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Jue, Sep

Alerta máxima en Estados Unidos ante las represalias que promete Irán

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Trump mantiene que quiere evitar una guerra y justifica la muerte del general Suleimani porque «planeaba ataques inminentes contra EE.UU.»

Ante las amenazas de represalias inminentes por parte de Irán, Donald Trump maniobra para evitar un conflicto sin precedentes en el golfo Pérsico, asegurando que el general al que ordenó matar el viernes en Bagdad planeaba un grave ataque contra intereses norteamericanos en Oriente Próximo. Aun así, el presidente de Estados Unidos ha reiterado en las pasadas horas que no quiere ninguna nueva guerra en el golfo Pérsico, y que no es su intención forzar un cambio de régimen en Teherán.

Tras la muerte del general, las tensiones entre EE.UU. e Irán han alcanzado su nivel más elevado en 40 años, y la Casa Blanca ha incrementado su presencia militar en Oriente Próximo en 3mil 500 soldados y ha reforzado al máximo la seguridad nacional ante el riesgo de un atentado dentro de sus fronteras.

Preguntados, tanto la Casa Blanca, como la diplomacia y el mando de las fuerzas armadas de EE.UU. se han negado a dar detalles de esos ataques inminentes que le atribuyen al general iraní Qassem Solemaní, comandante de las temidas Brigadas Quds, muerto cerca del aeropuerto de Bagdad en un ataque con misiles lanzados desde drones (aviones no tripulados). Según dijo el viernes Trump en un discurso, el general iraní muerto «planeaba ataques contra americanos, por eso nos aseguramos de ponerle punto y final a sus crímenes». El presidente sólo añadió que «los ataques que había ordenado eran inminentes», sin dar más detalles.

El jefe de la diplomacia norteamericana, Mike Pompeo, reafirmó esa idea, y dijo ayer que «este tipo [el general Suleimani] era uno de los peores terroristas sobre la faz de la tierra, y por eso lo eliminamos del campo de batalla». El consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Robert O’Brien, le atribuyó a Suleimani el control de milicias chiíes en Líbano, Siria, Yemen e Irak, todas enemigas de EE.UU. «Pero no podemos dar detalles de con quién se iba a encontrar y para qué», dijo O’Brien en una conferencia telefónica.

Razones del ataque

Suleimani murió junto a varios líderes de milicias proiraníes cuando acababa de aterrizar en Bagdad. Horas antes, una turba había roto el perímetro de seguridad de la Embajada estadounidense en Irak y había obligado a los diplomáticos a refugiarse en un búnker. Días antes, una milicia controlada por Irán, Kataeb Hezbolá, había matado a un ciudadano de EE.UU.-contratista de seguridad- en un bombardeo en la localidad iraquí de Kirkuk.

El presidente iraní, Hasan Rohani, advirtió ayer a la Casa Blanca de que ha cometido «un gravísimo error, cuyas consecuencias se padecerán durante años». Como respuesta, Trump ha intentado mantener un complejo equilibrio: por un lado promete «una respuesta contundente» en caso de ataque iraní, y por otro garantiza que con el ataque contra el general quería «evitar, y no comenzar, otra guerra», según dijo en un discurso televisado a la nación el viernes por la noche.

Mientras, ya hay 3.500 soldados de la 82ª División Aerotransportada de infantería paracaidista del Ejército de EE.UU. de camino al Golfo, y el Pentágono ha dado orden de que la Brigada de Combate 173ª, cuya base de operaciones está en Italia, esté preparada para una intervención rápida en Oriente Próximo. Las fuerzas armadas estadounidenses mantienen un retén de 5.000 soldados en Irak para labores de apoyo y entrenamiento. El Parlamento de ese país árabe pospuso ayer una votación sobre una orden de expulsión inmediata de esos soldados, en respuesta a la operación contra el general iraní.

La decisión de Trump de eliminar al general más poderoso de Irán en Bagdad sigue sorprendiendo en Washington. Los republicanos han cerrado filas tras el presidente, felicitándole por tomar una decisión que creen que debería haberse tomado hace muchos años. Los demócratas, por su parte, acusan a Trump de temerario y de haber empujado a EE.UU. al borde de una nueva guerra sin un plan real para librarla y, lo que para ellos es peor, sin haber pedido permiso antes al Capitolio para hacerlo. El candidato que lidera las encuestas de las primarias demócratas, Joe Biden, ha comparado la orden de Trump con «lanzar dinamita a un polvorín».

La Casa Blanca ha respondido que Suleimani era el arquitecto de una gran red de milicias y grupos terroristas desde Líbano hasta Yemen, responsable de la muerte de casi 700 soldados norteamericanos en la guerra de Irak. Según dijo un alto funcionario norteamericano en una conversación telefónica con periodistas el viernes, Suleimani era el arquitecto de las injerencias en todo Oriente Próximo de «un régimen religioso y revolucionario cuya ambición es dominar todo Oriente Próximo, y más allá, con un modelo de cleptocracia teocrática».