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Jue, May

La NASA planea estrellar una nave contra un asteroide para salvar la Tierra

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La misión DART tiene como objetivo probar que el impacto es capaz de desviar una hipotética roca potencialmente peligrosa

(ABC) La primera misión de defensa planetaria de la NASA despegará en julio de 2021 y chocará contra la luna de Didymos en septiembre de 2022

En la película «Deep Impact» la humanidad impide que un asteroide que viajaba en línea recta hacia la Tierra choque con nuestro planeta. Aunque al principio se prueban diferentes métodos para desviar la trayectoria de la roca, finalmente solo el sacrificio del equipo y su nave, que estrellan directamente contra la roca, lograban cambiar su rumbo y el de nuestro mundo. La fama de la película propició que muchos se preguntaran si este método solo quedaba para la ficción o podría servir ante un eventual impacto espacial potencialmente dañino. Lo veremos, porque la NASA probará el verano de 2021 algo parecido, chocando una sonda directamente contra el sistema binario de asteroides Didymos. Eso sí, sin ningún humano a bordo.

La prueba de reedirección de doble asteroide (DART, por sus siglas en inglés) será la primera misión de la NASA para demostrar una técnica de defensa planetaria. Aunque el sistema de asteroides (compuesto de dos rocas, la más pequeña -Didymos B- orbitando sobre la más grande -Didymos A-) no representa una amenaza para la Tierra, se trata de un objetivo ideal para medir el cambio de rumbo del asteroide menor sobre el mayor, en vez de intentarlo sobre un único asteroide que orbita alrededor del Sol y cuyo trazado es mucho más grande. Está previsto que la sonda DART impacte contra Didymos B en septiembre de 2022, algo más de un año después de su lanzamiento.

En concreto, se espera que la sonda choque deliberadamente contra la luna a una velocidad de aproximadamente 6 km/s, con la ayuda de una cámara a bordo y un sofisticado software de navegación autónoma. La colisión cambiará la velocidad de la roca más pequeña en su órbita alrededor del cuerpo principal (Didymos A) en una fracción del 1%, suficiente para medirse utilizando telescopios en la Tierra.

Un punto de luz visto al telescopio

Los científicos han estado observando a Didymos desde la Tierra desde 2015, y ahora, un proyecto internacional coordinado por Cristina Thomas, de la Universidad del norte de Arizona, está realizando observaciones críticas utilizando telescopios potentes en todo el mundo para comprender el estado del sistema de asteroides antes de que la misión DART lo alcance.

«El sistema de Didymos es demasiado pequeño y lejano para ser visto como algo más que un punto de luz, pero podemos obtener los datos que necesitamos al medir el brillo de ese punto de luz, que cambia a medida que gira Didymos A y Didymos B orbita», explica Andy Rivkin de APL, co-líder del equipo de investigación de DART, en un comunicado emitido por la NASA. Los cambios de brillo indican cuando la roca más pequeña, Didymos B, pasa por delante o se oculta detrás de Didymos A desde nuestro punto de vista. Estas observaciones ayudarán a los científicos a determinar la ubicación de Didymos B sobre Didymos A e informar del momento exacto del impacto de DART para maximizar la desviación.

El equipo de investigación observará a Didymos nuevamente desde fines de 2020 hasta la primavera de 2021. Las observaciones finales en tierra ocurrirán a medida que la nave espacial se desplace hacia el asteroide, así como después de que ocurra el impacto.

Los interrogantes en torno a Didymos

Todo esto es clave para entender al sistema, pero no es suficiente como para entender a Didymos B, el objetivo de DART. «A pesar de que estamos realizando observaciones terrestres, no sabemos mucho acerca de Didymos B en términos de composición y estructura. Necesitamos anticipar una amplia gama de posibilidades y predecir sus resultados, de modo que después de que DART se estrelle contra Didymos B, sabremos qué nos dicen nuestras mediciones», afirma Angela Stickle, líder del Grupo de trabajo de simulación de impacto de DART de APL.

De hecho, no se sabe si la sonda impactará sobre un asteroide compuesto de roca sólida, escombros sueltos o algo «más suave», más parecido a la arena. Esta última opción, la roca absorbería mucha parte de la fuerza del impacto de la nave, por lo que la roca no podría ser empujada tan drásticamente como si se golpease sobre una superficie más dura.

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Se está realizando un amplio modelado y simulación para ayudar a los investigadores a predecir lo que sucederá después del impacto. Han considerado estos diversos factores, junto con el impulso adicional del choque de DART y los escombros resultantes expulsados del cráter que se creará después del impacto.

Pero la misión no solo se limitará a chocar contra Didymos B, sino que también verá al sistema de cerca gracias al sistema de imágenes DRACO y un CubeSat (una pequeña nave con forma de cubo) diseñado por la Agencia Espacial Italiana. Lanzado justo antes del impacto, LICIACube -como se llama la nave italiana y que tiene el tamaño de una caja de zapatos- documentará el impacto de DART y sus consecuencias.

Retirada de la Agencia Espacial Europea

En un primer momento, la Agencia Espacial Europea (ESA) junto con la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) iban a tomar parte del proyecto, llamado «Asteroid Impact and Deflection Assessment» (AIDA). Sin embargo, en 2016 la ESA decidía paralizar parte del programa, lo que provocó que la NASA siguiera por su cuenta con la misión, renombrándola como DART.