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Mar, Abr

Las mujeres de ciencia desafían los tópicos

Ciencia y tecnología
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Consideradas «rara avis» dentro del ámbito STEM (ciencia, tecnología, infeniería y matemáticas), estas cinco chicas opinan sobre su posición en un mundo donde la presencia femenina se reduce a menos de un tercio en los mejores casos

(ABC) Las cifras hablan de un problema de sexos en el ámbito STEM (las siglas en inglés para las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas): las mujeres solo representan un 39% del total de investigadoras en España -aunque aprobamos con más nota que en la Unión Europea, donde la media se sitúa en un 33%-. Aunque hay paridad en las tesis entre nombres masculinos y femeninos, solo el 21% de estas mujeres llegan a ser catedráticas. Y los datos no mejoran en el ámbito privado: según información facilitada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el 18% de los 7 millones de profesionales que trabajan en el sector de las nuevas tecnologías en nuestro país son mujeres -y aquí estamos peor que en la UE, ya que a nivel comunitario la media se eleva hasta el 30%-.

Muchos agentes señalan que la solución a esta cuestión está en lo más básico, en la educación. La «invisibilización» de mujeres como referentes en sus campos, la expansión de esteroptipos equivocados y sesgados en las redes sociales, la falta de nombres de mujer en los libros de texto o la distinción por género en los juguetes (como el viejo mito de que los niños juegan con robots y coches y las niñas solo muñecas y cocinas) son los factores que provocan que la presencia femenina siempre haya sido escasa y que incluso se esté reduciendo en las carreras científicas. En concreto, según datos del Ministerio de Educación, en el curso 2016-2017 el porcentaje de matrículas de mujeres en Físicas fue del 25,4%; en Ingeniería y Arquitectura del 28,7%; y en Informática tan solo el 12,02%. Este último caso es paradigmático porque presenta una disminución muy marcada en los últimos años: en 2007 era del 17,57%; y en 1992 se situaba en un ahora lejano 26,11%.

Sin embargo, son muchas las mujeres que pugnan porque la atención se enfoque en las se dedican al ámbito STEM y no en las que faltan, para acabar dando la vuelta a los números que tan básicos son en su área. Aquí la historia y la opinión de cinco de esos nombres que hoy celebran el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, jornada que España conmemorará con más de 2.500 actividades repartidas por toda la geografía.

Desde pequeña, a Sandra Díaz Aguilar le han llamado la atención las cosas exactas. Y en la exactitud, las reinas son las matemáticas. «Algo es así y no hay forma de cambiarlo», dice a ABC por teléfono esta chica de 16 años que acaba de entrar en el proyecto STEM Talent Girl impulsado por la Fudación ASTi en colaboración con el programa de L’Oréal-UNESCO For Women in Science. Hace unos meses, ella y sus amigas se enteraron de esta iniciativa y, a pesar de tener examen al día siguiente, realizaron las pruebas para entrar. Y lo consiguieron. «Básicamente se trata de empoderar a las chicas para que se dediquen o al menos sepan las oportunidades que hay en una carrera de ciencias o una ingeniería a través de mentoras que te explican sus experiencias», argumenta de forma seria en un rato entre sus clases de 4º de la ESO en el Colegio Alkor y las extraescolares de karate. También se declara una amante de los libros, intentó aprender piano, canta en un coro y ayuda a su padre con los experimentos de electrónica, informática y domótica que después enseña a sus alumnos de FP en clase. «Mis padres son muy abiertos y siempre me han dejado probar lo que he querido. Mi madre viene más de letras y mi padre de ciencias, así que siempre he tenido las dos vías», relata.

Que una chica quiera dedicarse a una rama científica en su colegio no es raro, aunque según Sandra, la mayoría escogerá por una carrera sanitaria, como medicina. Ella aún no lo tiene claro. «He sido muy cambiante: me dio por escribir y luego a mi abuela casi le da algo cuando le dije que quería ser chef… Ahora que soy más mayor me decanto por cosas más precisas y creo que haré el Bachillerato tecnológico, pero no sé qué carrera estudiaré aún». Sabe de los datos que dicen que las mujeres lo tienen más difícil en ciencias que ellos, aunque el programa STEM Talent Girl le ha cambiado la visión: «El primer día nos preguntaron si sabíamos algún nombre de alguna científica, y casi no salieron. Pero luego te das cuenta de que hay muchas mujeres que no conoces, pero que trabajan para empresas que son muy importantes y te cuentan todo lo que se puede hacer. Con suerte, cuando yo llegue, las estadísticas habrán cambiado, aunque supongo que aún quedará algo de todo esto», dice entre la esperanza y la resignación.