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Jue, Oct

En Francia toque de queda, entre las medidas que puede anunciar hoy Macron

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Ante la llegada de la segunda ola de contagios, el presidente francés decidirá si toma una medida aplicada en contadas ocasiones, y que presenta discrepancias

(ABC) Emmanuel Macron juega a la «ruleta rusa» del toque de queda en París y otros focos de propagación del Covid-19, entre otras medidas menos duras, para combatir una segunda ola que se percibe inquietante, con flecos sociales, políticos y económicos muy graves.

El Consejo científico que asesora al presidente y su Gobierno es partidario de instaurar el toque de queda. Un procedimiento al que Francia solo ha recurrido históricamente en situaciones excepcionales: la guerra de la independencia de Argelia (1961), la sublevación incendiaria de los suburbios del invierno del 2005, y la crisis de los «chalecos amarillos» (invierno 2018).

A juicio del Consejo científico que lo asesora, Macron podría optar por varias alternativas: toque de queda de varias horas (nocturnas), toque de queda local (París y otras aglomeraciones), toque de queda de «libre aplicación», por parte de alcaldes y prefectos del Estado en grandes ciudades y regiones.

Ante la agravación de la crisis sanitaria, Jean Castex, primer ministro francés, hizo esta advertencia velada: «Afrontamos una segunda ola fuerte. No podemos confiarnos. Los franceses han considerado demasiado de prisa que el virus había desaparecido». Consciente de esa realidad, Macron reunió ayer al Consejo de defensa contra la crisis sanitaria. Y varios miembros advirtieron del peligro de una «dramatización a ultranza», subrayando los riesgos de un toque de queda que reclamará medidas policiales y judiciales fuertes.

Francia, en la media

Solo, atrincherado en el palacio del Elíseo, Macron deshoja la margarita del «¿sí?», «¿no?» Solo él podrá zanjar esa duda, cuando anuncie las nuevas medidas de lucha nacional contra la crisis, hoy a las 8 de la tarde. A la espera de esa decisión, el presidente recibió ayer las primeras conclusiones de la Misión de evaluación de la gestión nacional de la pandemia (MEGNP) del Covid-19, presidida por el profesor suizo Didier Pittet, inventor del gel hidroalcohólico, con esta primera estimación: la gestión política y sanitaria de la crisis en Francia se encuentra en una «media internacional respetable». Esa misión parece tener una visión muy negativa de la crisis en España.

La MEGNP fue creada por el presidente Macron, a finales de marzo pasado, con el fin de completar las misiones de estudio de la Asamblea Nacional (AN) y el Senado (mucho más políticas). Didier Pittet, epidemiólogo de renombre internacional, director de los Hospitales Universitarios de Ginebra (HUG), fue nombrado presidente, acompañado de otros especialistas independientes: Raoul Briet, antiguo presidente del Tribunal de Cuentas; Laurence Boone, economista en jefe de la OCDE; Anne Marie Moulin, directora emérita en el Centro Nacional de Investigación Científica; y Pierre Parneix, director de los hospitales públicos de Burdeos.

En su informe sobre la gestión sanitaria y económica de la pandemia, la MEGNP avanza puntos positivos y negativos, que pueden compararse libremente con la gestión de otros Estados, como España.

Entre los puntos negativos de la gestión sanitaria francesa, la MEGNP se refiere a los defectos manifiestos de anticipación y gestión, así como a los discursos contradictorios en aspectos como el uso de las mascarillas, «de las que se dijeron cosas antagónicas, que restaron confianza en el Gobierno». Con respecto a esto último, los franceses tienen menos confianza en su Gobierno que los italianos y alemanes, pero parecen tener más que los españoles, según el estudio, que afirma que «la comunicación introdujo un sentimiento de infantilización y desconfianza».

Otra de las medidas más cuestionadas es la gestión del confinamiento, que pudo parecer «autoritaria» y «arbitraria», con unas consecuencias muy negativas para la actividad económica, agravando la caída de la actividad económica, pública y privada, penalizando a muchos sectores estratégicos, de las obras públicas al turismo. La celebración de la segunda vuelta de las elecciones municipales, el mes de junio pasado, tampoco contribuyó a «mejorar» la crisis sanitaria.

En cuanto a los aspectos positivos, la MEGNP menciona los resultados franceses en el trágico capítulo de la mortalidad: «En materia de exceso de mortalidad, Francia ocupa una posición intermedia con respecto a sus vecinos europeos». Sin citar expresamente a España, el informe pone en evidencia que, con sus defectos, el Gobierno francés obtuvo unos resultados menos dramáticos que en «otros» países vecinos.

En el terreno sensible de la gestión económica y social de la crisis sanitaria, la MEGNP estima que el confinamiento fue un frenazo brutal para la producción, que no pudieron paliar las ayudas a las empresas, ni los distintos dispositivos de sostén directo o indirecto al empleo y la actividad. Sin citar expresamente a España, la MEGNP reproduce un gráfico comparativo del impacto económico de la crisis sanitaria. Y España ocupa el peor puesto, con una caída brutal del PIB.