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Alemania cierra sus fronteras con Francia, Suiza y Austria y refuerza su sanidad con militares

Política
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Varios países de Centroeuropa cierran fronteras y no dejan pasar a extranjeros tras la crisis del coronavirus

(ABC) Ravensburg, Baden-Baden, Tréveris... La jornada del sábado resultó salvaje para comerciantes y consumidores de Alemania por el coronavirus. Supermercados enteros fueron desvalijados a pesar de que las autoridades alemanas han garantizado el abastecimiento de alimentos y artículos de primera necesidad durante la crisis del coronavirus. El problema es que los «Hamsterkäfufer» (compradores hamster) no eran alemanes.

Desde la tarde del viernes muchos automóviles cruzaron las fronteras de los países que limitan con el suroeste alemán para regresar cargados hasta arriba. Al menos eso es lo que han explicado a las autoridades locales los directores de supermercados y mayoristas. Los alcaldes han pedido protección y la respuesta es que Alemania cerrará a partir de las 8.00 horas de mañana sus fronteras con Francia, Austria y Suiza.

Según han filtrado varios medios alemanes, esta medida ha sido tomada en una reunión telefónica por la canciller, Angela Merkel, junto con el ministro del Interior, Horst Seehofer; el titular de Sanidad, Jens Spahn, y los jefes de los estados federados de Baviera, Markus Söder; Baden-Württemberg, Winfried Kretschmann; Sarre, Tobias Hans, y Renania-Palatinado, Malu Dreyer. «No se trata de impedir sistemáticamente el paso, sino de establecer controles con las pertinentes excepciones, pero que ayudarán a disminuir la expansión del virus y, sobre todo, impedirán que se sigan realizando esas compras salvajes», explica la información. Entre las excepciones se encuentran el tráfico de mercancías y las personas que viven y trabajan a caballo entre dos países. Los puestos fronterizos están autorizados a denegar la entrada si no la consideran suficientemente justificada.

En las últimas horas, las redes sociales han difundido falsas noticias acerca de un inminente cierre de la cadena de supermercados Aldi Nord, que ha obligado a los responsables a emitir un comunicado desmintiendo esa información y asegurando que sus más de 2.200 supermercados en Alemania seguirán abiertos como siempre.

Entre tanto, el ministro de Sanidad alemán, Jens Spahn, llamó ayer a los turistas alemanes que se encuentren en Suiza, Austria o Italia a regresar cuanto antes y permanecer dos semanas en cuarentena en casa. Queda prohibida la práctica de deporte en cualquier tipo de instalaciones públicas y privadas, así como las visitas a pacientes ingresados. Hacía estos anuncios al tiempo que visitaba hospitales para arengar al personal sanitario, que va a encontrarse en las próximas semanas en primera línea de batalla contra el coronavirus y que «no debe caer en la tentación de dar pasos atrás».

Alemania está reforzando el personal médico en un sistema sanitario con déficit crónico de efectivos que puede resultar crítico en situación de saturación. El ejército ha llamado a la reserva. Todos los afectados por esta medida deben presentarse en los hospitales militares de Coblenza, Hamburgo, Berlín, Ulm y Westertede. El ministro Spahn ha pedido además en una circular a hospitales y clínicas, unos 2.000 centros en total, que llamen a estudiantes de medicina y enfermería en última etapa de formación y a médicos y enfermeros jubilados recientemente, para engrosar, los que voluntariamente accedan, el personal en activo.

También comunicó ayer la prohibición de reuniones con más de 50 personas, pero negó que esta medida estuviera relacionada con rumores sobre las intenciones del Gobierno de limitar de manera extrema los movimientos de los ciudadanos. «Eso no es cierto», insistió, mientras los alemanes experimentan sucesivos cierres en sus fronteras por parte de sus países vecinos.

En las últimas semanas se habían venido realizando controles fronterizos, en los que se tomaba la fiebre y se cumplía un protocolo de información a las personas que cruzaban, pero en las últimas horas varios países centroeuropeos están cerrando sus fronteras y no dejan pasar a los extranjeros. Así lo ha anunciado Polonia, cuyo primer ministro, Mateusz Morawiecki, ha decretado que los polacos que vuelvan a su país deberán pasar una cuarentena de quince días, mientras que a los extranjeros les será impedido el paso. «La mayoría de casos que propagan la epidemia son casos importados», ha justificado, «y no queremos que el coronavirus fluya a oleadas». Por ello ha proclamado un «estado de amenaza epidemiológica».

