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Vie, Oct

Dimite el primer ministro de Kirguistán mientras aumenta la tensión en el país

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Anulado el resultado de las legislativas en Kirguistán tras serios disturbios

Tras conocerse la victoria de los partidos oficialistas, miles de partidarios enfurecidos de la oposición se lanzaron a las calles de Bishkek para denunciar las irregularidades y exigir unos nuevos comicios

A diferencia de lo sucedido en Bielorrusia, la población de la exrepública soviética de Kirguistán logró en un solo día de protestas obligar al poder a anular los resultados de las elecciones parlamentarias del domingo, en la que, bajo sospechas de fraude y de compra de votos, ganaron los comicios dos partidos oficialistas. Tras anunciarse en la noche del domingo tal victoria, miles de partidarios enfurecidos de la oposición se lanzaron a las calles de Bishkek, la capital del país, para denunciar las irregularidades y exigir unos nuevos comicios.

Los altercados, que comenzaron el lunes y duraron toda la noche, causaron un muerto, un joven de 19 años, y unos 700 heridos. Los manifestantes tomaron varios edificios oficiales, entre ellos el de la Presidencia, el del Gobierno, el Ministerio del Interior, el Comité Estatal de Seguridad Nacional, el Ayuntamiento y las instalaciones centrales de la Televisión.

Quemaron retratos de los principales dirigente del país y en uno de los pisos de la sede presidencial se llegó a declarar un pequeño incendio que fue rápidamente extinguido. Ante tales desórdenes, intervinieron con dureza los antidisturbios, pero sin lograr hacerse con el control de la situación. Como resultado de la batalla campal, la Comisión Electoral Central anuló hoy el resultado de los comicios y dimitió el primer ministro, Kubatbek Bóronov, al igual que los alcaldes de Bishkek y Osh, la segunda ciudad más importante de Kirguistán.

La revuelta consiguió además liberar de la cárcel al antiguo presidente, Almazbek Atambáyev, y a otros opositores acusados de corrupción, entre ellos el exdiputado, Sadir Zhapárov, a quien los concentrados quieren ahora ver al frente del Gobierno. «¡Sadir, Sadir!», gritaban al verle ya en libertad.

Zhapárov dijo que hay que aprobar una nueva Constitución y acometer profundas reformas. Trece partidos de oposición crearon a continuación un Consejo de Coordinación, como en Bielorrusia, para pilotar la transición. Constataron que la Comisión Electoral Central manipuló los resultados de las elecciones legislativas del domingo, en las obtuvieron escaños solamente cuatro partidos, al no haber superado el resto el umbral del 7 por ciento de los votos. El Consejo de Coordinación exige también la renuncia del presidente del país, Sooronbái Zheenbékov, y que el Parlamento saliente nombre un Gobierno provisional.

Fraude electoral

Las cuatro formaciones que, según los resultados oficiales, ahora anulados, consiguieron representación fueron Birimdik (Unidad) y Mekenim Kirguistán (Kirguistán es mi Patria), ambos progubernamentales, además de Kirguistán Unido y el llamado Partido de Kirguistán. La oposición cree que el fraude electoral fue perpetrado a instancias de Zheenbékov, cuyo objetivo, según ellos, era haber propiciado que sus partidarios hubieran logrado la mayoría absoluta.

En medio de la revuelta, el presidente denunció un «intento de la oposición de tomar el poder». Tras la victoria de Zheenbékov en las elecciones de 2017, los enfrentamientos con Atambáyev, su predecesor, hizo que éste fuera condenado a 11 años de cárcel por delitos de asesinato y corrupción. Atambáyev llegó a atrincherarse en su residencia cuando trataron de detenerlo y en el tiroteo murió un oficial de las fuerzas especiales. Kirguistán, un país montañoso y con una población cada vez más empobrecida, que vivió dos grandes revueltas en 2005 y en 2010, constituye, pese a ello, el único islote con algo de pluralismo en un entorno de dictaduras como Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán y Tayikistán.