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Sáb, Oct

Trump firma el envío de la Guardia Nacional a la frontera con México

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Suscribe la orden que para un despliegue que coordinará con los estados limítrofes con el país vecino

Acapulco Gro., 04 de marzo del 2018(ABC).-Donald Trump ha ordenado este miércoles a los departamentos de Defensa y Seguridad Nacional el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera con México, que será coordinado con los estados limítrofes (California, Arizona, Nuevo México y Texas), de acuerdo con la norma ejecutiva que suscribió el presidente en el Despacho Oval. El anuncio de Trump de enviar al ejército no variará sustancialmente las medidas adoptadas en el pasado por sus antecesores, salvo la nada despreciable diferencia de que el papel de los soldados consistirá ahora en velar por la construcción de más de 1.600 kilómetros de muro.

A falta de determinar la cantidad de efectivos, con el recurso a la Guardia Nacional, compuesta por reservistas, el presidente evita tener que recurrir al Congreso, ya que la ley federal prohíbe expresamente hacer uso de tropas regulares sin su autorización previa.

Trump ultimó los detalles del plan con el secretario de Defensa, James Mattis, y con la responsable de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, que fue la encargada de realizar el anuncio de la firma de la orden a cargo del presidente. Aunque Nielsen asumió que el despliegue de los reservistas llevará su tiempo, proclamó que ayer mismo comenzaba el proceso.

La presencia de tropas de la Guardia Nacional no es una novedad en Estados Unidos. En los años 2006 y 2007, el anterior presidente republicano, George W. Bush, llegó a tener desplegados hasta 6.000 efectivos en su pico más alto, producto de movilizar hasta 29.000 reservistas, hasta que concluyó su trabajo. Con el refuerzo, Bush intentó ganarse el apoyo de los congresistas más conservadores a su proyecto de regularización masiva de inmigrantes. Entonces, las fuerzas militares se encargaron de preservar la vigilancia, las comunicaciones, el soporte administrativo, la inteligencia y la adecuada instalación de la infraestructura que hacía posible la seguridad en la frontera.

Tres años más tarde, en 2010, aunque de manera más modesta, Barack Obama envió a casi 2.000 efectivos, y por un periodo de apenas unos meses. De nuevo, se trataba de cubrir el reclamo de una mayor seguridad para ganarse apoyos a una regularización de inmigrantes que después no llegó a materializarse.Aún hay más precedentes. En 2014, Texas, por orden de su entonces gobernador, Rick Perry, hoy secretario de Energía de la Administración Trump, en el uso de una competencia que también pueden asumir los estados, llegó a desplegar a un millar de reservistas en la frontera con el valle de Río Grande, en un momento en que había aumentado notablemente la llegada de niños al paso, que huían de la violencia en Centroamérica.

Medidas para cubrir el «vacío de seguridad»

El anuncio de un refuerzo militar a cargo de Nielsen vino acompañado de una nueva exigencia al Congreso para que impulse otras medidas que cubran el «vacío de seguridad» de la frontera estadounidense. La responsable de Seguridad Nacional se refirió a la supresión de leyes como la que «impide retener a los menores indocumentados que cruzan la frontera más de 72 horas y a las familias, permanecer en centros de detención más de veinte días». Sobre la entrada de indocumentados en el país, que estimó en «un millar al día», Nielsen aseguró que «supone una violación de nuestra soberanía que este presidente no va a aceptar».

La ofensiva antiinmigración del presidente estadounidense irrumpe en un momento en que Trump necesita congraciarse con su núcleo duro de votantes.