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Mié, Feb

COPA DEL REY | RESULTADO DEL REAL MADRID 3-4 REAL SOCIEDAD

Deportes
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Isak destroza las rotaciones. La Real Sociedad, que llegó a ponerse 0-3, semifinalista de Copa tras vencer en el Bernabéu. La reacción final del Madrid fue insuficiente

Zidane prolonga su maleficio

Las rotaciones de Zidane llegaron hasta donde llegaron. El Madrid salió a medio hacer para otro partido copero, pero enfrente ya no había un 2ºB, sino la Real, que ya había sido mejor en el partido de Liga. Además el Bernabéu presenció el estallido de Isak, que destrozó al Madrid, pasando de mejor defensa nacional a viejo coladero.

Porque ante uno de los mejores equipos de España, el Madrid salía adelgazado en el centro del campo. En los primeros minutos jugaba rápido, pero ni James ni Ibrahim lograban cuajar el juego. Solo jugaba Vinicius, autor de casi todo. En el 21 ya hizo una rápida jugada por el extremo y a su centro acudió...Nacho, que fungía de lateral. Eso daba idea de la insuficiencia en el Madrid.

En la Real, serena, imperturbable, el fútbol se hacía de categoría cuando Merino y Oyarzabal combinaban. En el minuto 22 llegó el primer gol. Un duro chut lejano lo dejó vivo Areola y el rechace, que venía siendo una seguridad madridista, sin Casemiro quedó para Odegaard, cuyo chut centrado atravesó por la mitad al blando Areola. No lo celebró ni un poco.

 

El Madrid se lo echó a la espalda Vinicius. En el 26 hizo una jugada descomunal, metió un turbo casi absurdo para dejársela a Benzema, que no tenía el día.

Vinicius se hacía líder. Desbordaba siempre, pero el resto del ataque era liviano. Brahim tuvo momentos individualistas y James desaparecía en el islote del interior. Nunca fue un verdadero mediocampo, no llegó a formarse un equipo.

La Real cogía el balón y comenzaban las ocasiones de Isak en el 32. En el Madrid se echaba de menos el ir y venir de Valverde, demasiado medio centro. James tiene momentos, no continuidades. Su zurda volvió al mundo de los vivos con un chut en el 35. Esta ocasión espoleó al Madrid, pero la Real respondió bien colocada y con instantes de posesión. Pudo verse ese tramo como un duelo entre Vinicius, que se iba siempre sin encontrar socio en el remate, e Isak, al que dejaban solo las fantásticas combinaciones de Merino y Oyarzabal. Vinicius no encontraba rematador (si una vez fue Nacho, otra fue Marcelo), y en la Real el rematador aun no terminaba el buen trabajo del resto. Una de esas ocasiones, la contra del 45 entre Remiro y Oyarzabal, revelaba en el Madrid una debilidad nueva, estructural. Bien mirado, jugaba en 4-2-4.

Por eso en el descanso Zidane sacó a Modric, pero al Madrid no le dio tiempo a mejorar. Se notó la ausencia de Casemiro, un jugador sin suplente, un puesto sin doblar, y ya en el 48 Isak volvió a marcar tras pase clarividente de Odegaard. Lo anulo el VAR, y aunque parecía un aviso, el Madrid volvió a verse sorprendido en una jugada de Barrenetxe (nuevo en el descanso) rematada con volea fabulosa de Isak. Llegaba todo de nuevo por la izquierda de la Real, la derecha blanca, su agujero. Y al instante, el 0-3, en otro latigazo de Isak tras un rechace. No solo era la libertad del 9, era también la corona del área convertida en zona de libre paso.

El Madrid realmente llevaba ya minutos de zafarrancho, así que el 1-3, su primera respuesta, no fue por un cambio de nada sino por la continuación. Lo marcaba Marcelo. A eso se agarró el Madrid para cimentar algo parecido a una reacción convincente: Marcelo, el viejo Marcelo, y Vinicius. El campo fue un fragor por un rato, se sintió la tradicional conexión, el tamtam, el vudú. Pero por ese lado que ya no cubría Marcelo, Isak, otra vez, dio un gran pase a Merino para el cuarto goldon ostiarra.

Isak había destrozado al Madrid en un rato fulgurante. Cualquier comparación con los delanteros blancos movería a honda reflexión. Originó el primer gol, marcó los dos siguientes y asistió en el cuarto.

Se marchó entre aplausos y la Real se dispuso en 5-3-2. Entró Jovic para la lluvia de centros y siguió empujando, con menos ahínco. Cuando marcó Vinicius, quien más lo merecía, el VAR lo revisó, pero el brasileño, desatado, le fabrico al instante otro gol a Rodrygo (2-4). Si algo bueno tuvo el partido para el Madrid fue otra confirmación de Vinicius, justo ahora que vuelve Hazard.

A diez minutos del final, el Madrid se volcó, y Ramos se incrustó en la delantera. Los centros atornillaron un poco al visitante, pero la Real se echaba arriba a la menor ocasión. El asedio de pases madridistas acabó con el 3-4 de Nacho, rematando en el área, ya en la prórroga, y a falta de tres minutos para el final. Era como si el Bernabéu tuviera que imponer su atmósfera y el Madrid gastar su comodín de la épica. Pero ese recurso o tributo final, con ser meritorio, no pudo compensar el desliz de la alineación inicial. Mucha ventaja para una gran Real.