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Sáb, Jul

La victoria de AMLO no cambia el equilibrio en Latinoamérica

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CLAVES DE LATINOAMÉRICA...La vuelta a la histórica Doctrina Estrada prevendrá a México de acudir en ayuda de la Venezuela de Maduro

Acapulco Gro., 04 de julio del 2018(ABC) La victoria de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en México el domingo no cambia sustancialmente la correlación de fuerzas ideológicas que se ha ido gestando en Latinoamérica en los últimos dos años. Si ahora ha ganado un candidato de izquierda en México, hace dos semanas ganó uno de derecha en Colombia. La amenaza de políticas «chavistas» llega ciertamente a México, pero en cambio ese riesgo se ha superado en Colombia.

Además, en el pulso que existe hoy en Latinoamérica entre democracia y sistemas iliberales o autoritarios, «la victoria de AMLO no supone ningún paso atrás en la liquidación del Socialismo del Siglo XXI, porque el nuevo presidente mexicano no va a poder perpetuarse en el poder», siguiendo los pasos de Hugo Chávez (Venezuela), Daniel Ortega (Nicaragua) y Evo Morales (Bolivia), según asegura el Instituto Interamericano para la Democracia (IID por sus siglas en inglés), entidad presidida por Carlos Alberto Montaner, con sede en Miami, muy atenta a la evolución del bolivarianismo.

El partido de AMLO, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), ha ganado también en las elecciones a las dos cámaras del Congreso, pero en ellas queda por debajo del 50% de los puestos, por lo que no podrá impulsar unilateralmente radicales reformas constitucionales.

Aunque sin duda AMLO mostrará comprensión hacia el régimen de Nicolás Maduro, el prometido regreso a la política de neutralidad en la región (Doctrina Estrada) por parte de México deberá impedir que este país se implique en la revitalización del ALBA. Las crisis de Venezuela y Nicaragua certifican la defunción de esa organización; el ALBA no va a resucitar a pesar del triunfo de AMLO y Morena. Tampoco va a restaurar Unasur, a la que México no pertenece.

La amplia coalición de países americanos que presionan para reinstaurar la democracia en Venezuela –el elemento que desde hace un tiempo centraliza la atención de la política exterior latinoamericana– pierde uno de sus socios de mayor peso, pero ha ganado otro de no poca importancia. El compromiso del electo presidente en Colombia, Iván Duque, para lograr que Maduro sea investigado y procesado por la Corte Penal Internacional compensa el cambio de posición en México. Cualquier iniciativa regional para resolver la crisis humanitaria en Venezuela pasa por el protagonismo de Colombia.

El bolivarianismo no avanza

Como ha ocurrido después de cada uno de los últimos procesos electorales en Latinoamérica, tras las elecciones en México surge la pregunta sobre si realmente está retrocediendo la ola populista bolivariana.

«Todo depende de dónde ponemos el eje de confrontación», responde Carlos Sánchez Berzain, director ejecutivo del Instituto Interamericano para la Democracia. «Si el eje es derecha-izquierda, ciertamente México no sigue la tendencia que hemos visto en otros países de la región desde el triunfo que a final de 2015 tuvo Macri sobre el kirchnerismo en Argentina». «Pero si nos fijamos en la confrontación democracia-dictadura, entonces queda claro que el declive de las dictaduras del Socialismo del Siglo XXI en las Américas no se detiene», añade Sánchez Berzain, uno de los políticos bolivianos en el exilio más atacados por Evo Morales.

En su opinión, Andrés Manuel López Obrador podrá gobernar desde la izquierda, «pero en muchos aspectos será un presidente conservador; desde luego no va a poder perpetuarse en el poder: la no reelección del presidente es un logro de la revolución mexicana que no creo que pueda cambiarse más que con una guerra civil».

Lo mismo considera Carlos Alberto Montaner, intelectual de origen cubano con gran influencia en todo el mundo hispano. Montaner, presidente del IID, reconoce que AMLO tiene todas las «características del caudillo», pero no cree que vaya a «forzar las instituciones para perpetuarse en el poder». Apunta que el hasta ahora canciller mexicano, Luis Videgaray, ha tenido «una voz muy firme» contra el régimen de Maduro y que con el nuevo Gobierno esto ya no será así. No obstante, la aplicación de la Doctrina Estrada «hará que México se aísle de Latinoamérica e ignore las cosas que pasan en la región». En su opinión, AMLO puede hacer guiños a Maduro, pero «por debajo de la mesa tratará de mantener buenas relaciones con Estados Unidos».

Doctrina Estrada

La Doctrina Estrada fue formulada en 1930 por quien entonces era el jefe de la diplomacia mexicana, Genaro Estrada. En un continente de revoluciones y golpes militares, durante décadas México ha invocado esa doctrina para expresar su respeto hacia los gobiernos constituidos en la región, sin cuestionar su legitimidad. La Doctrina Estrada sirvió como coartada para la simpatía que los gobiernos mexicanos tuvieron durante mucho tiempo hacia la Cuba castrista, pero también hizo que el país se abstuviera de campañas internacionales activas en favor o en contra de cualquier régimen.

La negociación y aplicación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) llevó a un paulatino acercamiento de México a Estados Unidos, país con el que siempre había guardado las distancias. Ese acercamiento fue consolidado por los presidentes Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012), ambos del PAN, y llevado a un nuevo estadio por Enrique Peña Nieto (2012-2018) con el alineamiento de México con EE.UU. y otros vecinos regionales en contra del régimen de Maduro.

Con el retorno a la Doctrina Estrada, anunciado por Morena durante la campaña electoral, México volvería a una situación de «no alineado» que, si realmente se atiene a ella, le impedirá acudir en auxilio de Venezuela.