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Mar, Sep

Naciones Unidas denuncia crímenes de guerra y contra la humanidad en Siria

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El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó en febrero pasado la situación en la zona de «infierno en la tierra»

La ONU ha acusado este miércoles a las fuerzas sirias y a los grupos armados y organizaciones terroristas de haber cometido «crímenes de guerra y contra la Humanidad» durante el asedio y la reciente batalla final por el control de la región siria de Guta Oriental, antiguo feudo opositor en las afueras de Damasco. El asedio a Guta Oriental duró cinco años, de 2013 a 2018, y fue «el más largo de la historia moderna», ha recalcado la Comisión Internacional de Investigación de la ONU para Siria en su informe sobre los crímenes cometidos en esta región siria publicado hoy.

El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó en febrero pasado la situación en Guta Oriental de «infierno en la tierra». En el momento en el que Damasco declaró el fin de la ofensiva, el pasado 14 de abril, había unas 140.000 personas desplazadas. La Comisión de la ONU, creada por el Consejo de Derechos Humanos para investigar las violaciones de derechos humanos cometidas en Siria desde 2011, señala en su informe que «entre febrero y abril, la intensa campaña de las fuerzas progubernamentales para recuperar el control de Guta Oriental estuvo marcada por crímenes de guerra generalizadoscometidos por todas las partes» enfrentadas.

Por parte de los grupos armados y organizaciones terroristas se cometió —mediante su respuesta bélica contra la ciudad de Damasco y Damasco Rural y sus ataques de represalia— el crimen de guerra de difundir terror entre la población civil y el del lanzamiento de ataques indiscriminados, sostiene la Comisión. «Durante todo el asedio, los grupos armados también de forma regular arrestaron arbitrariamente y torturaron a civiles en Duma (...), cometiendo el crimen de guerra del trato cruel, inhumano para la dignidad personal y el de la tortura», indica.

En cuanto a las fuerzas progubernamentales, la Comisión afirma que «durante la operación militar la naturaleza de las armas empleadas, en áreas civiles densamente pobladas, aterrorizó a los residentes asediados». «Existe una base razonable para creer que las fuerzas progubernamentales cometieron el crimen de guerra de pretender difundir el terror entre la población civil asediada», indica.

En opinión de la Comisión, las tropas del presidente sirio, Bachar al Asad, cometieron el «crimen de guerra de lanzar ataques indiscriminados» y «violaron el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de las personas». Las tropas sirias dejaron además «diezmadas viviendas, mercados, hospitales» y centros médicos en bombardeos diseñados intencionadamente, algo que constituye el crimen de guerra de lanzar deliberadamente ataques contra objetos protegidos y de atacar a propósito personal médico. En general, las tácticas de las tropas sirias durante su campaña militar consistieron en «castigar a los habitantes y obligar a la población a rendirse colectivamente o morirse de hambre». En aquel momento al menos 265.000 sirios que aún permanecían en el enclave asediado se vieron afectados por estas prácticas.

El Ejército sirio privó «deliberadamente de alimentos» a los civiles de Guta Oriental, al «denegarles ayuda humanitaria», «denegó evacuaciones médicas» y lanzó «ataques indiscriminados tanto con armas convencionales como con prohibidas contra áreas civiles». En este sentido, la Comisión considera que las fuerzas de Al Asad perpetraron un «crimen contra la humanidad» por haber cometido actos inhumanos contra la población, causándoles a los habitantes «un grave sufrimiento físico y mental». Los expertos de la Comisión de la ONU recibieron además evidencias del posible uso de armas químicas en tres ocasiones entre febrero y abril, si bien en dos, donde se sospecha que se empleó gas cloro —en Al Shayfouniya y en un área entre Saqba y Hammouriyeh— «no fue posible obtener suficiente material probatorio».

Sobre el presunto ataque químico efectuado contra Duma el 7 de abril, en el que fallecieron al menos 70 personas y tuvieron que ser atendidas 500 personas con síntomas de exposición a agentes químicos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión resalta que «las pruebas disponibles son mayoritariamente congruentes con el uso de cloro». Los expertos añaden sin embargo que ello en sí mismo «no explica otros síntomas observados que son más congruentes con el uso de otro agente químico, lo más probable un gas nervioso».

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) debe aún presentar su informe al respecto, después de haber recogido material y datos en la localidad y enviado las muestras a sus laboratorios y a otros para dos análisis distintos. En respuesta a este ataque, EE.UU., el Reino Unido y Francia lanzaron ataques aéreos en Siria el 13 de abril contra una instalación militar cerca de Homs y un centro de investigación y desarrollo cercano a Damasco.