionales, fundamentalmente por las de Estados Unidos cuya administración, en los últimos años, ha aumentado las sanciones al régimen de La Habana.

«La economía cubana ha demostrado una gran capacidad de resistencia frente al bloqueo, preservando importantes conquistas como la salud, la educación y la seguridad social», dijo también el General de Ejército, ignorando así la aguda crisis económica por la que atraviesa el país.

Asimismo, resaltó la supuesta unidad de la inmensa mayoría de los cubanos en torno al Partido, lo cual contrasta con opiniones de la población, a muchos el Congreso «ni me va ni me viene», además de manifestaciones de descontento evidenciadas en los últimos meses también por la sociedad civil independiente.

Respecto a la pandemia de Covid-19, sostuvo que ha sido posible el control de la misma cuando se ha demostrado que, desde hace meses, este control se les ha ido de las manos y Cuba hoy atraviesa por el peor momento sanitario desde el inicio de las infecciones.

El régimen de Cuba parece haber apostado la recuperación económica a los candidatos vacunales, los cuales no se sabrá si funcionan hasta junio próximo. Aun así, y pese al aumento de casos y muertes por coronavirus, el gobierno rechazó formar parte del método COVAX.

Definitivamente, y como suele suceder, Castro y la cúpula militar cubana parecen vivir en una realidad paralela, o al menos ignorarla porque, simplemente, a ellos no les afecta. Adornan la crisis económica y sanitaria, y engrandecen los supuestos logros de la Revolución. Su mayor preocupación es, y siempre ha sido, sostenerse en el poder.

El Congreso se extenderá hasta el 19 de abril próximo, cuando se supone que entreguen la dirección del Partido a Díaz-Canel, alguien que, según han asegurado varios opositores cubanos, es solo un títere de la familia Castro.