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Mié, Jun

La obsesión de Zidane

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REAL MADRID...Marcelo cupa el número uno en la lista del técnico de jugadores recuperables, pero el brasileño hace méritos para que el Madrid le ponga el cartel de se vende

No eligió la temporada más adecuada Marcelo para intentar desprestigiar a los profesionales de los medios de comunicación que siguen el día a día del Real Madrid: «Me criticáis todos los días y a mí eso no me molesta nada. Yo no falto el respeto a nadie, pero los periodistas intentáis hacer daño al vestuario. No sé por qué lo hacéis, pero a lo mejor es envidia porque no sabéis jugar al fútbol», reflexionó el brasileño allá por el mes de octubre, en la zona mixta, tras el partido de Champions ante el Viktoria Plzen.

Marcelo sí que sabe jugar al fútbol, y mucho, aunque este curso se haya empecinado en demostrar lo contrario. Por eso quizás sea tan llamativo verle deambular sobre el terreno de juego. Su partido en Valencia, otro más, sacó de quicio a un madridismo que ya apenas cree en el que un día fue el mejor lateral izquierdo del mundo. Ni siquiera el regreso de Zidane ha motivado al brasileño, y eso que el técnico francés se ha entregado a él desde el primer día. Titular en los tres partidos y piropos en todas las comparecencias de prensa. Como anteayer, en Mestalla, a pesar de no merecerlos.

«A mí me gusta»

«Marcelo es Marcelo, y a mí me gusta cómo juega. Lo veo metido y entrena bien. La temporada no solo es complicada para Marcelo, sino para todos», explicó Zidane en la sala de prensa valenciana. Palabras que refuerzan sus elogios tras el reestreno del francés contra el Celta, hace un mes: «Es un jugador que ha jugado poco este año, pero yo le quiero mucho. Como futbolista del Real Madrid lo que ha hecho es fenomenal. Le vamos a necesitar siempre. Queremos más de él y va a jugar más partidos de aquí al final de Liga».

No será así mañana, ante el Eibar (16.15, BeIN LaLiga), por acumulación de amonestaciones. Entre los lunares del duelo ante el Valencia, está su feo piscinazo ante Garay, mediada la segunda mitad. Tan sonrojante fue la acción que hasta Jaime Latre le tuvo que llamar la atención: «Ha sido muy descarado. Ha sido muy descarado», le insistía el colegiado a Marcelo, mientras el brasileño lo empeoraba aún más con su explicación: «Me da un poquito», dijo.

Otra jugada en la que el lateral quedó señalado fue nada más comenzar el segundo acto, en un contragolpe de cuatro para dos, a favor del Valencia, en el que Marcelo acudió a tapar su zona trotando, sin preocupación alguna por la situación límite que vivían Varane y Ramos. Al final del partido, como fin del show y ajeno al pobre rendimiento dado, se le vio bromear y echarse una risas con su excompañero Garay. No parecía muy afectado el segundo capitán tras un nuevo partido muy por debajo de la altura del escudo del Madrid.

Por suerte, aún tiene por delante siete partidos —descontado el de mañana que no puede jugar por sanción—, para devolverle a Zidane la confianza que ha depositado en él. El técnico francés es un enamorado de Marcelo y en su lista de jugadores recuperables ocupa el número uno, con mucha diferencia sobre el segundo. Hasta el último minuto de la última jornada, Zidane le dará todo su cariño y comprensión para rescatarle. Alfombra roja para que luzca y presuma de su mejor nivel. No cree el técnico del Real Madrid que haya en el fútbol de hoy un lateral izquierdo mejor que Marcelo, siempre y cuando esté en su mejor versión. Y ahí es hacia donde quiere llevarle Zidane. Otra cosa es si lo conseguirá. El entrenador está convencido de que sí. El club, no tanto.

Las razones de Solari

Para llegar a un punto de encuentro, todos tendrán que poner de su parte. En especial el jugador, que antes de la llegada de Zidane ya avisó en una reunión privada con José Ángel Sánchez que quería marcharse si Solari seguía como entrenador la próxima temporada. Demasiada exigencia visto lo visto. La realidad es que el argentino no se equivocaba dejando a Marcelo en el banquillo y apostando por Reguilón. La insistencia de Zidane ha desnudado al brasileño, y en el club van a respetar el deseo de su entrenador, pero si el jugador no pone de su parte, no tendrán problema alguno en abrirle la puerta. Ahí está la Juventus, con su amigo Cristiano Ronaldo, a la espera.

Y entre tanto, tiene claro el Real Madrid que en el caso de no lograr la recuperación deportiva de Marcelo, la venta es la mejor salida, lo que no quiere decir que se fuera a ir regalado. 60 millones de euros es el precio de mercado en el que el club blanco tasaría a Marcelo, una cantidad que el Madrid considera suficiente para buscar en el mercado un recambio de garantías.