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Dom, Oct

Ecuador: el correísmo se aprovecha de las protestas y llama a destituir a Lenín Moreno

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En el norte y sur de la capital hubo bloqueo de avenidas en las que los manifestantes quemaron llantas y palos

Apenas el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunció las medidas económicas, entre las cuales está eliminar los subsidios a los combustibles, que al erario nacional le significan 1.300 millones de dólares anuales, los seguidores del expresidente Rafael Correa incendiaron las redes sociales con llamados a echar del poder a su exaliado. Hoy están del lado de los transportistas que rechazan el aumento del precio de los combustibles.

En pocas horas, el ambiente social del Ecuador se ha enrarecido y las protestas han subido de tono, lo que llevó al presidente Moreno a decretar el estado de excepción en todo el territorio nacional, «para precautelar la seguridad ciudadana y evitar el caos».

Usando sus propias unidades y encendiendo hogueras, los gremios del transporte bloquearon calles y carreteras en varias ciudades, sembrando el desconcierto entre quienes deseaban llegar a sus lugares de trabajo; en algunas ciudades contaron con el apoyo de estudiantes y dirigentes sindicales e indígenas. En Quito, las protestas se concentraron en el sur y norte de la ciudad, así como en las inmediaciones de la sede del gobierno, donde se produjeron enfrentamientos entre los manifestantes y la fuerza pública. En ciertos barrios marginales de Guayaquil hubo alarma por el saqueo de los comercios.

En este ambiente, el correísmo ha azuzado a los protestantes usando imágenes de marchas de años anteriores, incluso algunas contra el propio exmandatario, para decir que las protestas contra Moreno alcanzan a todos los lugares.

Produce hilaridad que condenen la liberalización del precio de los combustibles cuando, días atrás, al entrevistar a Nicolás Maduro, Rafael Correa le sugería que Venezuela elimine el subsidio a los combustibles porque es una de las causas de la crisis de ese país.

«O se cae el paquetazo, que afecta a la mayor parte de los ecuatorianos, o cae el gobierno», repite el dirigente y exdiputado Virgilio Hernández, sin ocultar que el movimiento llamado de la Revolución Ciudadana, del expresidente, mueve los hilos para agitar a la gente en contra de Lenín Moreno, al que llaman «traidor». Más lejos llegó, hoy, la expresidenta de la Asamblea y diputada Gabriela Rivadeneira al pedir al titular de la Legislatura, César Litardo, revisar el estado de excepción y determinar el incumplimiento de funciones y avanzar hacia la destitución del presidente Moreno. Habla de anticipar elecciones.

Ecuador dividido

Lo que está claro es que la decisión de Moreno ha dividido más al país. El sector del transporte no admite pagar hasta el doble del coste anterior por los combustibles (la gasolina Eco pasa de 1,85 a 2,32 dólares el galón, y el diésel de 1,03 a 2,11 dólares). Con ellos coinciden los estudiantes, las amas de casa y varios sectores para quienes «si sube la gasolina, sube todo». Del lado opuesto, el gobierno de Moreno ha recibido un cerrado apoyo de las Cámaras de la Producción, así como de influyentes analistas y del FMI con el que tiene un acuerdo que le permitirá acceder a créditos hasta por 10 mil millones de dólares. El Fondo emitió un comunicado para resaltar las medidas.

Un guiño aparte al empresariado ha sido eliminar el anticipo al impuesto a la renta, así como el impuesto a la salida divisas que fueron implantados en el gobierno de Rafael Correa y que los empresarios los cumplían bajo protesta.

Para el ministro de Economía, Richard Martínez, quien llegó al gobierno tras renunciar a la presidencia del Comité Empresarial, los subsidios beneficiaban a las mafias, pues el combustible ecuatoriano llegaba también a Perú y Colombia, vía contrabando. Según Jaime Carrera, uno de los más reconocidos analistas del país, Ecuador no podía seguir subvencionando el combustible. Estima que al Estado ecuatoriano le ha significado un gasto de 40 mil millones de dólares en los últimos 12 años.

Observadores independientes ven como posible salida a la crisis entregar una compensación a los transportistas a fin de que no se incremente el costo del servicio. Más complicado parece apagar la protesta política atizada por los excoidearios del presidente Moreno algunos de cuyos ex altos funcionarios están en la cárcel o son prófugos de la justicia por corrupción y prefieren el caos a la condena.