Austria

El gobierno de populares y verdes de Austria, con Sebastian Kurz a la cabeza, ha prohibido los vuelos de conexión con España, Suiza y Francia. La jefa del gobierno danés, Mette Frederiksen, ha anunciado por su parte el cierre de fronteras a los extranjeros desde el sábado al mediodía. «Todos los turistas extranjeros que no puedan demostrar que tienen una razón válida para venir a Dinamarca no serán autorizados a entrar», ha advertido en una conferencia de prensa, precisando que la circulación de bienes no está afectada y que los daneses seguirán estando autorizados a entrar en el reino. «Los daneses que viven en el extranjero pueden quedarse perfectamente, pero les pedimos a los que están de vacaciones regresar a casa inmediatamente», ha declarado el ministro de Relaciones Exteriores, Jeppe Kofod.

Chequia y Eslovaquia

El gobierno checo y el eslovaco también han anunciado el cierre casi total de sus fronteras a los extranjeros. «Ningún ciudadano extranjero será autorizado a entrar en Eslovaquia», ha confirmado el portavoz del Ministerio del Interior eslovaco, Peter Lazarov, sin dar una fecha de normalización. Bratislava hace una sola excepción con los ciudadanos de la vecina Polonia, debido a que muchos polacos trabajan en fábricas y minas de Eslovaquia. Los extranjeros de otros países podrán entrar solo si tienen un permiso de residencia permanente y todos los eslovacos que regresen del extranjero deberán someterse a una cuarentena durante 14 días. En Eslovaquia, con 16 casos de coronavirus, se han cerrado los aeropuertos internacionales y detenido el transporte de pasajeros, por carretera y por ferrocarril.

La vecina República Checa ha decretado un estado de emergencia de 30 días, cerrando sus fronteras a los viajeros que vienen de «zonas de riesgo», es decir de 15 países: Alemania, Francia, Reino Unido, China, Corea del Sur, Irán, Italia, España, Austria, Suiza, Suecia, Noruega, Holanda, Bélgica y Dinamarca. Praga ha prohibido que los autobuses, trenes y barcos transporten pasajeros a través de sus fronteras, salvo a los residentes de la República Checa. Solo 11 pasos fronterizos permanecerán abiertos con Alemania y Austria. «También hemos prohibido que los ciudadanos checos vayan a zonas de riesgo», declaró el primer ministro checo, Andrej Babis.

Estonia

Estonia, por su parte, ha impuesto el estado de emergencia hasta el 1 de mayo. Todas las escuelas y universidades deben pasarse a la educación a distancia, los museos y cines estarán cerrados, se cancelarán los eventos públicos y deportivos y se introducirán controles sanitarios en las fronteras. Se suspenderá el transporte marítimo de pasajeros entre Tallin y Estocolmo, y se prohibirán las visitas a hospitales, hospicios y prisiones.

Rusia

Si del miércoles al jueves el número de infectados en Rusia por el coronavirus aumentó en 6 personas, en las siguientes 24 horas se han registrado 11 casos más, casi el doble, informa Rafael M. Mañueco desde Moscú. Esta cifra supone además la cuarta parte del total de 45 personas que han contraído la enfermedad desde finales de enero, cuando apareció en el país por primera vez. Así que, como es común ya en el COVID-19 tras observar su evolución en países como China o Italia, el mal empieza a extenderse en Rusia de forma exponencial. Según las últimas medidas anunciadas hoy por la Alcaldía capitalina, las escuelas de Moscú, la ciudad más afectada por el coronavirus, permitirán a los padres que decidan si permitir o no a sus hijos acudir a las clases, lo que augura cierres inmediatos de muchos colegios. Algunos dejaron ya de funcionar hace días.

Mientras, hay más de 13.000 moscovitas que han tenido que auto aislarse tras regresar de países considerados «adversos» desde el punto de vista sanitario como Italia, España, Francia o Alemania. Lo que sigue sin haber todavía son muertes.

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