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Putin convoca a las urnas el 1 de julio con la pandemia aún viva

Política
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La votación, que podría durar hasta una semana, permitiría perpetuarl al presidente ruso en el poder

(ABC) En una situación engañosa, cuando unos días se observa una tendencia hacia la disminución de los contagios y a continuación un nuevo repunte, y sin que el país haya superado todavía la pandemia de Covid-19, el presidente Vladímir Putin anunció ayer que la votación popular para avalar la reforma constitucional que le permitirá presentarse a la reelección en 2024, en 2030 y seguir en el poder hasta 2036 se celebrará dentro de un mes, el próximo 1 de julio.

Putin dijo a través de una nueva videoconferencia retransmitida por los principales canales de televisión que la fecha elegida para llevar a cabo la consulta es «impecable desde el punto de vista legal» y llamó a la población a participar en ella activamente. El 1 de julio, que cae en miércoles, será día festivo.

La directora del órgano de control Rospotrebnadzor, Anna Popova, aseguró las recomendaciones que dará su departamento «no solo minimizarán, sino que eliminarán los riesgos de propagación del coronavirus durante la votación de las enmiendas». La presidenta de la Comisión Electoral Central, Ella Pamfílova, por su parte, declaró que «se organizarán grupos móviles especiales para proporcionar oportunidades de votación a la mayor cantidad de personas». Dijo también que «la votación podrá extenderse por espacio de una semana» y algunos territorios, Moscú y San Petersburgo entre ellos, podrán emitir el voto de forma telemática, lo que para la oposición extraparlamentaria constituye un plan perfecto para de favorecer la manipulación de los resultados. En declaraciones a la radio Eco de Moscú, el dirigente del partido liberal Yábloko, Nikolái Ribakov, señaló que «esta votación contradice la Constitución y la leyes rusas en el contenido y en la forma (...) no debe llevarse a cabo».

Desescalada

El jefe del Kremlin fijó la fecha del «plebiscito» mientras en Moscú comenzaba la desescalada, pese al repunte de contagios de Covid-19 del fin de semana. Tras dos meses de confinamiento a causa de la pandemia, la capital rusa ha abierto ya las tiendas no alimentarias, los centros comerciales y una amplia gama de establecimientos de servicios, tintorerías entre ellos, aunque con limitaciones de aforo. Inician también su actividad las superficies para la venta de ropa, calzado, joyas, electrodomésticos, electrónica, artículos deportivos y materiales de construcción. De igual forma, la mayoría de los parques estarán accesibles al público.

Seguirán cerrados, sin embargo, restaurantes, salvo para el servicio de comidas a domicilio, bares, cafés, teatros, cines, museos, gimnasios y las áreas para juegos infantiles. Continuarán siendo obligatorios los salvoconductos QR para el uso del transporte público o privado. Se concederán por motivos de trabajo, para acudir al médico, a ciertas categorías de profesionales (militares, jueces, abogados, notarios y periodistas) y ahora también a quien solicite acudir a un determinado centro comercial o tienda.

Por otro lado, los moscovitas podrán salir ya a la calle y a los parques para pasear o hacer deporte, pero solamente tres veces a la semana entre las nueve de la mañana y las nueve de la noche con arreglo a franjas horarias establecidas por domicilios y que figuran en la página web del Ayuntamiento (mos.ru). Entre las cinco y las nueve de la mañana se podrá deambular fuera de casa sin ninguna limitación. En todos los casos será necesario el uso de mascarilla. Toda la situación descrita se prolongará, de momento, hasta el 14 de junio.

Pero esta suavización de las restricciones en Moscú, tras una cierta mejoría de la situación epidemiológica desde mediados de mayo, tiene lugar en medio de un cierto repunte de los contagios y de un ligero aumento del número de fallecidos. Después de alcanzar los decesos su máximo el sábado con 78 muertes y bajar el domingo a 69, ayer la principal ciudad del país registró 76 nuevos fallecimientos, lo que eleva el total a 2.553. En el conjunto de Rusia, país que ocupa el tercer puesto mundial en número de infectados, se anotan ya casi 415.000 infectados por COVID-19 y cerca de 5.000 fallecidos.