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Dom, Oct

Una guerra nuclear entre India y Pakistán podría matar a millones de personas en todo el mundo

Ciencia y tecnología
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Investigadores han pronosticado que un conflicto en 2025 podría llevar a un invierno nuclear global que duraría hasta diez años

(ABC) Durante la Guerra Fría, solo dos imperios tenían capacidad de usar armamento nuclear. Pero hoy en día, son nueve los países que tienen acceso a las 14.000 cabezas nucleares que existen en todo el mundo. Por eso, a medida que India y Pakistán escalan en su tensión militar y avanzan en su carrera de armamentos, un grupo de científicos acaba de alertar del riesgo, de consecuencias globales, que supondría una guerra nuclear entre estas dos potencias.

En un estudio que se ha publicado en Science Advances, investigadores de la Universidad de Rutgers (EEUU) ha pronosticado que un conflicto entre India y Pakistán en el que se empleasen armas atómicas mataría inmediatamente a entre 50 y 125 millones de personas. Además, el humo y las cenizas, elevados hasta la atmósfera por las explosiones, iniciaría un invierno nuclear y una hambruna masiva y global.

«Una guerra así no solo sería una amenaza para los objetivos de las bombas, sino también para todo el mundo», ha dicho en un comunicado Alan Robock, coautor del estudio.

El conflicto por la región de Cachemira ha llevado a que India y Pakistán estén embarcados en una rápida carrera de armamentos. Por ello, los investigadores consideraron interesante predecir las consecuencias de un conflicto entre ambas. Con esta finalidad, reconstruyeron un modelo simplificado de guerra atómica al que le incorporaron el modelo de «invierno nuclear», a partir de lo aprendido del asteroide que acabó con los dinosaurios.

Según las estimaciones de los investigadores, en 2025 ambos países podrían tener un total de 400 a 500 bombas nucleares de potencias situadas entre los 15 kilotones (comparable a la bomba de Hiroshima) a unos pocos kilotones. Pues bien, en un escenario en el que India emplease 100 de estas armas, y Pakistán 150, los autores del estudio han predicho que morirían entre 50 y 125 millones de personas.

Además, se producirían efectos y muertes a escala global, lejos del radio afectado por las detonaciones. Según los cálculos realizados en el estudio, las bombas liberarían entre 16 y 36 millones de toneladas de cenizas con el humo. Estas serían capaces de llegar hasta la atmósfera superior y de extenderse por todo el mundo en tan solo unas semanas.

El temible invierno nuclear

Dichas cenizas absorberían la radiación solar, calentarían el aire y acelerarían el ascenso del humo. Finalmente, esta polución sería capaz de reducir la cantidad de luz solar incidente sobre la superficie terrestre en un 20 a 35 por ciento, lo que llevaría a un enfriamiento de dos a cinco grados centígrados, y a un descenso de las precipitaciones del 15 al 30 por ciento.

Todos estos procesos tendrían un impacto muy importante sobre los seres vivos. Según Robock y colegas, el crecimiento vegetal en tierra disminuiría en un 15 a 30 por ciento, mientras que la productividad del plancton en los océanos caería entre un cinco y un 15 por ciento.

Además, este invierno nuclear duraría unos 10 años, porque el humo persistiría en la alta atmósfera.

«Nueve países tienen acceso a armas nucleares», ha dicho Alan Robock. «Pero India y Pakistán son los que más rápidamente están incrementando sus arsenales». Por ello, en su opinión «es importante comprender las consecuencias de una guerra nuclear». También porque, tal como ha apuntado, es posible que estas terribles armas sean usadas como resultado de un ataque cibernético, del pánico o por las órdenes de un trastornado.

«La única forma de evitar todo esto es eliminar estas armas», ha apuntado.

En este sentido, el investigador ha sugerido que los resultados del estudio apoyan la importancia del Tratado de Naciones Unidas para la Prohibición de Armas Nucleares aprobado en 2017.