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Jue, Oct

Cuarto día consecutivo de combate entre armenios y azerbaiyanos sin horizonte alguno de diálogo

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El primer ministro armenio, Nikol Pashinián, en su conversación de ayer con el presidente ruso, Vladímir Putin, dijo que «no se tocó la posibilidad de una intervención militar de Rusia»

(ABC) Pese a los llamamientos de la ONU y de la Comunidad Internacional a un cese inmediato de las hostilidades, los enfrentamientos armados a gran escala entre armenios y azerbaiyanos continúan hoy por cuarto día consecutivo en el enclave montañoso de Nagorno Karabaj, Artsaj, como le llaman sus propios habitantes.

El Ministerio de Defensa de Azerbaiyán afirma que, desde el domingo, cuando estallaron los combates, Armenia sufrió 2 mil bajas entre muertos y heridos y perdió cuantioso equipo militar, incluyendo 130 tanques. Pero de sus propias pérdidas Bakú no informa.

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Armenia ha difundido un nuevo vídeo en el que se muestra un ataque contra un convoy del Ejército azerbaiyano. Las fuerzas de Nagorno Karabaj reportan además de la destrucción esta misma mañana de dos drones azerbaiyanos cuando intentaban sobrevolar Stepanakert, la capital del enclave. Mientras tanto, el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, declaraba durante una rueda de prensa que «Armenia siempre estuvo dispuesta a una solución pacífica del problema de Karabaj». Sin embargo, advirtió que «no es el momento apropiado para hablar de una cumbre Armenia-Azerbaiyán-Rusia, en un momento en el que hay intensos combates».

Citado por la agencia Interfax, Pashinián, dijo en esa misma comparecencia ante los medios que «para que haya negociaciones es necesario una atmósfera y unas condiciones adecuadas». El jefe del Gobierno armenio puntualizó que la necesidad de buscar un arreglo pacífico al conflicto «no significa que Armenia y Nagorno Karabaj estén dispuestos a que la solución se haga en detrimento de sus intereses nacionales y de seguridad».

A este respecto, Pashinián señaló que su país descarta por el momento el despliegue de fuerzas de paz en la zona, sean estas a instancias de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) o auspiciadas por Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (ODKB en sus siglas en ruso), de la que forman parte Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán.

Según sus palabras, en su conversación de ayer con el presidente ruso, Vladímir Putin, «no se tocó la posibilidad de una intervención militar de Rusia». Finalmente, Pashinián explicó que Ereván está estudiando la posibilidad de reconocer la independencia de Nagorno Karabaj, algo que no ha hecho nadie hasta ahora en el mundo y que agravaría todavía más, si cabe, la situación en general.

A juzgar por el tono de la rueda de prensa, da la sensación de que Pashinián no quedó ayer muy contento de su conversación con Putin, del que probablemente esperaba un mayor compromiso de ayuda a Armenia y a Nagorno Karabaj. Según la nota de prensa que distribuyó el Kremlin, «Vladímir Putin expresó su más profunda preocupación por los enfrentamientos armados en curso».

El comunicado de la Presidencia rusa subrayaba que «se hizo especial énfasis en la urgente necesidad de que las partes contendientes detenga el fuego y tomen medidas de desescalada». De las palabras del primer ministro armenio se deduce que la idea de celebrar una cumbre de paz se la propuso el máximo dirigente ruso y, como él mismo dejó claro, no es tal su deseo en el momento actual. Parece más bien que Pashinián esperaba una oferta de ayuda militar.