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El niño que salvó a sus seis hermanos del ataque contra mormones: «Tenemos que regresar, mis hermanos se están muriendo»

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El joven de 13 años escondió a sus hermanos en unos arbustos cercanos y los cubrió con ramas para «mantenerlos a salvo» mientras caminó 23 kilómetros para buscar ayuda

Después de ver cómo un hombre armado disparó mortalmente este martes a su madre y a sus dos hermanos, el joven de 13 años Devin Langford escondió a seis de sus hermanos en unos arbustos cercanos y los cubrió con ramas para «mantenerlos a salvo» y caminó varios kilómetros por una extensión escarpada del norte de México para buscar ayuda.

El terrible acontecimiento se llevó a cabo contra tres familias mormonas mexicano-estadounidenses, que sufrieron un brutal ataque por parte de presuntos sicarios del cartel de la droga, que se cobró la vida de tres mujeres y seis niños, y provocó indignación y actitudes de condena en Estados Unidos.

Las familias, que pertenecían a comunidades mormonas que se asentaron en el norte de México hace décadas, fueron atacadas mientras conducían por un remoto camino de tierra en el estado de Sonora. Después del ataque, Devin, que no resultó herido, salió solo en un terreno montañoso y accidentado, a través del cual caminó 23 kilómetros para buscar ayuda, según dijeron las familias en un comunicado.

Las tres madres y 14 niños se encontraban en tres vehículos, que salieron de un pequeño pueblo en Sonora para reunirse con sus familiares en el vecino estado de Chihuahua y Phoenix, Arizona.

Los asesinatos provocaron las inmediatas reacciones del presidente de EE.UU., Donald Trump, para que México uniera fuerzas con Estados Unidos para reprimir a las pandillas de narcotraficantes en medio de la creciente preocupación por la seguridad después de una serie de asesinatos en masa que se han producido en las últimas semanas.

Sin embargo, México contrarrestó estas peticiones de Trump instando a su Gobierno a ayudar a detener el flujo de armas al sur de la frontera. El ministro de Seguridad, Alfonso Durazo, ha destacado que fueron encontrados casquillos de Remington, de origen estadounidense, en la escena del crimen. «Es uno de los detalles más relevantes que podemos daros», ha señalado Durazo a los reporteros en una rueda de prensa este miércoles.

No se ha dado una explicación oficial acerca de los asesinatos, aunque el Gobierno mexicano ha dicho que las víctimas podrían haberse visto atrapadas en el fuego cruzado de una sangrienta guerra territorial entre un brazo del cártel de Sinaloa y su rival, el cártel de Juárez.

Las víctimas

Los familiares de los fallecidos han descartado la idea de que las mujeres y los niños pudiesen haber sido atacados por un error de identidad en un tiroteo que, según las autoridades, dejó más de 200 casquillos de artillería militar.

Las madres de las familias Langford, Miller y Johnson conducían camionetas separadas cuando los pistoleros abrieron fuego. Las tres madres perdieron la vida en la masacre. El más joven de los hermanos de Devin, Oliver, de nueve meses de edad, recibió un disparo en el pecho; Cody, de 8 años, tenía heridas de bala en la mandíbula y en la pierna, mientras que Xander, de 4 años, recibió un disparo en la espalda. Sus hermanos Trevor, de 11 años, y Rogan, de 2, yacían muertos.

Devin no pudo regresar y los equipos de búsqueda la encontraron más tarde, según indicaron las familias. Sus tíos cuentan que lo primero que salió de su boca cuando los vio fue: «Tenemos que regresar. Tenemos que regresar. Mis hermanos, mis hermanos y hermanas están muriendo. Están sangrando, les dispararon. Tenemos que ir a rescatarlos».

Otra hermana, Kylie, recibió un disparo en el pie, mientras que el hermano Ryder no resultó herido.

En las cercanías, el ataque contra el vehículo que transportaba a la familia Miller se había cobrado cinco vidas: la de la madre, Rhonita, y cuatro niños, entre ellos los gemelos de 8 meses Titus y Tiana. «Todos fueron tiroteados y quemados en su vehículo», declaró la familia. «Sólo quedan cenizas y algunos huesos».