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Enfermos mentales en Acapulco, ni los ven ni los escuchan

Política
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No existen políticas públicas para quienes han perdido la cordura; regidores, diputados y senador testigos mudos de quienes están en el desamparo

 

Acapulco Gro., 08 de noviembre del 2021(Noticias #Acapulco al Desnudo.com).- En Acapulco, uno de los municipios más importantes de #Guerrero, no existe un programa de atención a los enfermos mentales que deambulan por calles y  avenidas del puerto; algunos andan desnudos, sin comer y otros muere de frío en las banquetas.

 

Es tanto el desinterés por quienes han perdido la cordura, que tampoco hay un proyecto de construcción de un hospital #Psiquiátrico, como los hay en #Morelia y en la Ciudad de México; los llamados gestores sociales, -diputados, senadores  y regidores-no mueven un dedo para crear iniciativa que permite etiquetar recursos para atender a personas con problemas de discapacidad mental.

Para muchos es inconcebible, que en una sociedad tan avanzada, se tenga en el olvido total a personas que nunca desearon perder la lucidez y caer en un estado mental que no les permite ser personas normales ni desempeñar alguna actividad profesional que les permita ganarse la vida.

 

Son muchos las personas que como algunos les llaman, -locos- caminan sin rumbo y algunos comen de lo que encuentran entre la basura. Duermen en las calles y avenidas, otros debajo de los puentes y algunos han muerto en medio de la soledad y la indiferencia.

 

El caso de Pedro, un hombre de casi 1.90 metros de estatura, de piel morena y robusto, todo los días sale de su vivienda localizada en la llamada Autopista, en la zona poniente de Acapulco, una zona de invasión, de donde baja semidesnudo. Conforme avanza en su peregrinar hasta llegar a la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, se va despojando de la vergüenza, sus prendas de vestir que parecen harapos, las va rompiendo a su paso, hasta quedar desnudo completamente.

 

Aunque Pedro, es de edad relativamente joven, tiene mente de niño. Su enorme cuerpo lo empuja mientras baja la calle de la colonia Nueva Era, mientras se incorpora a la nacional y de ahí se va caminando bajo los rayos del Sol, hasta el Zócalo del puerto y de ahí hasta el llamado Paseo del Pescador. 

 

Mientras realiza su recorrido, por calzada Pie de la Cuesta, Pedro, sonríe a los automovilistas que le pasan a su lado. Una mujer lo observa mientras pasan cerca de él cerca del Fraccionamiento Mozimba, de pronto el chofer le dice: “No vea al tipo anda desnudo”, pero ella no pueda evitar mirarlo y a los pocos segundo expresa su impresión: “ Ya quisieras tener las nalgonas de Pedro”, le dice a su compañero mientras conduce su auto hacia el centro. 

Pero es de piel morena, pero en realidad su color ya no es normal. No es para menos, los días que se lleva caminando desde la Autopista hacia la zona del centro del municipio, bajo el sol, le ha costado que ahora se vea de un color de berenjena. 

 

Sorprende a propios y extraños, el ver a tan semejante hombrón, caminado desnudo sobre uno de los accesos al puerto de la Región de la Costa Grande.  Es un gigante o un zombi, le pregunta Carlitos a su padre, mientras lo lleva a la escuela. “No hijo, no es un gigante, es hombre que padece de sus facultades mentales”, le dice el padre a Carlitos.

 

Papá, -porqué no hacen nada por ayudar a esas personas, inquiere el menor mientras sigue su camino a la escuela en el interior del auto-. El padre, le responde que como ellos no representan nada, ni votos ni algo por el estilo, los gobiernos con su clase política, poco les importa de sus existencia y de que deambulan como si fueran fantasmas en un mundo lleno de hipocresía.

Así como Pedro, hay muchas otros que van y vienen en calles del centro de este destino de playa. Algunos andan sucios, otros desnudos y hay quienes solamente dan vueltas y más vueltas sin entender por qué están en ese estado mental que no les permite ser felices ni integrarse a esta sociedad apática. 

 

Muchos de los enfermos mentales que pululan en Acapulco y otros municipio de Guerrero, no saben si es de noche o de día. Si hace frío o tienen calor. Simplemente viven por nacieron, nunca imaginaron perder la cordura y ahora solo caminan sin saber a dónde van.

 

En algún momento, Gustavo Telliz, empresario local, que tomó la iniciativa para crear un especie de lugar de refugio para enfermos mentales por allá en Pie de la Cuesta; de sus propios recursos costeaba, todo, los recogía de la calle a las personas con discapacidad mental y los llevaba a ese lugar donde los aseaba, les cortaba el pelo y les daba de comer. 

Sin embargo, sus recursos se agotaron y no hubo poder humano capaz de que lo financiaran para seguir con esa noble causa. Es cierto que hay en el Poblado de Tres Palos, un centro para enfermos mentales llamado Cristo de la Misericordia, pero curiosamente ni está Cristo ni tampoco existe la misericordia en ese lugar privado.

 

Tener a un familiar ahí cuesta 400 pesos por semana.  Mucho dinero para una familia pobre y sin tener los medios para curar a su familiar con padecimiento de discapacidad mental. 

Hoy el panorama sigue siendo el mismo que hace 20 años. Las personas con problemas mentales, andan solos. Nadie ve por ellos –ya ni sus propias familias- porque los han abandonado a su suerte.  Algunos sienten lástima al verlos, otros simplemente los ven y los ignoran y hay finalmente algunos que se compadecen de ellos y les arriman un pedazo de pan.