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Sáb, Sep

FUTBOL / Messi se carga de razones para irse

Deportes
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El nulo proyecto deportivo y su rifirrafe con Abidal las causas de su malestar

(ABC) Leo Messi es el gran activo del Barcelona, el eje sobre el que se sustentan los éxitos deportivos y comerciales del club azulgrana. Y en más de una ocasión él ha asegurado que no le gustaría tener que marcharse de la que siente su casa desde que llegó cuando tenía 13 años. No obstante, los últimos acontecimientos, con una nefasta planificación deportiva y un rifirrafe con Eric Abidal, han despertado los viejos fantasmas de la afición azulgrana, que ve cómo el rosarino se va cargando de razones para buscar una salida. El malestar de Messi ha llegado hasta Italia, donde Inter yJuventus ven más posibilidades que nunca de tentar al astro argentino. De hecho, el enfado de Messi es un resquicio por donde los clubes italianos tratan de meter los dedos para forzar su puerta de salida.

No sería la primera vez que Leo se plantea la posibilidad de dejar el Barcelona. «Tuve en la cabeza largarme de España. Se ensañaron y mostraron que iban con todo a por mí», desveló recientemente recordando sus sentimientos cuando desde 2013 hasta 2017 tuvo que sentarse en el banquillo acusado de fraude fiscal. No obstante, el Barcelona supo reparar la imagen del futbolista y le ofreció un contrato que le permitía enjugar cualquier contratiempo ante el Erario Público. Firmó un contrato de 50 millones de euros brutos anuales que se quedan en 35 millones netos por una prima de fichaje que se reparte en 20 millones cada temporada. A estas cifras hay que sumarle los bonus y los derechos de imagen que se quedó íntegramente el jugador.

Lo que entonces no se explicó y que ahora cobra su relevancia es que dentro de este acuerdo que expira en 2021 se incluyó una cláusula por la que podía marcharse gratuitamente un año antes (es decir, el próximo 30 de junio) si firmaba por un equipo de una Liga menor. Parece poco probable que Messi anteponga el dinero a los títulos y el prestigio a corto plazo pero el sudor frío recorre la espalda de todos los culés cada vez que rechaza negociar una ampliación. El próximo uno de enero será un agente libre. Un caramelo para cualquier club que podría incitarle ofreciéndole una prima de fichaje con lo que se ahorraría en un hipotético traspaso.

«No tengo intención de marcharme a ningún lado pero quiero seguir compitiendo y ganando. Ver que hay un proyecto ganador. Para mí no significan nada las cláusulas ni el dinero», advirtió el pasado mes de septiembre en «Sport». Un mensaje de doble filo en el que presume de fidelidad pero avisa de sus condiciones. Yen estos momentos, la deriva deportiva por la que transita la dirección deportiva dinamita los objetivos del argentino, que comprueba que pasado el mercado invernal, el equipo es más débil que en verano, con solo 16 jugadores del primer equipo disponibles tras las lesiones de Dembélé y Luis Suárez y las salidas de Aleñá, Wagué, Carles Pérez y Todibo. Además, Messi se ha cansado de que el cuelguen el sambenito de que los fichajes y los despidos pasan por sus manos. Tanto que no dudó en contestar a Abidal, que culpó al vestuario del despido de Valverde.

El relevo de Messi

No acaba de lograr Bartomeu de crear un ecosistema en el que Messi se sienta cómodo y pelea por impedir una espantada del rosarino. Al menos hasta que haya un nuevo presidente. No quiere el empresario pasar a la historia como el dirigente que dejó escapar a Leo, aunque sepa que su final está cercano. « El Barcelona debe prepararse para un futuro sin Messi», reconoció en febrero, consciente de la edad del futbolista, aunque hasta el momento nadie ha sido capaz de encontrarle un sustituto. Y lo peor es que, viendo lo que está sucediendo estos últimos años, sin él se avecina una dura y larga travesía por el desierto.