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La lenta agonía del PRD en Guerrero; el 62 por ciento de su militancia emigró a otros partidos y los emblemas se fueron dejando solo un cascarón

Política
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El partido del Sol Azteca tuvo su oportunidad de oro y no la aprovechó, quienes gobernaron se hicieron millonarios de la noche a la mañana, se olvidaron del pueblo y lo que es peor, trajeron la tragedia que sepultó al partido

Por: Mariano Nicomedes

Acapulco Gro., 29 de septiembre del 2923.- El Partido de la Revolución Democrática (PRD) vive la peor de la agonía, la muerte lenta tras la salida de su militancia que ante la falta de democracia y de ver cómo quienes llegaron al poder se enriquecieron de la noche a la mañana olvidándose de los pobres los llevó a buscar nuevas oportunidades y formas de gobierno en otros institutos políticos en Guerrero.

Las estadísticas indican que más del 65 por ciento de su militancia emigró y el PRD podría incluso perder su registro en medio de una crisis de partidos tradicionales que se han olvidado del pueblo que los fortaleció y los hizo gobierno. Hombres y mujeres, “verdaderos luchadores sociales que entregaron su vida al partido”, -no oportunistas de la política que se adueñaron del PRD- se han ido en busca de la llamada justicia social.

Los llamado priistas que llegaron al partido del Sol Azteca, con todo el dinero del mundo, entraron como la humedad y no solo llegaron a poder, sino que acabaron con la poca credibilidad que tenía ese instituto político. Quienes lucharon para que la democracia llegara a Guerrero, vieron con tristeza que “otros llegaron al partido para apoderarse de él y de las candidaturas”.  Muchos de los participaron en marchas y plantones, toma de edificios eran pobres, algunos luchadores sociales que han sido desaparecidos y otros asesinados por el viejo régimen autoritario y asesino y ahora solo queda el recuerdo de ellos.

Muchos de los que gobernaron a nombre del PRD, tienen nombres y apellidos. Uno que pedía prestado para el camión, que vivía en una colonia popular, ahora es muy rico, acaudalado y pernocta en una casa de ricos en un fraccionamiento que en su vida imagino estar en un paraíso. La gente sabe quiénes son, aun sin mencionarlos y que han sido la maldición para el partido.

Desde el nacional, las grandes figuras del PRD se fueron y fundaron un movimiento que luego se convirtió en un fenómeno que hizo historia en México. Algunos incluso se fueron a partidos nuevos que gracias a las alianzas han logrado espacio de poder, pero no llegaron a más.

Algo que también sepultó al PRD fueron las llamadas corrientes al interior de ese partido, que como hienas se peleaban las candidaturas con un hambre jamás vista en la historia de los procesos electorales. Al final, cuando por fin lograron permear en la mente de los votantes, tuvieron que importar candidatos de otros institutos políticos porque en Sol Azteca no tenía cuadros honorables.

El PRD caía de manera precipitada, de pronto apareció el salvador y llegó a oxigenar al partido con toda la plata y rescató la poca credibilidad e hizo que los años de lucha los capitalizó para que llegaran al poder, primero a la alcaldía de Acapulco y luego a la gubernatura de Guerrero.  Pero ni Ángel Aguirre Rivero, ni Zeferino Torreblanca Galindo, fueron capaces de interesarse por su militancia, el empresario, que fue un fenómeno en su momento, no supo hacer política, aunque fue un buen administrador e hizo algunas cosas buenas en la entidad.

El priista que llegó a la gubernatura, trajo la maldición al PRD, aunque todos reconocen que es un político bonachón y sabe negociar con todas las corrientes y hacer alianzas con otros partidos, le brincó lo de la desaparición de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. El estigma lo perseguirá toda su vida como al ex gobernador Rubén Figueroa con los 17 campesinos asesinados en Aguas Blancas.

La nueva generación de una clase política rancia y ambiciosa, no pudo sostener la credibilidad del PRD y menos mantener a su militancia. Son gente que, en sí, no tiene una ideología propia, llegaron al partido de la nada y nunca aportaron solo llegaron por los cargos de elección popular.

La nueva generación de políticos de izquierda, jamás estuvieron presos por la lucha social y menos dieron su vida por su gente. Algunos incluso involucrados con grupos de la delincuencia, señalados, pero –no investigados-. El caso de Iguala con su alcalde José Luis Abarca, y los señalamientos de quién gobernó recientemente Acapulco, es otro asunto de preocupación que también desanimó a la militancia.

Al aproximarse el proceso electoral 2024, las cosas no han cambiado. Ya el dirigente estatal del PRD puesto por su padrino que trajo la maldición al partido, está exigiendo a los del Frente por México, que le dejen la senaduría para uno de los suyos. En Acapulco le dicen el “chamaco cagón”, el que por suerte llegó a ser alcalde y ahora busca vivir del erario público, porque en la iniciativa privada nadie le va dar trabajo y menor le van a pagar tanto dinero por no hacer nada.

Las cosas no cambian en el PRD que poco a poco muere, mientras que el Movimiento de Regeneración Nacional, (Morena) cuya figura emblemática que le da la fuerza para ganar se llama Andrés Manuel López Obrador, sigue conquistando espacios de poder en todo el país. Es a bote pronto, lo que la gente tiene para confiar en la llamada democracia y que se ayude al pueblo a los que menos tienen, la bandera que usó el PRD pero que ahora ya ni se acuerdan de ellos.