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Sáb, Dic

López Obrador asume el control de la Caravana, su primer reto

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Los 6 mil emigrantes hondureños de Tijuana pasan a manos federales

Andrés Manuel López Obrador, el nuevo presidente de México, tomó las riendas del país el pasado sábado y, precisamente, una de sus primeras medidas ha sido tomar el control de la situación de emergencia que sufren las cerca de 6.000 personas de la caravana de emigrantes ubicada en Tijuana, ciudad fronteriza con Estados Unidos. Con el objetivo de paliar la falta de recursos y preparar un mejor albergue para los centroamericanos, el gobierno federal encomendó a la Secretaría del Bienestar atender las necesidades de los miembros del numeroso grupo, en el que uno de cada cuatro integrantes son niños de acuerdo con estimaciones de Save the Children.

Y es que además de la incierta situación que viven los inmigrantes -en la que muchos todavía ansían llegar a Estados Unidos- la alcaldía de Tijuana requiere aproximadamente unos 500.000 pesos (21.000 euros) diarios para alimentar y dar servicios sanitarios al grupo. Dar a asistencia financiera será la primera medida de López Obrador, no obstante, se trata de una solución a corto plazo ya que los centroamericanos llevan tres semanas en Tijuana y, según pasan los días, la caravana parece destinada a enquistarse en la ciudad, donde el numeroso grupo no goza de la simpatía de muchos de sus habitantes tras del cierre del paso fronterizo después de que intentaran entrar en Estados Unidos a la fuerza.

«Primero los pobres», reiteró una vez más López Obrador durante su discurso de investidura. El veterano político, de 65 años, ha construido su carrera a base de defender a los más desfavorecidos y de enarbolar un discurso mercantilista. Por ello, analizar qué pasos dará el nuevo presidente de México con respecto a la caravana servirá para ver qué priorizará durante su mandato, es decir, apoyar a los pobres bajo riesgo de enfrentarse con su primer socio comercial, Estados Unidos; o por el contrario se decantará por el pragmatismo a cambio de mantener una buena relación con la primera potencia.

Gestos de austeridad

Por el momento, López Obrador y los tres países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica -El Salvador, Guatemala y Honduras- firmaron un plan de desarrollo integral para impulsar la economía de la región y, así, tratar de poner freno al fenómeno de las caravanas, surgido durante el último lustro para asegurar el tránsito seguro de miles de inmigrantes por México en su camino a Estados Unidos.

Mientras tanto, otras de las primeras acciones que ha tomado el presidente -que ganó las elecciones el pasado 1 de julio con cerca del 53% de los votos- incluyen la puesta en venta del avión presidencial, un Boeing 787 que fue adquirido en noviembre de 2012 y que estuvo en funcionamiento desde 2016, un tiempo en el que ha recorrido más de 600.000 kilómetros. El avión abandonó el país azteca rumbo a Estados Unidos y, a partir de ahora, el presidente viajará en aerolíneas comerciales. Además, México pondrá a la venta otras 60 aeronaves propiedad del gobierno federal como parte del programa de austeridad propuesto por López Obrador.

A su vez, López Obrador prometió durante su discurso de inauguración que abrirá una comisión de la verdad para investigar la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, tal y como un juez federal y las Naciones Unidas han ordenado debido a que algunas de las confesiones que se obtuvieron fue debido al uso de tortura.