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Trump, el «héroe» que se libró de la guerra de Vietnam

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El presidente de EE.UU. ha asegurado que hubiera corrido contra el atacante del instituto de Florida. Pero cuando le tocó servir en Vietnam, logró una excusa médica para no ir a la guerra

Acapulco Gro., 27 de febrero del 2018.-Cuando habla de acciones militares o policiales, Donald Trump tiene un talón de Aquiles. O, mejor dicho, un espolón de Aquiles. El presidente de EE.UU. se libró de la guerra de Vietnam por cuatro prórrogas educativas y una quinta, ya con sus estudios finalizados, por un espolón óseo en el talón, una dolencia menor provocada por una protuberancia en el hueso.

Mientras miles de jóvenes eran enviados al frente en la primavera de 1968, Trump acababa sus estudios en Wharton y se lanzaba a colaborar con su padre en su negocio inmobiliario. El día de su graduación, cuarenta estadounidenses murieron en Vietnam. Cientos de miles tuvieron que ingresar en el ejército ese año. Trump, sin ningún historial médico grave más allá de una apendicitis a los diez años, un joven saludable que jugaba a tenis, squash y golf, aducía un espolón óseo para quedarse en casa. A pesar de que durante las elecciones los medios le insistieron para que lo hiciera, Trump nunca presentó el justificante médico de aquella época.

Este fantasma del pasado ha vuelto a aparecerse esta semana. Trump, en medio del debate sobre el control de las armas tras la masacre del instituto de Florida, ha asegurado que hubiera corrido hacia el atacante, que iba armado con un fusil de estilo militar, para detenerle. «No lo sabes hasta que ocurre, pero creo de verdad que hubiera corrido hacia allí, incluso sin tener un arma», dijo en una reunión con gobernadores de estados. «Creo que la mayoría de la gente en esta sala hubiera hecho lo mismo», añadió.

Sus palabras son una forma más de defender la postura que ha mantenido en los últimos días para evitar las masacres en los colegios que cada poco tiempo conmocionan a EE.UU.: armar a los profesores. La idea es que la presencia de armas en los centros educativas haría que los atacantes se lo pensaran dos veces y, aunque lo hicieran, serían neutralizados con mayor eficiencia. Pero la realidad del ataque al instituto de Florida rompía su argumento: allí había un policía armado, con más de tres décadas de experiencia, que no fue capaz de reaccionar al ataque y buscó cobijo. Trump calificó su actitud de «asquerosa» y fue entonces cuando dijo que incluso él hubiera corrido a enfrentarse al atacante.

El recuerdo de sus prórrogas militares pusieron en duda sus agallas. «Señor, ya sabemos cómo reacciona en situaciones de combate», se mofó el comediante Stephen Colbert en su programa nocturna. «¿Qué va a hacer? ¿Correr hacia él y clavarle sus espolones?». Jake Tapper, uno de los presentadores estrella de la CNN, tiró de ironía y dijo que no había encontrado «a ninguno de sus compañeros de filas en Vietnam» para opinar sobre ello.

No es la primera vez que a Trump se le vuelven en contra sus comentarios deslenguados sobre el ejército. Durante la campaña electoral criticó al senador John McCain, que fue prisionero y torturado durante años por el ejército comunista en Vietnam. «No es un héroe de guerra», dijo. «Se le consideró un héroe de guerra porque fue capturado. A mí me gustan los que no fueron capturados». McCain aprovechó una entrevista el año pasado para devolverle el golpe. Hablando sobre la guerra de Vietnam, dijo que «un aspecto del conflicto que nunca aceptaré es que mandamos a los más pobres de América y los más ricos encontraron un médico que dijera que tenían un espolón óseo».