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Jue, Ago

Trump dice que está «muy a favor de las mascarillas», pero no se la pone

Mundo
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El presidente defiende su uso como una opción personal y rehúsa imponer una orden presidencial -como apuesta su rival en las elecciones, Joe Biden- para su uso en todo el país cuando no pueda haber distanciamiento físico

(ABC) Donald Trump cambió ayer de tono sobre el uso de la mascarilla, ante crecientes presiones entre sus aliados republicanos para que dé ejemplo y se la ponga. EE.UU. ha superado el umbral de los 50 mil casos diarios de Covid-19 esta semana, el mayor registro de la crisis, que acumula 2,8 millones de contagios y casi 130 mil muertes.

«Estoy muy a favor de las mascarillas. Creo que las máscaras son buenas», dijo el presidente de EE.UU. en una entrevista en Fox News, su canal de noticias preferido.

«La gente me ha visto con una», dijo en posible referencia a una instantánea que se filtró durante la visita de Trump a una factoría de Michigan a finales de mayo. Trump apareció en todo momento sin mascarilla, a pesar de que todos los ejecutivos y los trabajadores de la compañía la llevaban. Dijo que se la había puesto durante la visita fuera de cámaras pero que no aparecía con ella para no darle el gusto a la prensa. La imagen se tomó cuando el presidente creía que estaba fuera de los focos. «Era una mascarilla negra, y creo que quedaba bien», dijo en la entrevista. «Parecía el Llanero Solitario», bromeó.

El nuevo tono, sin embargo, no cambia el fondo del asunto: Trump se niega a ponerse la mascarilla en público para dar ejemplo, como hacen la gran mayoría de autoridades y líderes de la sociedad civil. Su vicepresidente, Mike Pence, lo ha hecho en varias ocasiones. Trump comparece en público de forma constante con la imagen contradictoria de estar rodeado de autoridades con mascarilla. «Si estoy en una situación con mucha gente, me la pondría sin duda», dijo. «Si no hay nadie alrededor, no veo la razón de llevarla».

Es la misma línea que Trump ha seguido desde que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés) recomendaron a todos los estadounidenses el uso de mascarilla a principios de abril. «Yo no me la voy a poner», dijo entonces el presidente. «Llevar una mascarilla cuando saludo a presidentes, primeros ministros, dictadores, reyes, reinas… No lo veo».

También se negó a aparecer en público con la prenda después de que se impusiera la obligación a todo el personal de la Casa Blanca de llevarla, por el registro de casos en las dependencias presidenciales.

Trump defiende el uso de la mascarilla como una opción personal y rehúsa imponer una orden presidencial -como apuesta su rival en las elecciones, Joe Biden- para su uso en todo el país cuando no pueda haber distanciamiento físico. No obligó a que la llevarán los asistentes a su mitin en Tulsa (Oklahoma) -aunque sí les obligó a firmar un documento en el que le libran de toda responsabilidad legal si contraían el Covid-19- ni tampoco lo hará este viernes ante el célebre monumento de Mount Rushmore, en Dakota del Sur, donde se congregaron 7.500 personas para un acto patriótico con el presidente en la víspera del 4 de julio, el día de la Independencia.

Además del cambio de tono, Trump dijo también que «no tendría problema» en ponerse la mascarilla en público. Quizá lo haga en algún momento, porque, a la vez que se disparan los casos de coronavirus en EE.UU., crece la presión de sus aliados republicanos. Mitch McConnell -líder de la mayoría republicana en el Senado-, Kevin McCarhty -líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representante-, Lamar Alexandor -presidente del Comité de Salud del Senado- o lo senadores Chuck Grassley y Marco Rubio están entre quienes han hecho llamamientos para su uso generalizado y para que el presidente dé ejemplo. Incluso algunos de sus aliados mediáticos más influyentes, como el presentador de Fox News Sean Hannity, han roto con la línea del presidente para exigirle que se la ponga.