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Dom, Oct

CHAMPIONS LEAGUE / Messi y Suárez tapan la mediocridad

Deportes
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«Sólo las dictaduras meten en la cárcel a líderes políticos pacíficos», decía la pancarta independentista en el Camp Nou. Y tenía razón. Por eso en España no hay ningún líder pacífico encarcelado y sí golpistas que quisieron subvertir por la fuerza nuestro orden constitucional y la convivencia. Para que luego digan los independentistas que no les entendemos. ¿Lo ves cómo estamos de acuerdo?

FICHA DE PARTIDO

Estadio: Camp Nou

FC Barcelona

  • 1
    ter Stegen
    3
    Piqué

    2
    Nélson Semedo
    15
    Lenglet
    20
    Sergi Roberto

    21
    Frenkie de Jong
    5
    Busquets

    8
    Arthur Henrique Ramos de Oliveira Melo
    17
    Griezmann


    9
    Luis Suárez
    10
    Messi

Inter Milán

  • 1
    Handanovic
    37
    Skriniar
    2
    Godín
    6
    Stefan de Vrij
    77
    Marcelo Brozovic
    18
    Asamoah
    23
    Barella

    12
    Stefano Sensi

    87
    Candreva

    7
    Alexis


    10
    Lautaro Martínez
  • Banquillo
  • 27
    Carles Pérez
    6
    Jean-Clair Todibo
    22
    Arturo Vidal


    11
    Dembelé

    16
    Moussa Wague
    13
    Neto
    4
    Rakitic
  • Banquillo
  • 8
    Vecino
    33
    D'Ambrosio

    16
    Matteo Politano

    30
    Sebastiano Esposito
    5
    Roberto Gagliardini

    34
    Biraghi
    27
    Padelli
  • Goles
  • Luis Suárez 57'Luis Suárez 83'
  • Goles
  • Lautaro Martínez 1'

Árbitro: Damir Skomina

Por lo demás, el Barça como siempre empezó mal y Lautaro -¡qué grande es Lautaro!- dejó en evidencia a Lenglet y batió a Ter Stegen para conseguir el primer gol del partido en el minuto 2. Era el primer gol que el Inter marcaba en el Camp Nou desde la Copa de Ferias de 1970. El Inter presionaba mucho, el balón no fluía, el Barça no podía jugar fácil y a Messi no le acababa de llegar ningún balón en condiciones, pero él tampoco estaba en condiciones. Por cierto que en el gol, Ter Stegen pudo hacer más. Los italianos sabían qué hacer con el balón y se permitían incluso jugadas de una cierta fantasía. Control milanés, con los centrales a sus anchas; y ansiedad azulgrana. Cuando tenía el balón, el Inter podía descansar, y además el Barça, como cansado de sí mismo, perdía demasiados balones. Hace semanas que los de Valverde parece que salen a jugar pachangas de veteranos. Los jóvenes hacen lo que pueden, pero el esqueleto de este equipo es viejo y está agotado: esto es lo que pasa cuando tienes una directiva siniestra, inculta, mediocre y que no sabe de fútbol; y un entrenador que es un cobarde y al que no le importa hacer el ridículo si es a cambio de no meterse en líos.

El Barça empezó a hacer algo, pero hasta la media hora estuvo más cerca el 0 a 2 que el empate. Piqué, segundo partido de Champions y segunda amarilla, completamente innecesaria. Sergi Roberto, fallón, no pasa por un buen momento en su relación con el balón. Pero el problema era más general, de equipo, de alma. El Barça es hoy una deprimente mezcla de tercera edad -futbolística- con la falta de Gracia que invariablemente te condena, por muy bueno que seas, cuando formas parte de un proyecto podrido y sin sentido.

 

A partir de la media hora el Barça se echó una siesta y el Inter le fue meciendo para que no despertara. Se masticaba el 0 a 2 y Suárez hacía ver que le hacían faltas cuando estaba demasiado cansado para continuar peleando un balón. En el 36, un remate de Lautaro -sensacional- de cabeza no entró de milagro, y el milagro fue una mano soberbia de Ter Stegen. Lenglet, otra vez superado, dramáticamente superado. Primeros pitos en el Camp Nou. Que no piten tanto y que la próxima vez que puedan elegir a un presidente, voten como personas aseadas y no como auténticos orangutanes. Valverde resoplaba en la banda: otro que tal. No tendría que resoplar tanto si no fuera tan cobarde.

La segunda parte empezó con el Barça queriendo y no pudiendo demasiado. La solución de Valverde fue cambiar a Busquets por Arturo Vidal, para infiltrar a un jugador más por delante del balón. Y le funcionó. Justo a continuación, Suárez, de una remarcable bolea, consiguió en el minuto 57 el empate. Todo hay que decirlo: golazo. El Barça crecía y el Ínter se empequeñecía. Minutos eléctricos, de buen fútbol local. Los italianos empezaron a tener miedo. Dembélé entró por Griezmann.

El Barça mejoró pero bajo un techo muy bajo. Su fútbol dio para el truco final con que ganó el partido, como tantas veces se impuso con mucha suerte antes de naufragar en Roma o en Liverpool. Orgullo y calidad de Messi, que desequilibró a la defensa contraria con una progresión memorable, y Suárez controló con maestría y chutó para el 2 a 1. Retienen estos jugadores recursos de cuando eran los mejores, pero las piernas les tiemblan demasiado para continuar viviendo de la inercia. Se ganó pero con este fútbol no se puede ir por Europa. El Inter se fundió e intentó mucho más administrar el empate que ir a por la victoria, lo que suele tener su merecido castigo en la Champions.